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Peña Boca un Sentimiento: el sueño de la casa propia promete concretarse en Villa Italia

El proyecto ya fue aprobado por el CD. Las obras se prevén iniciar próximamente en un terreno de 1.500 m² en la esquina de Juncal y Chiclana. Mientras tanto, el compromiso social que no se detiene.

Luciano Tamargo y Julio Alduvino (der.), secretario y presidente de la institución bahiense, en La Nueva. / Fotos: Emilia Maineri y Andrea Castaño-La Nueva.

“Es un deseo que tenemos todos los hinchas, socios y simpatizantes bahienses desde hace más de 20 años. Actualmente, solo contamos con un local administrativo pequeño en Galería Visión 2000, pero siempre soñamos con un lugar propio para que el asociado pueda disfrutar”.

Julio Alduvino se emociona cuando repasa los últimos avances para iniciar la construcción de la sede para la Peña Boca un Sentimiento (la entidad que preside), que estará ubicada en el barrio Villa Italia.

“Conseguimos, a través de un comodato con el municipio, un terreno de 1.500 m² en la esquina de Juncal y Chiclana (NdR: al 2.800). El proyecto, aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante, contempla tres o cuatro etapas de construcción”, amplió.

“Se trata de un local para 100 personas, una gran cocina y, además, un salón para un número de 300. En realidad, el objetivo es que el socio tenga un verdadero sentido de pertenencia, más allá de que el lugar luego puede ser utilizado por los propios vecinos para otros fines sociales, deportivos y demás”, sostuvo.

Por su parte, el Dr. Luciano Tamargo, secretario de la institución (cuenta con personaría jurídica desde el 16 de julio de 2024), la sede es fundamental porque la misión de la entidad siempre es la acción social.

La sede donde se construirá la sede de la Peña Boca un Sentimiento, en Chiclana (al 2.800) y Juncal, en una imagen de esta semana.

“Tener una casa propia nos permitirá realizar eventos para colaborar con la comunidad sin los costos de alquiler que enfrentamos hoy, como nos pasa con la cantina donde los hinchas van a ver los partidos. El ahorro de dinero se traducirá en un impacto social aún mayor en Bahía Blanca”, sostuvo.

— ¿Recibirán recursos económicos directos del club para esta obra?

—LT: Ser una entidad oficial nos abre puertas por el uso de la marca y la confianza que genera, pero Boca tiene 250 peñas en todo el país y es difícil que brinde materiales o recursos económicos directos para construir.

Una de las imágenes del render del frente de la peña xeneize de nuestra ciudad.

—JA: Nos manejamos con el aporte de los socios, aunque la situación económica actual no permite exigirles mucho. También generamos recursos con los viajes a la cancha para ver a Boca, rifas y la cuota del denominado socio de peña, que hoy es de 3.000 pesos y nos ayuda a sostener las acciones sociales. Para la obra buscaremos el apoyo de empresas a través de exenciones impositivas, ya que somos una ONG sin fines de lucro.

—La labor solidaria es el sello distintivo de la peña. ¿Sobre qué aspecto están trabajando ahora?

—LT: Invertimos mucho en eso. Hemos comprado muñecos para cursos de RCP, tijeras para las denominadas peluqueras en acción, que hacen pelucas para niños con cáncer, y cortinas especiales para el área de hemoterapia del Hospital Penna.

—JA: Lo de la donación de sangre es icónico. Empezamos en 2011 y ya llevamos más de 1.000 donaciones. Incluso, creamos un grupo de 250 voluntarios que responden ante urgencias de los hospitales. Es algo que nos llena el corazón, como el caso de un donante de médula ósea que captamos en una charla y terminó salvándole la vida a una persona en España.

Convenio estratégico con la UNS

El reciente convenio firmado entre la peña y la Universidad Nacional del Sur (UNS) representa un hito de vinculación tecnológica y sensibilidad social.

Tamargo, quien además de ser secretario de la entidad es secretario académico del Departamento de Ciencias e Ingeniería de la Computación, detalló los pilares del acuerdo:

—La necesidad tecnológica: la peña gestionaba su base de datos de donantes voluntarios (nombres, factores sanguíneos, fechas de última donación) de forma manual en un Excel. Al buscar profesionalizar esto, se encontraron con presupuestos internacionales de hasta 5.000 euros para desarrollar una aplicación.

—El proyecto final de carrera: la solución surgió de la propia universidad. Se propuso que el desarrollo de la aplicación para administrar donantes fuera el proyecto final de carrera de un estudiante.

“Se seleccionó a un alumno que ya terminó de cursar y que, aunque no es hincha de fútbol, se conmovió con la labor de la peña y está trabajando con un profesionalismo increíble”, dijo Tamargo.

—Convenio marco y específico: para garantizar la ética y transparencia (dado el doble rol de Tamargo), se redactó un convenio marco con la UNS y uno específico con el Departamento de Computación.

“Esto fue aprobado por el Consejo Departamental y el Consejo Superior, donde incluso se aplaudió el proyecto reconociendo la reputación de la peña”, dijo el directivo.

—Visión a futuro: el acuerdo sienta las bases para colaborar con otras áreas, como Ciencias de la Salud para campañas de vacunación en la periferia, uniendo la infraestructura y mano de obra de la peña con el conocimiento académico de la UNS.

—Impacto social: “Esto reafirma que la universidad no es para unos pocos, sino que impacta en toda la sociedad a través de la extensión y vinculación, formando profesionales con sensibilidad social”, aseguró Tamargo.

De qué se trata el proyecto de innovación solidaria

Joaquín Eduardo Piersigilli, estudiante de la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información de la Universidad Nacional del Sur (UNS), presentó la propuesta de proyecto final que procura transformar la manera en que se gestionan las donaciones de sangre en la ciudad.

El proyecto, titulado Sistema de gestión de donantes de sangre para una organización civil, propone la creación de una solución digital integral para optimizar el trabajo de la Peña Boca un Sentimiento.

Actualmente, la organización —reconocida como el grupo de donantes más numeroso de Bahía Blanca— coordina donaciones con hospitales locales, principalmente el Hospital Penna, ante urgencias o necesidades programadas.

Una de las campañas de donación de sangre realizadas por la Peña Boca un Sentimiento, en este caso en Pedro Luro.

Sin embargo, esta tarea se realiza de forma artesanal, por decirlo de alguna manera: los datos se guardan en planillas de cálculo y un operador debe filtrar, de manera manual, a los donantes por grupo y factor sanguíneo para contactarlos uno a uno vía telefónica.

Según Piersigilli, este esquema presenta limitaciones críticas: depende de la disponibilidad de una persona, carece de trazabilidad y no permite realizar un análisis estadístico de los datos.

La propuesta del alumno, dirigida por los licenciados y doctores en Ciencias de la Computación, Luciano H. Tamargo y (codirigida) por Martín L. Larrea, consiste en un ecosistema digital compuesto por:

—Una aplicación móvil: destinada a los donantes para facilitar su registro e inscripción a campañas.

—Un panel de administración web: para que la organización gestione las convocatorias de manera segmentada.

—Un backend: que centralizará la lógica del negocio y las comunicaciones.

“El sistema no solo permitirá automatizar el contacto con los donantes según su tipo de sangre, sino que también funcionará como un canal de difusión para campañas de concientización sobre salud y temas específicos tales como la donación de médula ósea”, explicó Piersigilli.

El proyecto se destaca por su enfoque en la seguridad y la ética, contemplando el tratamiento de datos personales bajo la ley 25.326 y garantizando el consentimiento informado de los usuarios.

Además, el desarrollo seguirá una metodología incremental que incluye el relevamiento de requerimientos, diseño de arquitectura y pruebas en condiciones reales con la organización.

Esta iniciativa no es un esfuerzo aislado: se enmarca como una actividad de extensión universitaria gracias a un convenio de colaboración entre la ONG y la UNS, aprobado por el Consejo Superior Universitario mediante la resolución CSU-377/2026. De este modo, el conocimiento académico se pone al servicio de la salud pública local al modernizar un proceso vital para la comunidad bahiense.

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