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Cabaña Don Fioto, un cuarto de siglo produciendo genética patagónica de alto nivel

Emplazada en el corazón del partido de Patagones, sus comienzos en la zona datan del año 1827, cuando la familia Correndo llegaron a la Argentina.

Luciano Correndo y Pìa Quiroga, artífices del momento que vive la cabaña Don Fioto. Fotos: Facebook Cabaña Don Fioto

Javier Cambarieri / Agencia Patagones

   Con un presente consolidado no solo en la región sino, distintos puntos del país, la cabaña Don Fioto, de Luciano Correndo, provee de animales y genética a un importante número de productores bovinos de nuestro país.

   Emplazada en el corazón del partido de Patagones, la localidad de Stroeder, sus comienzos en la zona datan del año 1827, cuando la familia Correndo, los bisabuelos del actual titular llegaron a la Argentina.

   “Mi abuelo empezó a criar vacas en el año 1984, previo a eso mi familia vino en el 1927, él nació ni bien mi bisabuela bajó del barco y desde allí es que mi familia es productora agropecuaria acá en la región”, recuerda Luciano Correndo con emoción.

   En este sentido, destacó que la cabaña nace “un poco por la necesidad de tener a nivel, nuestro sistema de producción”

   “Por eso, allá por el año 2000, empezábamos a producir reproductores de una manera, llamémosle más profesional. Esto yo lo mamé de chico, cuando mi abuelo fue uno de los pocos criadores de Angus en la región y, todos los años tenía algún encargue, de le pedía en las yerras, le avisara para ir a poder elegir un ternero que lo iba a conservar como su futuro toro y así fue como de alguna manera empezó este negocio, produciendo o dejando animales para reproductores de manera muy puntual”, recordó.

   Con el paso del tiempo, añadió, se fue consolidando la actividad y llegaron a un punto donde había que “perfeccionar o mejorar lo que se venía haciendo”, con la incorporación genética que su abuelo compraba en alguna exposición o remate, de alguna cabaña en particular.

   El año 2000 fue el inicio de la inseminación, con la incorporación de más genética, no solamente a través de animales en pie, sino a través de semen “y ahí es donde dimos el primer paso a hacia lo que hoy somos”.

   “En ese momento todavía no era veterinario, pero estaba con la intensión de serlo. Con esa incorporación fuimos creciendo genéticamente hasta que un día tomamos la segunda decisión, en incorporarnos como socios en la Asociación Argentina de Angus y empezar a usar sus programas”, explicó Luciano Correndo.

   Fue así que empezaron a seleccionar rodeos de madres, transformándolas en madres Angus seleccionadas, para después progresar al programa de PC.

   Un par de años después, se inició la producción de reproductores bajo la inspección de la Asociación, determinando las características de la raza, que lo termina identificando al animal con una marca a fuego tanto en machos y hembras, “a partir de allí empezamos con lo que fue la producción de reproductores PC2”.

   “De la mano de la producción de toros PC, no solo a través de la inseminación artificial, sino incorporando animales PP de machos para hacer los repasos de las inseminaciones, parte de los requisitos que tiene el programa de PC de generar esos reproductores a partir de machos PP”, destacó.

   En ese momento, cuenta Correndo, necesitaban incorporar reproductores machos PP, justo con la determinación de Zona de Libre de Aftosa sin vacunación.

   “Hasta ese momento los toros los incorporábamos de cabañas al norte de la barrera. En paralelo, ya estaba bastante involucrado en la actividad y empiezo a generar mis primeras armas profesionales, ya que me había recibido de veterinario y me fui a trabajar a un centro de tecnología en la provincia de Buenos Aires, donde me forme en la parte de reproducción y automáticamente empecé a generar mis propios toros de pedigre”, explicó el cabañero de Stroeder.

   Allí empezó la producción propia de reproductores, incorporando otra biotecnología reproductiva, la transferencia de embriones y, “producíamos los embriones e incorporábamos de otras cabañas para que nos nazcan a nosotros, ya de este lado de la barrera, los animales PP”.

   “Los machos los utilizábamos para ese fin y a las hembras las fuimos seleccionando hasta lograr un rodeo de madres PP, que con el tiempo se transformaron en nuestras donantes de embriones propios. Parían terneros naturalmente y comenzamos a multiplicar nuestros rodeos”, enfatizó.

   En el 2013, se prohíbe el ingreso de reproductores del Norte de la Barrera a la Patagonia y ahí se genera un nuevo negocio, una nueva necesidad de producir propios reproductores, “entonces es cuando hicimos un salto en escala, produciendo para el resto de la Patagonia, momento donde nos empezamos a posicionar de manera local “y logramos llegar hoy con una cabaña consolidada, no solo a nivel regional sino Nacional”.

Un gran presente

   Respecto del presente de la Cabaña, Correndo expresó que “están transitando un momento pleno, por un montón de cosas”

   “Hoy nos encontramos produciendo una importante cantidad de reproductores, tanto machos como hembras (PP y PC - negros y colorados) de la raza Angus, logrando de alguna manera instalar un biotipo patagónico”, destacó.

   En este sentido, añadió que no solo es a nivel local, sino también a nivel nacional, “porque participamos, durante estos últimos cuatro años, de manera ininterrumpida, en exposiciones como lo es la de Otoño, en Agus y la de Palermo”

   “A nivel local venimos participando todos los años, también de manera ininterrumpida, de la Nacional Patagónica de Angus y del resto de las exposiciones que forman parte del circuito”, señaló.

   Más allá de la participación en las exposiciones, Correndo también resaltó los logros obtenidos en todas estas muestras.

   “Y desde punto de vista comercial, este año planteamos una segunda venta de la cabaña. Cumplimos 10 años de nuestro primer remate de Primavera y, en este 2026, en mayo, planteamos el primero de otoño”, recalcó.

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