Hay que salvar la colmena
"Tras la cadena nacional sobre Malvinas, el presidente Milei corrió a Chile y alabó al lacayo de Inglaterra, Pinochet, quien en 1982 nos traicionaba por la espalda."
El gobierno nacional y sus corifeos proponen aceptar la miseria de niveles espantosos; destruir toda posibilidad de ascenso social que nos había distinguido; limitar el acceso a universidades nacionales; destruir todo el entramado legal y reglamentario que protegía a trabajadores, a niños, ancianos, discapacitados, enfermos crónicos y otros sectores carecientes.
Todo esto mientras el dudosamente equilibrado mental presidente alaba a las mafias y a los ”héroes” fugadores de divisas.
Considera “normal” tener una ínfima minoría hiperrica, con grandes mayorías empobrecidas y marginadas crónicas. Deplorable enumeración del saqueo y de la destrucción general, perpetrada con aviesa intencionalidad.
En mis charlas con el general Perón, le causaba gracia que a la pregunta “¿Sabe, general, lo que le pasa al camaleón posado arriba de un tablero de ajedrez?”, la respuesta fuera: “Revienta”...
Esta cruel realidad, coronada por el camaleónico presidente Milei, al trocar su pública renuncia a los derechos soberanos sobre Malvinas -basada en el falso e inconstitucional argumento del “derecho a la autodeterminación de una población implantada”- por una impúdica calificación de ser ahora nuestra soberanía sobre Malvinas “la causa más sagrada de Argentina”.
Sin embargo, ligero -aunque no de pañales- tras la cadena nacional, corrió a Chile y alabó al lacayo de Inglaterra, Pinochet, quien en 1982 nos traicionaba por la espalda. El mismo Pinochet que, perseguido por crímenes de lesa humanidad, recibió cobijo por la genocida Margaret Thatcher en Londres, y cuya inocencia sostiene también el actual ministro de Defensa.
Podría seguir describiendo discursos contradictorios, oscuros y oportunistas que conforman un verdadero sandwich de carne desmechada. No alcanzarían cien tableros de ajedrez para que reventaran los camaleones.
¿Entonces? habrá que esperar a que en nuestra Patria, como en la colmena, nazca la abeja “matarreina” cuya misión consiste en eliminar la abeja reina “porque está enferma o pone pocos huevos”. Sí o sí “hay que salvar la colmena”. La cita no es pura coincidencia ni una expresión metafórica.