Ingeniero White, un nuevo aniversario y un deseo
La cercanía del bicentenario fundacional de la ciudad es un faro para la puesta en valor de la localidad
Nunca pasa desapercibido el aniversario fundacional de Ingeniero White, localidad que reúne singulares características a partir de su estrecha relación con el mar.
“Ciudad portuaria” es la calificación habitual para este espacio barrial que es parte fundacional del puerto y que se ha consolidado en el tiempo con un perfil urbano, ferroviario e industrial.
Bahía Blanca, a la cual se le ha endilgado la particular situación de desarrollarse y crecer “de espaldas al mar”, necesita fortalecer su vínculo geográfico con la localidad, que demasiadas veces parece más alejada de lo que realmente está.
En ese marco resulta interesante el conjunto de obras que lleva adelante la municipalidad en conjunto con el Consorcio de Gestión del Puerto, buscando consolidar un frente marítimo, una franja costera que permita generar un paseo donde el mar, su horizonte y las puestas de sol sean parte de la geografía habitual.
A la hora de pensar obras que acompañen el bicentenario fundacional de la ciudad, consolidar esa cercanía pareciera una propuesta por demás adecuada..
Tiene además un patrimonio arquitectónico Ingeniero White desaprovechado, como si no se fuera consciente de su valor.
Por un lado, en el área urbana, donde conviven construcciones de madera y chapa propias de este tipo de asentamiento, ferro-portuario, únicas en su tipo en la provincia.
Una publicación de principios del siglo XX lo definió como “La Boca bahiense”, por esas viviendas elevadas, revestidas en chapa, de una gran simpleza constructiva única.
Es un lugar para caminarlo, descubrirlo, admirar sus construcciones únicas y de esa manera hacer visible su patrimonio arquitectónico y cultural.
A eso se suma el componente industrial. Edificios utilitarios que fueran usinas, talleres, silos. De estilos que van desde lo medieval hasta la arquitectura ladrillera que fuera pilar del movimiento moderno.
Trazar un camino de puesta en valor, potenciar su uso y hasta pensar en recuperar sus tradicionales cantinas debiera ser parte de un necesario plan estratégico.