Bahía Blanca | Domingo, 08 de febrero

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Miguel Loffredo, sin vueltas: “Hoy hay mucha mentira en el básquet bahiense”

Afrontando su séptima temporada en Sportivo, el DT habló de los por qué del ascenso y descenso que vivieron, la diferencia del actual equipo de Segunda con el anterior, su permanencia en el cargo y de la liviandad en los pases de menores: “Me enoja mucho”, aseguró.

Loffredo, trabajando en el Eladio Santos. Fotos: Andrea Castaño-La Nueva.

Twitter: @rodriguezefe

Instagram: ferodriguez_

El entrenador de Segunda con mayor permanencia en el cargo será Miguel Loffredo en este 2026.

El Colo lleva siete años al frente de Sportivo Bahiense, período en el que vivió los extremos del ascenso y el descenso.

Su recorrido y experiencia también dirigiendo formativas, además de coordinar en la institución, le permiten, a la vez, tener una mirada amplia del básquetbol local.

En tal sentido, Loffredo no se guardó nada charlando con "La Nueva", expresando lo que piensa y considera aspectos que van en contra de la actividad.

-Colo, ¿a qué atribuís tu permanencia en el cargo dirigiendo Sportivo?

-Tanto con la dirigencia que me trajo, como la actual, valoraron mi trabajo, el compromiso, la posibilidad de llevar un proyecto adelante, porque además de dirigir Segunda trabajo en la coordinación del club. Se formó un grupo de trabajo muy bueno. Me siento muy respetado porque valoran mi conocimiento, mi opinión y me escuchan. Trabajo muy cómodo, estoy muy tranquilo, es un club muy familiar y, obviamente, con objetivos claros.

-¿Cómo repercute en el club la categoría superior en la que le toque jugar?

-El club quiere tener una Segunda competitiva y llegar a Primera. Cuando se concrete va a encontrar al club más preparado, porque el ascenso, después de 35 años, hizo ver la realidad del básquet de Primera, dejó en claro que el club no estaba preparado para afrontar el costo económico. La idea es cada vez alquilar menos manos. Hay un grupo de U17 y U13, más algún U21, que vienen bien, firmes y estamos apuntando mucho a esos chicos.

-No quiero quitarte la ilusión, pero al mismo tiempo que los chicos mejoran, también se hace más difícil retenerlos.

-Sí, está claro. Lamentablemente hoy los proyectos deportivos no existen. Los chicos son una calesita, por reglamentación CAB, porque no hay identidad o lo que sea, pero hoy es más fácil hacer una prueba de jugadores que formar. Y mi club también lo hace, ¿eh? No me estoy corriendo de esa situación. Hasta ahora, hay un grupo de chicos que tiene identidad por el club y quieren quedarse. Pero, ¿hasta cuándo puede sostenerse...? Te digo, a mí costó mucho acostumbrarme a esto. Hasta me llevó a enojarme con otros entrenadores, pero es la realidad que nos toca. Hay que aggiornarse y ser lo más ético posible.

-¿Darle participación en el equipo superior, dentro de las posibilidades, claro, es parte de la seducción para el jugador menor?

-Últimamente el club está participando de las Ligas Prefederales en U17 y U21. Eso es motivante, buena vidriera y muy buena competencia. También el hecho de tener Tercera es una buena opción. Acá hay cinco o seis equipos de Tercera que tranquilamente podrían jugar en Segunda. Pero el compromiso del grupo de entrenadores del club es enseñarles, brindarnos, darles lo mejor de nosotros y, sobre todo, no mentirles. Hoy hay mucha mentira en el básquet bahiense, se les miente mucho a los chicos. Y eso no está bueno.

-¿A qué te referís Colo?

-A las promesas... Hay que mostrarles la realidad, que el camino es el trabajo y entrenamiento. Obviamente que tenemos que estar orgullosos si a un U17 o un U21 lo llaman de Villa Mitre o Atenas de Córdoba para jugar un nivel superior. Pero cambiar por cambiar, porque me llama otro entrenador o está mi amiguito, a la larga termina destruyendo los proyectos.

-¿Entendés que ustedes, los entrenadores, son un eslabón importante en esto que mencionás?

-No juzgo, pero nosotros, los entrenadores, somos los responsables. Por eso recién ahora me estoy aggiornando a todo lo que está pasando, y me enoja mucho. Si bien no voy a entenderlo nunca, tengo que aceptarlo. Y si se va el mejor, hay que tratar de seguir formando jugadores lo mejor posible y que permanezcan el tiempo que sea. Nosotros tratamos que todos los chicos tengan las mismas herramientas. Es una forma de valorar a cada uno, por encima del nivel. No nos olvidemos que está la función social de los clubes, la contención y demás.

-¿Por esto que decís considerás que se desvirtuó lo que era la esencia de un chico en el club?

-Sí, totalmente. Si bien las reglas anteriores eran extremistas, porque pedían cualquier plata por el pase de un chico, ahora no hay un término medio o una opción que les sirva a las partes. Inclusive, que equilibre la competencia en menores, porque hoy, no nos engañemos, la competencia está centrada en cuatro o cinco equipos y el resto miran. Es la realidad.

-¿Los siete años de permanencia en el club te generan tranquilidad por el respaldo dirigencial y hasta te permiten dar tu opinión abiertamente?

-Sí, totalmente. Tenga o no tranquilidad en el club.

-Sí, aunque a veces, a quienes son más golondrinas puede costarles expresar una idea.

-Sí, coincido. De todos modos, no me da miedo decir la verdad y lo que pienso. No está mal decir lo que uno piensa. Podés o no estar de acuerdo, el límite es el respeto.

-Llegaste al club estando en Segunda, lograron ascender en un momento de consolidación y después descendieron. ¿El lugar que ocupa el equipo superior refleja, por lo general, cómo está internamente la pirámide de lo basquetbolístico en un club?

-Nadie me cree cuando digo que ascendimos con un solo jugador rentado. Al año siguiente nos encontramos con otra realidad, con un equipo que se desarmó y un presupuesto muy diferente a Segunda. Entonces, el club chocó con la realidad del básquet bahiense, donde para competir en Primera necesitás invertir en un presupuesto alto, al menos para no pelear el descenso. El post descenso marcó una reestructuración del equipo, no así del club, que viene trabajando bien en divisiones menores, con muchos chicos en todas las categorías. Desde ese lugar está afianzado para dar el salto, no en cambio, para poder generar los recursos importantes que te permitan tener un equipo competitivo.

-¿Qué rescataron tras ese descenso?

-El año de la reestructuración después del descenso fue muy positivo, porque con pocos mayores estuvimos 10 fechas sin perder y chocamos con Barracas que después ascendió. Al año siguiente estuvimos a punto de meternos en la final y el último también la jugamos. La idea del club es tratar de estar siempre lo más alto posible y pelear el ascenso. Si bien no es prioridad, el equipo y los dirigentes lo queremos.

-¿Qué diferencias encontrás con Primera desde el juego?

-Las diferencias se van achicando entre los cuatro de abajo de Primera y los tres o cuatro de arriba de Segunda. Antes había mucha diferencia física y eso se igualó. Siempre digo que tenemos que enseñar a pensar en velocidad. Eso lo tiene más incorporado el jugador de Primera y ahí está el punto de inflexión, en ese tipo de resoluciones finas, no en el ida y vuelta.

-Se fueron Rodrigo Blanco y Federico Escobar, mientras que sumaron a Mateo Boccatonda y recientemente se incorporó Agustín Amore. ¿Qué ganan y pierden con los cambios?

-En el inicio perdemos dos jugadores que llevaban tres y dos temporadas con nosotros y estaban muy insertados en el club, que conocían mi manera de jugar; había cierta química de equipo, pero, desde mi forma de ver, creo que podemos suplantarlos bien. Mateo fue el primer jugador que fui a buscar, obviamente que tiene características distintas a Rodrigo, que es un base más goleador, que te da mucho vértigo y defensa. En cambio Mateo juega mejor situaciones de pick and roll y es más ordenado.

-Y, además, le corre algo de sangre de La Falda, como a vos, je.

-¡Sí, olvidate! Je. El padre (Claudio) jugó conmigo y fue mi entrenador. Gran recuerdo.

-¿Y Amore?

-Volvió del retiro. Tuvimos una charla y lo vi muy entusiasmado. Obviamente no voy a descubrir la calidad de jugador que es, hay que ver qué tan rápido se pone a tono físicamente, que es la duda. Fede nos daba un poco más de defensa, algún juego de poste bajo y tiro de tres puntos. Agustín creo que nos puede dar mejor lectura de juego y situaciones de pase. No voy a discutir su tiro de tres puntos, su mejor arma. Por eso creo que en el cambio de las dos fichas ganamos y perdemos. Pero volvimos a equilibrar el equipo.

-¿Van a articular con el equipo de Tercera?

-La idea es esa, que tengan rodaje los U21 que puedan jugar en las dos categorías. Es una de las deudas que tengo internamente, porque no les pude dar mucho rodaje y merecen una posibilidad. Que jueguen en Tercera les dará más confianza a ellos y a mí para animarme a darles más minutos.

Clarito Colo...