Horacio Salgán, el Rubinstein del tango
Se cumplen diez años de su muerte. Es una figura fundamental de nuestra música ciudadana.
Carlos Carrizo / Especial para La Nueva
Es una de las figuras cumbres del tango y su vanguardismo radicó siempre en no desvirtuar la esencia de nuestra música y enriquecerla y transportarla a planos artísticos, con insobornable fidelidad.
Su original manera de frasear la melodía, su habilidad para jugar con el ritmo y su notable riqueza armónica, lo han convertido en un modelo de inspiración y sabiduría.
Cada tema propio o ajeno, orquestado para dúo, quinteto y orquesta está sellado herméticamente y muy difícil de mejorar. Así como Sur es sinónimo de Troilo, La Yumba de Pugliese y Lo que vendrá de Piazzolla, A fuego lento identifica plenamente a Salgan.
Resulta interesante transcribir algunos conceptos vertidos por Salgán en una extensa nota que le realizara para La Nueva, en agosto de 1995.
“El tango surgió y evolucionó por la unión de elementos determinantes, que se amalgamaron y fermentaron en un momento preciso, único e irrepetible., y que proyectaron los hombres capaces de plasmarlo en letras y melodías.
El tango tuvo una influencia campera, más allá de la típica habanera europeizada, no así del continente africano.
Los primeros conjuntos de tango estaban formados por flauta, violín, arpa y guitarra y ninguno de ellos tenía batería o tambor. En cambio, surgió la influencia de la música del campo argentino, que se amalgamo con la habanera.
Dentro de la forma musical del tango estas implícitos los giros, los estilos y las vidalitas. Y más tarde recibió la influencia de la lírica.
Comprendo la evolución del tango más como un hecho emocional que técnico. Los tangos actuales, por lo general, no tienen la riqueza musical de la primera época. A su vez, el tango no es solo quejumbroso, sino también nostálgico, humorístico y dramático”.
Inicio y evolución
“El tango comenzó cuando pasó de la marcación típica de la habanera a la actual del 4 x 4, ya que la milonga es del 2 x 4. Al espaciarse las notas, se puede frasear mejor la melodía e incluir variaciones de mayor prestancia, no escuchadas en el tango tipo habanera.
Los sucesivos cambios evolutivos pueden identificarse en Arturo de Basi, José Martínez, Roberto Firpo, Eduardo Arolas, Francisco y Julio De Caro, Juan Carlos Cobián, Alfredo Gobbi, Pedro Láurenz, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese y el Piazzolla de la primera época.
El tango, al igual que el jazz, tuvo su época de esplendor en la década del 40, donde cada intérprete tuvo su estilo propio e inconfundible. Luego empezó a decaer por variados motivos y se perdieron sus sustancias.
Muchas veces se ha expresado que el tango iba a desaparecer, pero hay una suerte de espíritu misterioso que hace que se sostenga a sí mismo. Muchos ritmos que fueron moda pasaron y el tango sigue.
Es lamentable que no se generen espacios adecuados para que los músicos puedan trabajar en un clima ideal y transmitir así la riqueza de nuestra música. Esto sí ocurre, paradójicamente, en las giras por el exterior”.
El porqué de su estilo
“Siempre quise lograr un estilo musical en el tango, sintiendo un gran respeto por su esencia. Nunca me entusiasmé con inventar algo novedoso, solamente vestir al tango con sonidos más modernos.
Mi estilo hace hincapié en una adecuada armonización de la orquesta, logrando que los bandoneones suenen más agudos que las cuerdas y utilizando con frecuencia contratiempos y síncopas inusuales para el tango en aquella época.
A fuego lento lo compuse en 1953 y se me ocurrió al escuchar un parlamento de don Basilio en la ópera El barbero de Sevilla. El personaje dice, al referirse a la calumnia, ’va corriendo, va corriendo por la oreja de la gente y de a poquito se va infiltrando’.
El tema comienza lento y con el ritmo in crescendo da la sensación que se va infiltrando. Esa melodía fue inspirada por una frase que no es musical, sino literaria.
El propio Piazzolla reconoció hace algunos años, en una reunión en la que participé, que mi estilo vanguardista lo impulsó a seguir ese camino.
Estoy muy conforme con lo realizado con mis agrupaciones y nunca quise evadirme de esa idea. El tango está limitado por su compás del 4 x 4 y no admite salirse de él. Por esa razón, para su evolución, Piazzolla apeló al 8 x 8 con singular impacto, pero es otro tango.
Lo respeto mucho, porque sigue siendo un gran músico y no se puede discutir que lo suyo suena muy bien, pero no lo ubico dentro del tango. Hay composiciones suyas de excepción, como Decarissimo, Adiós Nonino, Verano porteño y otras. Pero pareciera que la técnica que posee lo ha absorbido y alejado de su rica sensibilidad demostrada en esos títulos.’’
Respecto de sus cantantes preferidos que utilizó en su orquesta, nombró a Jorge Durán, Roberto Goyeneche y Edmundo Rivero.
Admirable trayectoria
Horacio Adolfo Salgán nació en Buenos Aires el 15 de junio de 1916 y falleció en la misma ciudad el 19 de agosto de 2016.
Tuvo cinco hijos, Adolfo, Guillermo Horacio, quien fuera percusionista en la Orquesta Sinfónica Provincial de Bahía Blanca, César Horacio, Daniel Horacio y Susana Cristina.
En su formación musical deben citarse a Vicente Scaramuzza, Raúl Spivak y Alejandro Borovsky.
La labor más trascendente la alcanzó con su notable orquesta, que se extendió, con algunas interrupciones, desde 1944 a 1957, año en que formó el dúo con el guitarrista Ubaldo De Lio, que ha llamado la atención de numerosos músicos clásicos y populares en todo el mundo.
Hacia 1960 integró el magnífico Quinteto Real, donde descollaron Ubaldo De Lio, Pedro Láurenz, Enrique Mario Francini y Rafael Ferro. En años sucesivos participaron Leopoldo Federico, Enrique Kicho Diaz, Antonio Agri, Néstor Marconi, Omar Murtagh, Julio Peressini, Oscar Giunta y su hijo César.
Debe recordarse que el Quinteto Real actuó, ante un estudio colmado, en LU2 Radio Bahía Blanca, cuando funcionaba en Donado 28.
En su extensa obra autoral merecen citarse, amén de A fuego lento, La llamo silbando, Grillito, Don Agustín Bardi, Tango del eco, Del uno al cinco, Aquellos tangos camperos, Motivo de vals, A plazo fijo, El ensueño de Bahía, Malambo de las campanas, Para siempre chacarera, María Xango, Tango del balanceo y Con bombo leguero.
En 1996 fue homenajeado en el Teatro Nacional Cervantes de Buenos Aires en un espectáculo conducido por Héctor Larrea y donde Salgán actuó a dúo con Ubaldo De Lio, el Quinteto Real y una orquesta formada por músicos de la Orquesta Nacional del Tango.
En el 2005 recibió el Premio Brillante de la Fundación Konex.
A una década de su muerte, merece ser recordado como uno de los máximos creadores del tango, cuya humildad y generosidad enaltece su estatura musical.