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Enseña, ejerce la abogacía y rompe récords, la historia de la nadadora whitense Sofía Nani

Consiguió dos títulos, tres subcampeonatos y un tercer puesto en el Panamericano. Su próximo gran objetivo es el Mundial de Budapest.

Sofía Nani tiene una agenda bastante particular, ya que trabaja como abogada, da clases en distintas instituciones y entrena natación seis veces por semana. Esa combinación de obligaciones no le impidió alcanzar un destacado nivel internacional, porque la whitense acaba de conseguir seis medallas en el Campeonato Panamericano Máster y estableció dos nuevos récords.

Especialista en mariposa, combinados y pruebas de fondo, compitió en seis carreras y subió al podio en todas. Fue campeona panamericana en los 200 metros combinado y en los 200 mariposa; subcampeona en los 400 combinado y los 100 mariposa; tercera en los 400 libre y volvió a conseguir el segundo puesto en aguas abiertas, sobre una distancia de tres kilómetros en Puertos de Escobar.

Además, en los 400 metros combinado registró 5m39s78, estableciendo un nuevo récord argentino y mejorando considerablemente la anterior marca, que rondaba los 5m52s. En los 200 mariposa también consiguió los récords argentino y panamericano.

"El récord de los 400 combinado lo venía intentando hace rato y no me estaba saliendo, me quedaba siempre a muy poquito. Estaba haciendo 5m53s y esta vez pude bajarlo bastante", contó Sofía, quien pasó por El Diario Deportivo, programa que se emite por La Nueva Play, de lunes a viernes de 15 a 16.

Su historia con la natación comenzó cuando era chica, primero en un taller escolar y luego en el Club Olimpo. Sin embargo, por cuestiones de estudio dejó de nadar durante casi nueve años, hasta que en 2023 decidió regresar, aunque inicialmente sin grandes pretensiones competitivas.

"Mi idea era hacer deporte como para hacer algo, pero me volvió a llamar la natación competitiva y terminé acá entrenando seis veces por semana, dos horas al día, entrenando, compitiendo y ganando", puntualizó.

Desde su regreso, participó en campeonatos argentinos y sudamericanos, tanto en Buenos Aires como en Chile, hasta alcanzar este último gran resultado panamericano. Y el calendario ya tiene un objetivo principal para 2027, como es el Mundial Máster de Budapest, que se disputará en julio.

"Será mi primera experiencia en una competencia de esa magnitud y con las marcas que tengo hoy puedo dar batalla. Por lo menos en los 200 mariposa y en los 400 combinados, que son mis carreras, puedo pelear algún podio", aseveró.

Para llegar en las mejores condiciones, mantiene una rutina exigente: seis entrenamientos semanales de natación, dos jornadas de gimnasio y otras dos de pilates. Todo bajo la coordinación de su entrenador, Ezequiel Singegerani.

En las pruebas de fondo, explicó, los detalles pueden definir una competencia. Por eso trabajan especialmente los tiempos de pasaje y los cambios de ritmo.

"A mí me sirve mucho tener medido en cuánto tengo que pasar. En este último torneo me gastaban porque cuando salí de la primera prueba, les mostré que me había anotado en un papel todos los tiempos que iba a hacer", subrayó.

También destacó el aspecto mental.

"De cuerpo estás preparada porque entrenás un montón y le dedicás mucho, no solo en el entrenamiento sino también en la nutrición. A veces la cabeza y la ansiedad te juegan en contra, pero esta vez estuve muy tranquila y eso fue una gran ventaja para bajar las marcas".

Además de nadadora, Nani es abogada y docente. Trabaja en su estudio particular y enseña Derecho Laboral, Penal y Civil en el CEF N° 9 de Tornquist y en el centro de capacitación CP Capacitar de Bahía Blanca. También dicta una materia en la carrera universitaria de Abogacía.

En las escuelas de guardavidas aborda especialmente las responsabilidades legales de quienes ejercen esa profesión, además de sus derechos laborales y las normas que regulan una actividad considerada de riesgo.

"¿Cómo hace para combinar tantas actividades? Es difícil cuando uno no se puede dedicar exclusivamente al deporte. En un mundo ideal me levantaría, desayunaría tranquila y vendría a nadar, pero lógicamente tengo que mantenerme y trabajar", reconoció.

Su organización le permite sostener los entrenamientos entre las 13 y las 15, mientras distribuye el resto de sus obligaciones entre el estudio, las clases y el trabajo desde su casa.

Antes de cerrar el año le queda una última competencia del circuito local de la ADBA, en Villa Mitre. Después, la mirada estará puesta en los campeonatos argentinos y, sobre todo, en Budapest.

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