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"En el kilómetro 37 nos pasó una topadora por encima", contó Pereyra, sexta en los 42k de Buenos Aires

"Me sentí feliz y contenta, pero a la vez un poco decepcionada", admitió la puntaltense. Participaron 16.348 atletas. Apróximadamente 6.000 fueron extranjeros, provenientes de 64 países.

Disconforme por no haber bajado la marca respecto de su primera experiencia, aunque asumiendo la exigencia que significa y el privilegio que tuvo de completar los 42,195 kilómetros de Buenos Aires, la puntaltense María de los Ángeles "Pitu" Pereyra hizo un balance del sexto puesto obtenido entre las argentinas y segundo en su categoría.

"Son carreras duras que sacan lo mejor y peor de uno", reconoció en "El Diario Deportivo", que se emite de lunes a viernes, de 15 a 16, por La Nueva Play.

Resultó ganador el keniata Bethwel Kibet Chumba, uno de los nombres destacados del running mundial, completando el recorrido en 2h08m22s.

"Veníamos planificando mejorar la marca del año pasado, que eran 2h52 y este año se me fue a 2h54. Salió el sol y fue un caos. Largamos con 17 grados a las 7 de la mañana. Fue un día bastante duro en cuanto al clima", explicó la "Pitu".

"En el kilómetro 37 nos pasó una topadora por encima, y ahí pensé: ¿qué historia les voy a contar a mis hijos cuando llegue a casa? Y dije: les voy a contar una historia no linda, pero sí de superación", confesó.

Hay factores, como el clima adverso, que exceden cualquier tipo de preparación.

"Más allá que uno respeta todo el plan de alimentación, entrenamientos y descanso, también se entrena mucho la cabeza. A esta distancia hay que tenerle mucho respeto. La preparación demanda unos seis meses. Es una distancia a la que le tengo miedo, más allá que confío en mí, porque te puede pasar cualquier cosa", reconoció.

Su rendimiento fue de mayor a menor.

"Al principio la estaba disfrutando un montón y los últimos kilómetros me quedó una mala sensación. Me sentí feliz y contenta, pero a la vez un poco decepcionada. Reflexioné qué hice mal, y nada, respeté todo, pero bueno son situaciones físicas que no podés entender. Hay que pensar en las cosas positivas", aceptó.

"Cuando veía que se me iba el cronómetro (sic) me propuse llegar. Se me cruzaron todas las personas que estuvieron en el proceso, y era laburar para ellos, que hicieron todo el esfuerzo para que yo estuviera en la línea de largada", agradeció.

Detrás de ese objetivo cumplido, hay mucho esfuerzo y dedicación de una persona común.

"Disfruté la preparación, no me costó nada, aunque hubo días que no daba más; tenía que sumar 116 o 117 kilómetros semanales y la semana nunca terminaba. Pero el maratón hay que prepararlo seriamente, como me dice Seba (Bicciconti, su entrenador). Él sabe que yo laburo, tengo dos hijos y me hace un plan de entrenamiento acorde a lo que puedo dar. Sabe que cumplo con el entrenamiento", señaló.

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