El Niño no sólo traerá más lluvias en Bahía
Ante el pronóstico de lluvias frecuentes, desde Región Sanitaria I alertaron sobre las condiciones favorables para la reproducción de mosquitos.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
La llegada del verano y los pronósticos de lluvias frecuentes en Bahía Blanca y la región vuelven a poner en primer plano una problemática que se repite cada año, pero que podría adquirir una dimensión mayor durante los próximos meses: la proliferación de mosquitos.
La advertencia fue planteada por Jorgelina Scuffi, jefa del área de Epidemiología de Región Sanitaria I, quien señaló que las condiciones climáticas previstas, vinculadas al fenómeno de El Niño, favorecerán la reproducción de estos insectos.
Frente a ese escenario, desde el Municipio aseguran que ya están trabajando con un esquema de prevención y fumigaciones que incluye nuevos equipos, recorridos planificados y cobertura en distintos sectores del distrito.
"Nos vamos a tener que adaptar a ellos, porque entiendo que, por la situación climática que se viene en los próximos meses, con lluvias frecuentes, vamos a tener una gran cantidad de mosquitos", sostuvo Scuffi.
La especialista explicó que la acumulación de agua, sumada a las temperaturas elevadas, genera condiciones propicias para completar el ciclo de vida de estos insectos.
El problema no alcanza solamente al Aedes aegypti, transmisor del dengue, sino también a las distintas variedades de mosquitos comunes que habitan en la región.
"Al quedar espejos de agua o recipientes con agua, favorecemos su reproducción", advirtió.
En ese sentido, Scuffi puso especial énfasis en la necesidad de sostener el descacharrado durante todo el año y evitar cualquier acumulación de agua en patios, jardines y espacios abiertos.
También remarcó que se trata de una responsabilidad colectiva, ya que las acciones individuales pierden efectividad si no se replican en el resto del barrio.
"Que lo haga una sola persona en un barrio no tiene mucho sentido. Es como la vacunación, porque el mosquito tiene una autonomía de vuelo de más de 100 metros. Entonces, si yo me cuido de vaciar los tarros con agua y el vecino no lo hace, estamos prácticamente en la misma situación", explicó.
La advertencia adquiere particular importancia en relación con el Aedes aegypti, cuya presencia en Bahía Blanca ya está confirmada.
"Hoy sabemos que el mosquito del dengue está total y absolutamente instalado en Bahía Blanca. Se ha adaptado perfectamente a este clima, está muy cómodo", afirmó la epidemióloga.
Además, recordó que los huevos pueden permanecer hasta un año en condiciones adversas, incluso sin agua y con temperaturas bajas. Por eso, la ausencia de mosquitos durante el invierno no significa que el problema haya desaparecido.
La respuesta municipal
Frente a este panorama, el subsecretario de Ambiente del Municipio, Emiliano Loggiaco, detalló las acciones que se vienen desarrollando para controlar la población de mosquitos y llegar a la temporada estival con un esquema de trabajo reforzado.
El funcionario destacó que la estrategia contempla inversiones en equipamiento, fumigaciones periódicas y un abordaje coordinado entre distintas áreas de la administración local.
"Desde el Municipio, todos los años y sobre todo los últimos años, venimos implementando un abordaje integral de la cuestión mosquitos donde llevamos adelante diferentes acciones. Obviamente primero la fumigación, que es la más importante, donde hacemos desde el Estado una gran inversión para poder abordar el problema y que la comunidad obviamente viva mucho mejor", señaló.
En cuanto a los recursos incorporados, Loggiaco explicó que desde 2024 se sumaron un camión y equipos autónomos destinados a intervenir en espacios públicos, que se complementan con las unidades que ya utilizaba la Subsecretaría para recorrer distintos sectores del partido.
"Estos equipos están obviamente validados por la OMS y usamos productos también validados", indicó.
La planificación contempla cronogramas de fumigación que se actualizan cada diez días, con recorridos establecidos para alcanzar los distintos barrios. Según explicó el funcionario, tanto el camión como las camionetas cuentan con un radio de aplicación determinado, lo que permite organizar la cobertura de cada sector.
"Programamos ciertos recorridos para cubrir los barrios que tenemos en los cronogramas que sacamos cada 10 días. El aparato que usamos nosotros, tanto del camión como de las camionetas, tiene un cierto radio de alcance. Con el cálculo del radio que tiene la nube de la aplicación hace que podamos cubrir todo el sector que queremos en ese día", detalló.
El objetivo de la gestión municipal es repetir los resultados del verano pasado, que, según evaluó Loggiaco, fue relativamente tranquilo en cuanto a la presencia de estos insectos, pese a los reclamos registrados.
"La realidad de todas estas acciones es un poco el pedido de nuestro intendente de abordarlas para tener un verano similar al que tuvimos en el anterior, que fue un verano bastante tranquilo. Y si bien hubo reclamos y presencia de mosquitos, tuvimos un verano relativamente bueno en lo que tiene que ver con eso. Apostamos a que este verano sea igual", concluyó.
Una herramienta que no alcanza por sí sola
Más allá de los operativos municipales, Scuffi advirtió que la fumigación tiene limitaciones y que su aplicación indiscriminada puede terminar generando consecuencias negativas a mediano plazo.
La especialista explicó que los insecticidas actúan por contacto directo: si el producto no alcanza al mosquito, no logra eliminarlo. A esto se agregan factores como el viento, las precipitaciones y los horarios de actividad de cada especie, que condicionan la efectividad de los procedimientos.
"Si el insecticida no toca al mosquito, no lo va a matar", sintetizó.
También alertó sobre el riesgo de generar resistencia mediante aplicaciones excesivas o descontroladas.
"Si lo hacemos de manera descontrolada, solo porque queremos bajar la población de mosquitos, que además no tiene una efectividad del 100%, en unos años no vamos a poder matar al mosquito con nada", advirtió.
Por eso, la recomendación sanitaria es combinar las intervenciones del Estado con medidas sostenidas en cada vivienda: eliminar recipientes que acumulen agua, mantener limpios los patios y utilizar repelentes personales y ambientales autorizados.
Con un escenario climático que podría favorecer la reproducción de mosquitos durante buena parte del verano, el desafío será articular las acciones municipales con la participación de los vecinos. Porque, aunque las fumigaciones forman parte de la estrategia de control, evitar los criaderos sigue siendo una de las herramientas más importantes para reducir su proliferación y prevenir la circulación del dengue.