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Sauce Grande: llamativa puja por tierras entre el Arzobispado y una familia de Longchamps

Confirman un fallo a favor de vecinos del conurbano que se quedaron con lotes donde hace 50 años existía un convento.

"Melvinlandia". De esa manera denominó al loteo la familia de Longchamps que se quedó con las tierras por usucapión.

Hace 50 años, el balneario Sauce Grande -en ese momento perteneciente al partido de Coronel Dorrego- no tenía, ni por asomo, el desarrollo urbanístico ni era un punto turístico referencial de Monte Hermoso, como lo es hoy.

Sin embargo, hubo una familia "visionaria" que llegó un verano y se enamoró del paisaje agreste y el mar: los Melvin.

Procedentes de Longchamps, al sur del conurbano, Eduardo; su mujer, Patricia y los hijos del matrimonio encontraron su "lugar en el mundo". 

Luego de tomar contacto con Lucila Helena Puleston -tradicional apellido de los primeros pobladores británicos y que hoy lo rememora una calle del Sauce- convinieron ocupar una fracción de un gran terreno sobre la avenida Costanera, entre las calles Bristol y Punta Iglesias.

El acuerdo les permitía instalarse en una parcela y cuidar otras dos, de un total de 12.500 metros cuadrados de superficie.

Los primeros veranos llegaron en carpas, que colocaban debajo de un monte frondoso y al fondo de un viejo convento en ruinas, que hasta ese fecha había ocupado un enigmático señor de origen germano, a quien todos conocían como Don Andrés.

De manera pacífica, pública e ininterrumpida, los Melvin intervinieron el predio. Sin tocar el templo arrumbado, porque consideraban que tenía valor histórico, construyeron una vivienda, instalaron distintos servicios y comenzaron a viajar no solo en la temporada estival sino también en otoños, inviernos y primaveras. 

Cercaron el terreno y plantaron más de 150 especies, entre pinos, eucaliptus y causarinas. 

Y hasta colocaron un cartel en la tranquera de acceso: "Melvinlandia". 

A esa altura ya pasaban casi el mismo tiempo del año en Monte Hermoso que en su hogar de origen.

A la par de levantar ladrillos avanzaron con la parte administrativa. Entre 1998 y 2000 presentaron planos en el municipio de Monte Hermoso (confeccionados por el agrimensor José Luis Bonzini), pero los mismos se extraviaron y en 2018 volvieron a mensurar las tierras, en ese caso con el agrimensor Julián Rodríguez.

Y recién el 25 de septiembre de 2020, el matrimonio, asesorado por la abogada María Alicia Jalle, buscó otro paso decisivo para la posesión definitiva: inició una demanda por prescripción adquisitiva (usucapión).

Sin embargo, contaron con la sorpresiva oposición del Arzobispado de Bahía Blanca. El 24 de junio de 2022, el abogado Gustavo Fabián Rosso contestó la demanda y negó la autenticidad de la documentación acompañada por los Melvin.

La Arquidiócesis aseguró ser titular del dominio y adjuntó sus papeles. Detallaron que el 8 de noviembre de 1949, mediante escritura, los señores Puleston Rae vendieron a la Congregación de la Santa Cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo dos fracciones de campo, entre las que se encuentra la B (terreno objeto de la presente causa), con una superficie total de 240x52 metros. 

En 1997 esa asociación pasó a funcionar como Instituto de Vida Consagrada Congregación de la Santa Cruz y Pasión de Nuestro Señor Jesucristo (Hermanas Pasionistas), quien el 5 de enero de 2007 concretó una oferta irrevocable de donación a favor de la Arquidiócesis. 

El 6 de abril de 2018, el Instituto de Vida Consagrada declaró plena vigencia de la oferta de donación referida y el 12 de junio de 2020, por escritura, el Arzobispado de Bahía Blanca aceptó la donación de la Fracción B, inscripta en la Matrícula 8414 del Partido de Monte Hermoso.

A fin de dirimir el litigio a la vista, el Juzgado de Paz de Monte Hermoso dio apertura de una causa el 31 de mayo de 2023.

Evaluó que los Melvin acompañaron el plano aprobado por la Dirección de Geodesia y el informe de dominio expedido por el Registro de la Propiedad Inmueble, ambos de la provincia de Buenos Aires.

También analizó distintas pericias que dieron cuenta del origen y el tipo de las construcciones y la forestación y hasta se hizo una inspección ocular, con reconocimiento judicial, el 9 de noviembre de 2023.

Al menos cinco testigos declararon a favor de los vecinos de Longchamps, como un jubilado que para 1983 trabajaba en la Cooperativa Telefónica de Monte Hermoso, quien confirmó que comenzaron a ejercer la posesión de las tierras entre 1977 y 1978 o el policía que estaba a cargo del destacamento de Sauce Grande, quien también conocía a la familia y dio cuenta de los avances en el predio.

Lo mismo dijeron algunos comerciantes del sector.

A favor del Arzobispado, en tanto, testimoniaron otras cinco personas, como un exasesor letrado del municipio de Monte Hermoso que intervino como abogado de un párroco, para denunciar penalmente a los Melvin, y el presbítero Walter Paris, de la parroquia Stella Maris, quien también aseguró que las tierras pertenecían a la organización eclesiástica.

A fines del año pasado, el juez de paz Sergio Omar García le dio la razón a la familia Melvin, al considerar que ejercieron la posesión de las tierras "en forma pacífica y sin oposición" y que "siempre se comportaron como verdaderos dueños".

Destacó no solo la prueba pericial y testimonial sino también la documental, con pago de impuestos inmobiliarios, servicios de telefonía y eléctrico, que dan cuenta de la periodicidad de su erogación durante el plazo de prescripción adquisitiva.

La usucapión es un modo de adquisición por el cual el poseedor de una cosa inmueble adquiere la propiedad de ella por la continuación de la posesión durante 20 años, sin interesar la existencia de título ni de buena fe.

"La valoración de elementos obrantes en la causa me permiten sostener que los actores han logrado acreditar la posesión, que totaliza más de 20 años respecto del inmueble de autos, mediante la debida demostración de los actos posesorios, en forma pública, pacífica e ininterrumpida", sentenció García.

Segunda instancia

Por la oposición religiosa, el caso llegó a la Cámara en lo Civil y Comercial y en los últimos días la Sala II ratificó el fallo.

Los jueces Federico Mercado y Leopoldo Peralta Mariscal entendieron correcta la postura del juez de paz que dio por acreditada la relación de los Melvin de poder sin título previo que los vinculara con los dueños.

"Está verificado desde el inicio el ejercicio de actos posesorios continuos, públicos y notorios que se extendieron durante más de cuatro décadas, conclusión que no descansa en presunciones dogmáticas sino en la prueba rendida, analizada bajo el prisma de la sana critica y de la exigencia de prueba compuesta", remarcaron.

Dijeron que el Arzobispado construye su argumento sobre la premisa que la familia ingresó al predio con el permiso de "Don Andrés", como si fuera titular del bien, "pero eso no es lo que surge de la demanda". 

"Lo que relataron es que comenzaron a acampar en un predio abandonado en ruinas donde ese señor vivía, pero no dijeron que mediara autorización alguna ni mencionaron relaciones de ninguna especie con los titulares registrales. En palabras de los accionantes, en un primer momento acampaban 'al fondo de un viejo convento, abandonado en ruinas, por esa fecha habitado por un señor de origen germano, que decía llamarse 'Don Andrés'", aclararon.

Sin embargo, explicaron que la presencia de "Don Andrés" no es más que "un dato anecdótico" por no estar acreditada una relación con los lotes.

"En síntesis, el agravio no identifica una falla en el método de ponderación del juez de grado anterior, sino que propone reemplazar la valoración conjunta y razonada de la prueba por una lectura fragmentaria y unilateral de ciertos pasajes", concluyó la Cámara en lo Civil y Comercial.

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