Bahía fuera de la zona fría: de los subsidios a las tarifas
Una asociación civil tomó a un hogar promedio de Bahía Blanca como caso testigo: pasaría a pagar el doble de facturación.
Durante este jueves, el Senado aprobó la reforma del régimen de subsidios al gas y convirtió en ley los cambios que ya tenían media sanción de Diputados. Con esto, la nueva norma mantiene el beneficio histórico para Patagonia, Malargüe y la Puna, pero restringe el acceso en las zonas incorporadas en 2021, como nuestra ciudad y parte del Sudoeste Bonaerense.
Uno de los cambios clave para el subsidio está en la base de cálculo. Dejará de aplicarse sobre la tarifa total y pasará a computarse exclusivamente sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST), es decir, sobre el valor del gas antes de transporte, distribución, tasas e impuestos.
Ese punto modifica el impacto final del beneficio incluso para usuarios que sigan incluidos en el régimen. La bonificación no desaparece para todos, pero pierde peso relativo dentro de la factura final porque deja afuera componentes que también forman parte del monto que pagan los hogares.
El argumento oficial es que el esquema anterior dejó de ser sustentable después de la ampliación territorial de 2021. En los fundamentos del Gobierno se plantea que el financiamiento del régimen ya no alcanzaba para cubrir el costo del subsidio y que eso obligaba a sumar aportes del Tesoro Nacional.
En este contexto, los mayores aumentos recaerán sobre usuarios de la zona ampliada que queden fuera del SEF. Por ejemplo, una asociación civil cordobesa tomó como ejemplo a una vivienda promedio de nuestra ciudad.
Un informe de IERAL Fundación Mediterránea proyectó que un hogar de Bahía Blanca, con consumo promedio de 118 metros cúbicos mensuales, pasaría de pagar $19.945 a $39.890 si pierde el beneficio, una suba del 100%.
Para los usuarios que mantengan el subsidio por estar incluidos en el SEF, el incremento sería menor, aunque la factura también podría subir por el cambio en la base de cálculo. La diferencia estará en si el hogar conserva la asistencia focalizada o queda completamente fuera del esquema.
El trabajo de IERAL advirtió que la transición puede generar aumentos abruptos para algunos usuarios y recomendó incorporar gradualidad. También planteó que el diseño de subsidios debería contemplar severidad climática, vulnerabilidad socioeconómica y consumos razonables según zona y composición del hogar. (Ambito)