Médanos y playas en peligro: advierten sobre el impacto de los vehículos en la costa bonaerense
Desde la Fundación Azara lanzaron un llamado a la protección de este ecosistema tan valioso que, cada verano, se ve afectado por la misma situación. Una problemática que genera un gran daño a especies de flora y fauna, muchas de ellas, en peligro de extinción.
El llamado a la conservación y protección del ecosistema de médanos y playas desde la Fundación Azara, en la voz de Hernán Ibáñez, es claro y concreto.
“Te pedimos que no circules en camioneta, UTV, motos y cuatriciclos en las playas de la costa bonaerense”.
¿Y por qué esta recomendación --que es casi una súplica-- de quienes trabajan en la conservación del patrimonio natural y cultural de América Latina?
Porque justamente la circulación vehicular en los sectores costeros de toda la provincia produce un gran daño a tantas especies de flora y fauna, muchas de ellas en peligro de extinción.
Esta conducta –continuó el especialista-- causa “la destrucción y modificación de este ecosistema tan valioso”.
“Estos sitios hoy se ven seriamente impactados por el tránsito de camionetas, cuatriciclos, motos y, en los últimos años, por un marcado aumento de vehículos tipo UTV, que circulan a alta velocidad y sin restricciones, generando un riesgo real tanto para las personas como para el ambiente”, destacó.
Añadió que, si bien muchas veces el foco mediático se posa sobre la costa norte, --como sucedió recientemente en Pinamar-- lo cierto es que esta situación se repite a lo largo de todo el litoral bonaerense.
Advirtió que si bien existen Áreas Naturales Protegidas donde se encuentra prohibido circular con vehículos en otros sectores de la costa el daño y la alteración también son enormes y los podemos comprobar por la ausencia de aves alimentándose en las playas o cuando notamos que los médanos están desnudos, desprovistos de vegetación (previamente arrasada).
“Es fundamental recordar que estos sistemas de médanos y playas constituyen ecosistemas que han evolucionado durante miles de años --insistió Ibáñez—y el tránsito vehicular altera y destruye de manera directa a numerosas especies de reptiles, anfibios, mamíferos y aves”.
Muchas de estas especies dependen de estos ambientes y se encuentran actualmente amenazadas, como la lagartija de las dunas (Liolaemus multimaculatus), el escuerzo (Ceratophrys ornata) o el tuco-tuco de los médanos(Ctenomys emilianus).
Asimismo, varias especies de aves nidifican directamente sobre el suelo, por lo que sus nidos son literalmente aplastados por el paso de los vehículos.
Indicó que, la costa bonaerense, además, tiene el privilegio de recibir un importante número de aves migratorias que llegan desde el hemisferio norte y utilizan estos ambientes como áreas de alimentación, descanso y parada durante sus extensas migraciones.
“Este conjunto de procesos ecológicos se ve severamente alterado por una circulación vehicular que, en muchos sectores, se desarrolla sin ningún tipo de control”, aseguró.
¿Qué es lo que se destruye y cuál es la gravedad y relevancia?
“Una mata de vegetación en un médano, que a simple vista puede parecer insignificante, cumple funciones clave: contribuye a la fijación de los médanos, brinda alimento y refugio a diversas especies de fauna silvestre”, explicó.
A su vez, los médanos actúan como barreras naturales contra la erosión marina y tormentas, estabilizan la costa y son repositorios de arena para las playas; almacenan y filtran el agua dulce, entre otros servicios ecosistémicos.
Su destrucción, además de eliminar la vegetación, implica una pérdida mucho mayor de lo que se percibe superficialmente.
“El reciente incidente ocurrido en los médanos de Pinamar, vinculado a la circulación imprudente de vehículos, vuelve a poner en evidencia que no se trata de hechos aislados, sino de una problemática estructural y extendida que atraviesa a numerosos municipios costeros”, expresó.
Por ello opinó que resulta imprescindible avanzar hacia un ordenamiento de esta actividad porque parece adquirir visibilidad pública solo cuando ocurren accidentes y se ponen en juego vidas humanas.
“Proteger nuestra casa común es una responsabilidad compartida. Ser conscientes de ello implica disfrutar de la costa bonaerense de manera respetuosa, sin destruir los ambientes naturales que la sostienen”, señaló.
“Debemos asumir un compromiso real como ciudadanos ambientalmente responsables”, subrayó.
Por último se refirió a la pasividad de algunos gobiernos locales y agregó que, en ciertos casos, parecieran fomentar este tipo de actividades dentro de sus jurisdicciones.
A esto se suma la falta de responsabilidad empresarial de muchas automotrices, que promocionan el uso de vehículos todo terreno mediante campañas publicitarias filmadas en playas y médanos, sin contemplar la fragilidad de estos ecosistemas y alcanzando a millones de personas con estos mensajes”, amplió.
"Este fenómeno se encuentra profundamente naturalizado, favorecido por la ausencia de regulaciones claras, la escasa fiscalización y la falta de acciones sostenidas de concientización por parte de los organismos con competencia en los distintos niveles del Estado”, sostuvo.
"Los municipios, como jurisdicción primaria, deberían asumir un rol activo no solo en la protección de turistas y residentes —frecuentemente expuestos a situaciones de riesgo por la circulación a alta velocidad— sino también en la conservación de los médanos y playas", concluyó.