Un Profesor de Filosofía, con el mejor promedio en la Colación
Germán Agudiak fue el graduado destacado de la 420ª Colación de Grados, al obtener 9,61 puntos de promedio.
Un flamante Profesor de Filosofía se convirtió en el graduado más destacado de la 420ª Colación de Grados de la Universidad Nacional del Sur.
Germán Agudiak obtuvo 9,61 puntos de promedio y fue el mejor de la promoción que recibió sus diplomas en el acto realizado en el Aula Magna de avenida Colón 80.
La ceremonia fue presidida por el rector de la UNS, doctor Daniel Vega.
El listado completo de 98 alumnos que recibieron su diploma es el siguiente:
Doctor en Ciencias de la Administración: Elena Marilyn Ferrada.
Especialista en Tecnologías de Información para Gobierno Digital: Marcelo Daniel Petroff.
Ingeniero Agrónomo: Ana Cecilia Beneyto, Francisco Kuhn, Juan Pablo Benito Laxague y Iván Zucoli.
Técnico Universitario en Parques y Jardines: María Victoria Kronenberger y Berenice del Carmen Sánchez.
Contador Público: Gonzalo Arias, Francisco Nicolás Ferro, Cintia Magalí Kriger, Estefanía Lilián Lizarrondo, Héctor Mateo Méndez Bahnmüller, Francisco Lucas Pietrini, Giuliano Andrés Pulita, Bianca Melina Rossetti y Sofía Celeste Vera.
Licenciado en Administración: Maialen Busin, Martín Alejandra Funaro, Azul Dietrich Jara, Santiago Lamonega y Aldana Sesma.
Enfermero: Abril Soledad Castillo Trigo.
Ingeniero en Sistemas de Información: Ezequiel Maximiliano Aguilar, Julián Alconcher, David Esteban López y Tobías Thiessen.
Licenciado en Ciencias de la Computación: Camila De Giusti y Mayra Ludmila Prolygin González.
Licenciado en Física: Manuel Almagro, Manuela Bertone y Guadalupe Larregina López.
Arquitecto: Agostina Sansone y Celeste de la Losa.
Licenciado en Geografía: Ana Eunice González, Leonardo Gabriel Masini y Valentina Pezzutti.
Licenciado en Turismo: Leandro Daniel Cañoles Montero, Rocío Belén Gómez, Victoria Geraldine Hürstel, Agustina Micaela Rodríguez Gallo y María Celeste Soria Massa.
Profesor en Geografía: María Belén Reinoso.
Profesor en Filosofía: Germán Agudiak, Lorena Ayelén Espinoza y Celina Paula Ortiz.
Especialista en Derecho Penal: Sabina Bilder, Adrián Marcelo Carbayo y Hernán Soumoulou.
Abogado: María Victoria Christensen, Bianca Colantonio, Ercilia Jáuregui Erbojo, Morena Marcos, Emiliano Javier Raspante, Noelia Maricel Rueda Delgado, Natalia Weingartt, Diego Daniel de Barbara y Brenda Luciana de la Iglesia.
Licenciado en Seguridad Pública: Estela María Barbero, Noelia Yanina Cabrera Calderón, Octavio Ezequiel Dueña Méndez, Enzo Rubén Gab, Sergio Fernando Gaspar, Cintia Noemí Gavilanes, Sonia Lorena Hollmann, Magalí Elizabet Keberlein, Mariela Kin Rosa, Gustavo Javier Lardapide, Fernando Gastón Laz, Matías Daniel Momo, Fernando Javier Ortega, Gisela Soledad Osvaldo, Jacqueline Verónica Quiroga, Guillermo Sebastián Reyes, Mariana Gabriela Ripoll, Diego Gabriel Sá ndez y Andrea Marisol Villarreal.
Licenciado en Economía: Valentín Casali y Camila Labado.
Doctor en Biología: Rodrigo Iñaki Urrutia.
Doctor en Bioquímica: Melania Iara Funk.
Doctor en Ingeniería Química: Constanza Genovese.
Especialista en Bioquímica Clínica, Área Parasitología: Juan Alberto Guzmán.
Bioquímico: Agustina Florencia Anchinello, Mayra Antonela Ardite, Agustina Abril García Trevisan, Marilyn Lloret, Ana Paula Salazar y María Candelaria Simonetti.
Farmacéutico: Valentina Ermandraut, Loana Ailén Gutiérrez, Antonella Lomartiro, María Cecilia Méndez, María Camila Muñoz Hock y Agustina Ravagnan Argañín.
Licenciado en Ciencias Biológicas: Felipe Centineo.
Licenciado en Gestión Universitaria: Gisele Emilce Alonso.
Licenciado en Ciencias de la Educación: Zoe Elizabeth Boscardin, María Sofía Faggiani y Vanesa Schenfeld.
Profesor de Educación Inicial: Maite Beistegui.
Profesor de Educación Primaria: Lorena Corina Borrego, María Soledad Hernández, Aylén Magalí Kissau y Ercilia Guadalupe Román.
Licenciado en Letras: Agustina Panzani.
Ingeniero Civil: Mauro Lisardo Núñez Albornoz y Emilia Verney.
Ingeniero Industrial: Rubén Hernán Faath, Álvaro González Martínez, Nicolás Gian Franco Grioli, Imanol Gutiérrez Méndez, Tomás Labarthe, Sofía Mas, Federico Murias y Lucero Cristal Venega.
Ingeniero Electricista: Leonardo Nicolás Mereles Hernández.
Técnico Universitario en Sistemas Electrónicos Industriales Inteligentes: Gastón Enrique Gattari.
Ingeniero Químico: Joel de la Presa, Lautaro Gertiser, Fernando Adrián González y Abril Martín.
Licenciado en Química: Daniel Alejandro Carribal.
Técnico Químico Universitario: Rocío Celeste Paulini.
“Este diploma representa mucho más que un esfuerzo individual”
Rocío Belén Gómez, Licenciada en Turismo
Hoy nos reunimos para celebrar el cierre de una etapa de formación que fue no solo académica, sino también personal.
Tengo el honor y el desafío de representar, a través de mis palabras, a mis compañeros graduados. Aunque ningún discurso puede reunir todo lo que cada uno vivió durante estos años, espero reflejar algo de la experiencia compartida que nos trae hoy hasta acá.
En este acto nos encontramos graduados de distintos departamentos, con carreras y trayectorias muy diversas, unidos por una universidad que nos formó como profesionales y también como ciudadanos comprometidos con la sociedad de la que formamos parte.
Al recordar los años transitados, nos vienen a la memoria las incontables horas de estudio, los interminables días de cursada, los numerosos trabajos prácticos y las largas horas en la sala de estudio preparando parciales y finales. Momentos que, junto con la angustia, el estrés y la incertidumbre, también nos regalaron la enorme satisfacción y la alegría de ver que nuestros esfuerzos dieron su fruto.
Pero la vida universitaria también fue mucho más que estudio: se construyó en las salidas de campo, los proyectos de extensión, las prácticas, los voluntariados, las actividades deportivas y culturales. Y, sobre todo, en los vínculos que fuimos creando.
Detrás de cada título hay una historia personal. Algunos encontraron en la universidad una tradición familiar que continuar; otros son hoy los primeros en abrir ese camino. Algunos llegaron desde otros lugares y tuvieron que construir una vida lejos de sus hogares; otros combinaron el estudio con el trabajo; y muchos encontraron acá amistades y espacios de pertenencia que hicieron más llevadera esta etapa.
Este diploma representa mucho más que un esfuerzo individual o el reconocimiento de logros académicos. Basta mirar alrededor, para comprobar que nadie llega solo a este escenario. Detrás de cada uno de nosotros hay familias, amigos, docentes, no docentes y tantas otras personas que confiaron, nos acompañaron y sostuvieron a lo largo de este camino. A todos ellos, a quienes están hoy acá, a quienes lo hacen a la distancia y a quienes no pudieron estar presentes, este logro también les pertenece.
Hoy, a 70 años de la creación de la Universidad Nacional del Sur, cabe preguntarnos: ¿qué responsabilidades asumimos como graduados de esta institución?
En primer lugar, reconocer el privilegio que implica haber podido iniciar, transitar y culminar nuestros estudios en una universidad pública, gratuita y de alta calidad. Por ello, es un deber valorarla y defenderla para que quienes vengan después no solo tengan las mismas oportunidades que tuvimos, sino muchas más.
En segundo lugar, honrar la formación recibida: ejercer nuestras profesiones con compromiso y contribuir, desde nuestros distintos lugares, a la sociedad que integramos.
Gracias a la Universidad Nacional del Sur por abrirnos sus puertas y brindarnos mucho más que un lugar donde estudiar: experiencias y aprendizajes que trascienden los conocimientos que hoy acreditan nuestros títulos.
Felicitaciones a todos los graduados. ¡Lo logramos!
"Durante años solo fue aprender aprender y aprender"
Álvaro González Martínez, Ingeniero Industrial
En primer lugar agradezco tener el honor de dar estas palabras.Es esta una ocasión especial para todos los aquí presentes, especialmente para todos los que hoy recibiremos nuestro título.
Porque, como me dijo una vez un gran profesor de esta universidad, una vez que te recibís, tenés algo que nadie te puede quitar.
Pero más allá de la profesión y del título, en el cual se acredita el fruto de estos años de aprendizaje y esfuerzo, quiero que en este momento rememoremos donde estábamos hace unos cuantos años, y no importa cuantos, todos pasamos por esto.
En un acto parecido pero de menor escala estábamos completando nuestra educación secundaria. Algunos más seguros y otros menos de cuáles eran nuestros pasos a seguir, pero probablemente nos sentíamos muy adultos y maduros por todo aquello.
Luego se abrieron las puertas de esta universidad y entramos inocentemente, porque ninguno se esperaba todo lo que venía.
Y todo eso llegó.
Llegaron un montón de momentos, de vivencias, de risas, de clases, de parciales, aprobados y desaprobados, de tiempos donde teníamos todas las ganas del mundo de ir a cursar y otros momentos donde la senda se volvió tal vez un poco dificultosa, transitamos momentos de estres y hasta a veces alguna que otra angustia por una materia perdida o algún examen desaprobado.
Pero de lo que nunca nos dimos cuenta, y lo que esa persona que ingresaba por primera vez en las escaleras de Alem no pudo sospechar, es que todo esto, en realidad iba a ser una revolución, una revolución al nivel más esencial de nuestra existencia, nuestro cerebro.
Transcurrir este camino "recableo" nuestro cerebro para siempre, porque tal vez no apliquemos directamente todos los conocimientos técnicos que adquirimos, sin dudas que mis colegas ingenieros saben que no es frecuente en el día a día calcular integrales o derivadas.
Pero nunca, NUNCA, volveremos a pensar como antes: aprendimos a analizar, a sintetizar, a resolver, a veces también a improvisar, a manejar nuestros tiempos, y un sinfín de otras capacidades.
Aprendimos a crear también, y hay quienes dicen que los libros atacan la creatividad, yo soy un fiel creedor de que solo la potencian.Tal vez, todo esto que he mencionado, sea lo que verdaderamente nadie nos puede quitar.
Y ahora... Durante años solo fue aprender aprender y aprender.
¿Qué sigue?
Como muchos de los hoy graduados, todavía no transcurrí ese camino, pero tengo la certeza de que el eje primordial de lo que viene, radica en el mismo mecanismo que llegó hasta el fondo de nosotros en nuestro paso por este hermoso lugar, el aprendizaje, este debe continuar.
Espero que todos disfruten de este día, así como hayan disfrutado de todos los momentos en esta honorable casa.
Ahora solo queda algo aún más importante que todo esto que dije: Agradecer.
Porque todo esto que logramos no solo fue gracias a nosotros, sino que a todos los que nos apoyaron y formaron.
Justamente me gustaría terminar con una frase que hace más de tres siglos Isaac Newton nos dejaba:
“Si he visto más lejos, es porque estaba sobre hombros de gigantes".
Y hoy estamos acá porque nosotros también tuvimos nuestros gigantes.
“Ojalá pongamos el corazón en todo lo que hagamos”
Bianca Colantonio, abogada
Es difícil poner en palabras lo que este momento significa para cada uno de nosotros. Sentí un gran honor en haber sido elegida para representarnos, pero también una gran responsabilidad. Porque detrás de cada uno de nosotros hay una historia que merece ser contada.
Sin dudas, algo que nos une es que sabemos lo que nos costó llegar hasta aca. Quiero invitarlos a detenernos un instante para valorar este momento, porque durante mucho tiempo estuvimos pendientes a parciales, entregas y finales. Siempre había algo más por hacer. Y hoy, finalmente, estamos a instantes de tener el título en nuestras manos.
Hace unos años no sabíamos cuántas horas íbamos a pasar sentados estudiando, cuántos nervios íbamos a sentir antes de un examen ni cuantas veces tendríamos que volver a intentarlo.
Tampoco imaginábamos la ansiedad que implicaba recibir el mensaje «están las notas» ni el alivio que nos daría leer la sencilla palabra «aprobado».
Por eso espero que cada uno de ustedes se sienta realmente orgulloso de este logro. No es más que el reflejo de su esfuerzo y perseverancia.
Porque detrás de cada uno de nosotros hay vivencias que no aparecen en nuestros analiticos. Hay quienes tuvimos el privilegio de dedicarnos solo a estudiar, y quienes tuvieron que trabajar. Quienes tuvimos que dejar nuestras ciudades e incluso quienes estudiaron mientras criaban a sus hijos.
Y sabemos que no llegamos solos.
Hubo sacrificios de padres, abuelos, tíos, quienes quizá no contaron con las mismas oportunidades. Y en muchos casos, este título representa el sueño de generaciones que no pudieron elegir el estudio pero que lucharon para que nosotros si pudiéramos hacerlo.
Y permítanme decirle gracias a mi mama y papa, no me va a alcanzar la vida para devolverles algo de todo lo que han hecho por mi.
Quiero hacer un lugar, además, para quienes no pudieron acompañarnos hoy, para quienes fueron parte de nuestro camino y ya no están.
Amigos de la vida y compañeros que de manera inesperada se convirtieron en familia. Gracias por darnos ese empujón cuando quisimos bajar los brazos.
A todos ustedes, gracias por ser sostén y aliento. Por confiar en nosotros, cuando incluso fuimos los primeros en dudar de nuestras capacidades.
Y quizá eso sea lo más lindo de mirar para atrás. Descubrir que mientras nos convertiamos en profesionales estábamos rodeados de personas que nos apoyaban, escuchaban y, sobre todo, nos acompañaban.
Y en esta historia, la Universidad Nacional del Sur ocupa un lugar fundamental. Nos vio crecer, nos vio llegar con expectativas y con muchos miedos. Nos desafió y nos formó.
La UNS es calidad. Es infraestructura. Es la tranquilidad de contar con un servicio de sanidad, es la posibilidad de acceder a un comedor, es el privilegio de tener salas de lectura incluso los domingos y feriados. Es inversión en cultura, arte y deporte. Es priorizar la excelencia académica. Es apostar por la investigación y otorgar becas.
Pero también es todo aquello que no figura en un plan de estudios. Son las personas que conocimos, las experiencias que compartimos y las veces que descubrimos que éramos capaces de mucho más de lo que creíamos.
No nos vamos sabiendo todo. Nos vamos con algo mucho más poderoso: las herramientas para seguir aprendiendo, la capacidad de cuestionar y la posibilidad de transformar realidades.
Hoy dejamos de ser estudiantes para convertirnos en graduados y embajadores de una de las casas de estudio con más prestigio del país. Defendamos la universidad pública, gratuita y de calidad.
Ojalá pongamos el corazón en todo lo que hagamos. Que seamos apasionados del futuro que vamos a construir y que, sin importar hasta dónde lleguemos, nunca olvidemos de dónde venimos ni a quienes hicieron posible que hoy estemos acá.