Cierre de las farmacias de OSFA: incertidumbre laboral y preocupación por la cobertura
El 30 de noviembre dejarán de funcionar las 31 sucursales propias de la obra social en el país. "No sabemos si vamos a continuar con el trabajo o vamos a perderlo", señalaron.
El cierre de las 31 farmacias propias de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA), previsto para el 30 de noviembre, genera incertidumbre entre los trabajadores y preocupación por la continuidad de la cobertura de medicamentos. En Bahía Blanca, donde funciona uno de esos establecimientos, representantes gremiales y empleados advirtieron sobre el impacto laboral y sanitario de la medida.
La situación fue expuesta esta mañana en la que se reclamó información sobre el futuro del personal y del servicio que reciben los afiliados.
“Tenemos una incertidumbre muy grande porque no sabemos si vamos a continuar con el trabajo o vamos a perderlo. Nadie nos comunica nada”, expresó Ariel Rubio, farmacéutico de OSFA, quien cuestionó la falta de respuestas oficiales.
Según indicó, el cierre de las farmacias en todo el país podría dejar aproximadamente 1500 personas sin trabajo. Además, alertó sobre las consecuencias para los afiliados: estimó que en Bahía Blanca son unos 12.000 y que en Coronel Rosales alcanzan los 40.000.
Silvia Espósito, también farmacéutica de la obra social, remarcó que parte del personal acumula décadas de antigüedad y que, hasta el momento, no recibió explicaciones sobre la decisión ni precisiones acerca de su continuidad laboral.
“Tenemos 33 años de antigüedad, muchos años, y nadie nos da ningún tipo de explicación. No sabemos qué va a pasar con nosotros”, señaló.
En la farmacia bahiense trabajan 17 personas, entre empleados de planta permanente, personal de planta inicial y contratados. Sobre estos últimos, Espósito advirtió que algunos ya conocen que sus contratos no continuarán.
La farmacéutica también explicó que el proceso de habilitación de los establecimientos bajo la nueva denominación OSFA ya se había iniciado ante el Ministerio de Salud, luego de la transición desde IOSFA. Sin embargo, sostuvo que posteriormente dejaron de recibir medicamentos de las droguerías y que la situación derivó en el escenario actual.
Más allá de la incertidumbre laboral, los trabajadores pusieron el foco en las consecuencias que el cierre podría tener para los pacientes que necesitan tratamientos complejos.
Espósito destacó que la farmacia no solamente abastece a afiliados que requieren medicamentos habituales, sino también a personas con enfermedades oncológicas, VIH, afecciones pulmonares y pacientes trasplantados que necesitan inmunosupresores.
“Esta farmacia siempre dio servicio a la gente, incluso durante la pandemia. Siempre fue un servicio para los afiliados”, recordó.
En ese sentido, advirtió sobre la importancia de garantizar la continuidad de los tratamientos de alto costo y cuestionó que una decisión de esta magnitud se tome sin información clara para los trabajadores y los usuarios.
La empleada, que ingresó a trabajar en el ámbito de la Armada en 1993, reconoció que perdió las esperanzas de que la medida se revierta. También describió el impacto emocional que atraviesa el personal ante la posibilidad de perder una fuente laboral y un espacio de atención que, según afirmó, construyó durante décadas un vínculo de cercanía con los afiliados.
“Estamos muy mal, devastados. Yo estuve dos días llorando, porque queremos la farmacia. Acá hay gente que nos conoce de siempre y siempre se trató, se contuvo al afiliado, se dio cariño”, concluyó.