Bahía Blanca apunta a liderar el mercado sudamericano de producción de urea
Un informe de la Bolsa de Cereales proyecta que las nuevas inversiones permitirían sustituir importaciones y convertir a la ciudad en un polo exportador de fertilizantes.
Bahía Blanca tiene la posibilidad de convertirse en el principal centro productor de urea de Sudamérica.
La disponibilidad de gas natural, la infraestructura petroquímica y las inversiones proyectadas colocan a la ciudad en una posición estratégica para sustituir importaciones y abastecer a otros países.
Así lo señala un informe del área de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales y Productos local.
El trabajo analiza la producción sudamericana de este fertilizante y el escenario que podría abrirse con la construcción de nuevas plantas.
La evaluación cobra especial relevancia luego de que el Gobierno nacional aprobara el ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) del proyecto que Pampa Energía impulsa en Bahía Blanca.
Dicha iniciativa será desarrollada por Fértil Pampa SAU en terrenos ubicados junto a la termoeléctrica whitense. Contempla una inversión de alrededor de 2.700 millones de dólares y una capacidad de producción de 2,1 millones de toneladas anuales.
La planta podría comenzar a operar hacia fines de 2029. Su puesta en marcha permitiría más que duplicar la capacidad instalada actualmente en el polo petroquímico bahiense.
La ciudad ya cuenta con el complejo de Profertil, ubicado en Ingeniero White, que puede producir alrededor de 1,32 millones de toneladas de urea por año.
Si se suman ambas plantas, Bahía Blanca alcanzaría una capacidad cercana a 3,4 millones de toneladas anuales. Ese volumen permitiría cubrir la demanda argentina, sustituir importaciones y generar un excedente para exportación.
La urea es el fertilizante nitrogenado más utilizado y comercializado en el mundo.
Su elaboración requiere grandes volúmenes de gas natural, que funciona como materia prima y representa una parte importante del costo de producción.
Disponibilidad de gas
En ese punto, Bahía Blanca cuenta con una ventaja decisiva. Los gasoductos Neuba I y Neuba II, más el aporte del Perito Moreno, conectan la ciudad con la cuenca neuquina y permiten aprovechar la creciente disponibilidad de gas proveniente de Vaca Muerta.
A esa condición se suman la infraestructura industrial y el acceso directo a servicios ferroviarios, viales y portuarios.
El futuro complejo podría generar hasta 60 buques adicionales por año en el sistema portuario local.
Argentina todavía depende del exterior para cubrir una parte importante de su consumo.
Entre 2015 y 2025 importó un promedio de 857.116 toneladas de urea por año, según datos del Indec incluidos en el informe.
Durante esa década, las compras provocaron una salida acumulada de divisas cercana a 3.900 millones de dólares. La dependencia aumentó durante los períodos de mayor demanda agrícola.
En 2025, el consumo argentino llegó a 2,4 millones de toneladas, el nivel más alto desde 2002. Las importaciones alcanzaron 1,5 millones, el segundo mayor volumen de la serie.
Los principales proveedores fueron Egipto, Argelia, Rusia, Nigeria y Omán. Esa dependencia expone al país a conflictos internacionales, aumentos de los fletes y alteraciones en las rutas marítimas.
La Bolsa calculó que la nueva capacidad productiva permitiría ahorrar unos 507 millones de dólares anuales mediante la sustitución de importaciones.
Al mismo tiempo, el saldo exportable podría generar alrededor de 521 millones de dólares. El impacto combinado superaría así los 1.000 millones de dólares por año.
El escenario regional
Venezuela posee tres complejos petroquímicos con una capacidad instalada cercana a 3 millones de toneladas anuales.
Sin embargo, su producción efectiva se mantiene por debajo de ese potencial.
Brasil cuenta con tres plantas que suman aproximadamente 1,8 millones de toneladas. También proyecta reactivar el complejo de Três Lagoas, que podría agregar otros 1,3 millones.
Bolivia opera la planta de Bulo Bulo, perteneciente a YPFB, con una capacidad de 693.500 toneladas anuales. Parte de su producción se exporta hacia la Argentina y otros mercados regionales.
Con Profertil y la futura planta de Pampa Energía, Bahía Blanca podría superar la capacidad instalada de los principales centros productores y disputar el liderazgo sudamericano.
El escenario podría ampliarse si avanza el proyecto de Profertil para duplicar su producción. En ese caso, la capacidad total bahiense llegaría a unos 4,7 millones de toneladas anuales.
La ampliación continúa en estudio. El proyecto ya cuenta con una definición técnica, mientras que la nueva propietaria de Profertil actualiza los costos de una inversión estimada en unos 2.000 millones de dólares.
En paralelo, la compañía readecuó su estatuto social. El nuevo artículo tercero contempla la construcción en propiedad, operación y gerenciamiento de una planta productora de fertilizantes nitrogenados en la zona de Bahía Blanca.
La modificación constituye un paso preparatorio para avanzar con la iniciativa y una eventual presentación al RIGI, que finaliza en julio próximo. En tal sentudo, la empresa apunta a completar los preparativos hacia fines de este año o comienzos de 2027.
Una oportunidad histórica
La combinación entre el gas de Vaca Muerta, las inversiones industriales y la infraestructura portuaria ofrece una oportunidad histórica.
Si los proyectos avanzan, Bahía podrá reducir la dependencia externa y convertirse en el principal polo sudamericano de producción y exportación de urea.
El desafío pasará por lograr que estas grandes inversiones impulsen un verdadero entramado local de empresas de servicios, proveedores y pymes vinculadas con la actividad. Su desarrollo permitirá multiplicar el impacto industrial, generar empleo calificado y conseguir que una mayor parte del valor creado permanezca en Bahía Blanca y dinamice su economía.