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Hacé foco y cuidá: el poder de los pequeños gestos

La campaña de la UNS obtuvo un reconocimiento continental tras demostrar que la concientización y el compromiso colectivo pueden reducir toneladas de emisiones sin necesidad de grandes inversiones.

El éxito continental de la campaña "Hacé foco y cuidá" de la Universidad Nacional del Sur demuestra que no siempre se necesitan transformaciones estructurales ni presupuestos millonarios para generar un impacto ecológico real.

Las acciones diarias y el compromiso comunitario son, hoy más que nunca, herramientas clave para la sostenibilidad.

En el debate contemporáneo sobre el cambio climático y la preservación del planeta, es habitual caer en la idea de que la solución solo vendrá de la mano de grandes inversiones tecnológicas o reformas industriales complejas. Sin embargo, la experiencia reciente demuestra que la suma de hábitos sencillos dentro de una comunidad puede lograr cambios significativos, medibles y con un impacto ambiental tangible.

Un ejemplo contundente de este paradigma es la iniciativa “Hacé foco y cuidá”, desarrollada por la Universidad Nacional del Sur (UNS). Con gestos cotidianos orientados al consumo responsable de energía, el proyecto logró no solo reducir el gasto de recursos, sino también disminuir la huella de carbono institucional en 443 toneladas de dióxido de carbono equivalente en tan solo doce meses (261 toneladas correspondientes al ahorro en gas natural y 182 al menor uso de energía eléctrica).

Este impacto le valió el reconocimiento internacional: la propuesta obtuvo el segundo lugar en el Premio a la Excelencia Energética de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), compitiendo entre 155 proyectos de 21 países en la categoría educativa durante la undécima Semana de la Energía en República Dominicana.

Cambiar el chip

Una de las grandes barreras para adoptar un estilo de vida más amigable con el entorno es el prejuicio de que la eficiencia requiere costos inalcanzables.

La campaña demostró lo contrario: con una inversión inicial de apenas 4 millones de pesos destinada a comunicación, capacitación y gestión, generó un ahorro de 125 millones de pesos, lo que representa un beneficio neto de 121 millones y una reducción global del 15% en el consumo energético.

“Es frecuente oír que se desprecia el efecto de las acciones de eficiencia, porque se las visualiza atadas a recambios de equipamiento o cuestiones estructurales, pero también pueden lograrse cosas muy buenas con consciencia comunitaria”, enfatizó la economista especializada en Economía de la Energía y coordinadora del proyecto, María María Ibáñez Martín.

La clave del éxito residió en articular la sensibilización con el compromiso diario de docentes, nodocentes y estudiantes.

Apagar luces en espacios desocupados, optimizar el uso de la climatización o regular el consumo de electrodomésticos resultaron ser medidas sencillas que, multiplicadas por miles de personas, generaron un alivio directo tanto para el presupuesto institucional como para el equilibrio ecológico.

“Hacé foco y cuidá constituyó la primera iniciativa integral de la UNS en materia de sensibilización y gestión del consumo energético. Los resultados evidencian que la combinación de concientización, gestión y compromiso institucional puede traducirse en mejoras reales, medibles y sostenidas y sientan las bases para una política de gestión energética consolidada en el tiempo”, destacó el informe final del primer año de implementación.

Un modelo replicable

El alcance de este tipo de hábitos no se agota en las aulas ni en las oficinas universitarias. La segunda etapa del programa ya contempla la realización de un censo energético, el recambio gradual de pequeños electrodomésticos y el mantenimiento preventivo de equipos de aire acondicionado, consolidando una cultura del cuidado que trasciende el ámbito académico.

Incluso el sector productivo local ha tomado nota del modelo. Tras la aprobación del Consejo Superior de la UNS, la propuesta se adaptará para aplicarse en las instalaciones del Consorcio de Gestión del Puerto bahiense, demostrando que la responsabilidad ambiental nacida de pautas sencillas es perfectamente aplicable a otros entornos institucionales y corporativos.

“Hace una semana y media atrás nos comunicaron que fuimos seleccionados como proyecto destacado y tuvimos una mención en la Semana Internacional de la Energía y esto permite que la campaña sea reconocida. Es algo difícil de medir en los alumnos, aunque hay mucho compromiso entre ellos, los docentes y demás participantes”, concluyó la doctora Ibáñez Martín sobre el orgullo que genera ver replicada una labor que comenzó en el aula.

El reconocimiento continental a "Hacé foco y cuidá" deja una lección clara para el día a día: el cuidado ambiental no depende únicamente de las decisiones macroeconómicas, sino de la decisión consciente de cada individuo en su rutina diaria.

Apagar una tecla, regular un termostato o hacer un uso eficiente de los recursos son pequeños gestos que, sumados, construyen un futuro sostenible.

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