Plan Calor: más ayuda, más territorio y mayor control de los recursos
La tercera edición del programa municipal amplió un 32,3% la cantidad de hogares inscriptos respecto de 2025 y sumó nuevos recursos y organizaciones para fortalecer la asistencia durante el invierno.
Cuando llega el invierno, calefaccionarse no representa la misma dificultad para todas las familias. Para quienes no cuentan con gas natural de red, conseguir una garrafa, comprar leña o disponer de una estufa puede convertirse en un problema cotidiano.
Es en ese escenario donde el Plan Calor, implementado por el Municipio de Bahía Blanca en 2024, fue ampliando progresivamente su alcance hasta convertirse en una de las principales herramientas de asistencia durante los meses fríos.
El balance de la edición 2026 muestra esa evolución con claridad: 9.047 hogares solicitaron asistencia, un incremento del 32,3% respecto del año anterior y prácticamente el doble de los registrados en el comienzo de la gestión. En términos generales, el Municipio informó que este año se asistió a más de 9.000 familias, un 30% más que en 2025 y un 100% más que en 2024.
“Bahía es Zona Fría y calefaccionarse no puede ser un privilegio. Sabemos del esfuerzo que hacen las familias bahienses para pagar el gas, y de las miles que no pueden costearlo”, señaló el intendente Federico Susbielles.
La dimensión del programa también puede observarse en los recursos distribuidos. Durante esta temporada se entregaron 17.290 recargas de garrafas y 67 envases, además de 7.000 frazadas, 4.500 kits de invierno y 2.387 entregas de leña. A eso se sumaron 143 estufas eléctricas y 20 cocinas a gas, destinadas a hogares que requerían ese tipo de equipamiento.
La comparación con las ediciones anteriores permite advertir el crecimiento de la asistencia. En 2024 se habían otorgado 9.640 recargas de garrafas, 2.185 frazadas y leña para unos 900 hogares. En 2025 las recargas ascendieron a 11.800, las frazadas a 6.815 y la leña alcanzó a unos 1.200 hogares. Este año, las cifras volvieron a incrementarse, acompañadas por nuevas alternativas de abrigo y equipamiento.
“Con Plan Calor, estuvimos cerca de más de 9 mil vecinos que necesitaban ayuda para calefaccionarse. Este número representa un 30% más de inscripciones que el año anterior y 100% más que el comienzo de la gestión”, destacó Susbielles.
Una política que llega al territorio
Detrás de esos números existe un operativo que involucra a distintas áreas municipales, organizaciones comunitarias, empresas e instituciones. Durante abril y mayo funcionaron 35 puntos de atención territorial, con la participación de organizaciones de la sociedad civil y un equipo de 22 selectores.
La distribución de las solicitudes también permitió identificar dónde se concentró la demanda: la delegación Noroeste reunió el 22,4% de las inscripciones, seguida por Villa Rosas, con el 20,5%, y Las Villas, con el 16,2%. La cobertura alcanzó además al resto de las delegaciones urbanas y a localidades del partido.
Este año se incorporaron al esquema Hogares de Cristo, Parador de Naty y Marillac, con el objetivo de mejorar el abordaje en cada barrio.
“Detrás de cada número, hay una historia y una familia que no podemos dejar sola. Este año sumamos más recursos y nuevas organizaciones para un mejor abordaje territorial: Hogares de Cristo, Parador de Naty y Marillac”, remarcó el intendente.
La secretaria de Políticas Sociales y Fortalecimiento Comunitario, Romina Pires, también puso el acento en el trabajo articulado que sostiene el programa.
“Presentamos el balance del Plan Calor 2026, junto a todas las instituciones, organizaciones, universidad, empresas que también fueron parte de todo este Plan”, señaló.
Y destacó especialmente el crecimiento de la demanda y la mejora en la gestión:
“Tuvimos un incremento del 30% más de familias que se anotaron a diferencia del año pasado. Con mayor transparencia de datos, trazabilidad y sobre todo la entrega de los recursos en tiempo y forma que fue uno de los objetivos que nos pusimos cuando empezó este 2026”.
Más tecnología, más control
El crecimiento de la cobertura estuvo acompañado por una transformación en la forma de gestionar la asistencia. En 2026, el 99% de las solicitudes y evaluaciones se realizó mediante la aplicación Mi Bahía, mientras que la aplicación Mi Muni permitió registrar y auditar las entregas en tiempo real.
De esta manera, el Municipio alcanzó el 100% de trazabilidad individual de los recursos entregados. El sistema incorporó además criterios técnicos elaborados junto al Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales del Sur (IIESS UNS-CONICET), con el objetivo de determinar qué recurso necesita cada hogar.
El diagnóstico realizado sobre los inscriptos muestra, además, la complejidad de las situaciones atendidas. Entre las familias asistidas se contabilizaron 5.957 hogares monoparentales, 2.660 viviendas con niños de hasta cinco años y 4.826 con niños y adolescentes de entre 6 y 17 años. También fueron alcanzados 1.446 adultos mayores, 1.069 personas con discapacidad y 204 mujeres embarazadas.
A su vez, el 55,65% de las familias inscriptas manifestó haber atravesado durante el último mes situaciones de falta de alimentos por motivos económicos.
“Plan Calor es un programa que está pensado para las familias que están en mayor vulnerabilidad social en los meses de invierno, que en esta Bahía Blanca fueron meses y siguen siendo tiempos muy difíciles por el frío”, sostuvo Pires.
Perfil de los hogares
Otro dato destacado que arrojó el Plan Calor 2026 es el perfil de los hogares que solicitaron ser ayudados:
--Hogares que declararon ser monoparentales: 5957.
--Hogares con niños/as entre 0 y 5 años: 2660.
--Hogares con niños/as entre 6 y 17 años: 4826.
--Hogares con niños/as menores de edad con discapacidad: 499.
--Hogares con mayores de edad con discapacidad: 570.
--Cantidad de mujeres embarazadas: 204.
--Hogares con mayores de 60 años: 1446
Una política que se consolida
Desde su primera edición, el Plan Calor fue ampliando tanto la cantidad de hogares alcanzados como los recursos disponibles. En paralelo, evolucionó desde un sistema basado en vales y trámites manuales hacia un modelo digitalizado, con criterios de asignación y seguimiento de cada entrega.
Ese proceso fue reconocido por la Red de Innovación Local (RIL), que distinguió al programa como Caso Inspirador por su esquema de eficiencia y trazabilidad.
Para Susbielles, el crecimiento del programa responde a una definición concreta de política pública: “Seguimos estando cerca de cada bahiense y acompañando a quienes más lo necesitan. Bahía no le suelta la mano a nadie”.
Así, al finalizar el invierno, los números del Plan Calor muestran algo más que un aumento en la cantidad de insumos distribuidos. Revelan la consolidación de una política que, año tras año, amplía su cobertura, incorpora nuevos actores y busca mejorar la forma en que el Estado identifica las necesidades y llega con una respuesta concreta a los hogares que más la necesitan.