La OMIC advirtió sobre los desafíos de la IA para los derechos de los consumidores
El organismo planteó la necesidad de actualizar el debate sobre la protección de los usuarios ante el uso de algoritmos, los precios personalizados y las decisiones automatizadas.
El avance de la inteligencia artificial y de las nuevas herramientas de comercialización digital plantea desafíos para la protección de los derechos de los consumidores. En ese contexto, la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Bahía Blanca destacó la necesidad de analizar el alcance de la legislación vigente y evaluar si resulta suficiente frente a las nuevas modalidades de consumo.
Las recomendaciones personalizadas, los precios dinámicos, los asistentes virtuales y las decisiones tomadas mediante sistemas automatizados forman parte de un escenario que modifica la manera en que las personas compran productos, contratan servicios y toman decisiones.
Frente a esta realidad, el organismo municipal consideró necesario revisar la aplicación de la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor y promover herramientas que permitan garantizar una protección efectiva también en los entornos digitales.
"La normativa vigente continúa siendo una herramienta fundamental. El derecho a recibir información clara y veraz, a un trato digno, a la protección de los intereses económicos y a condiciones equitativas sigue siendo aplicable a las relaciones de consumo, aunque intervengan sistemas de Inteligencia Artificial", sostuvo Pablo Daguerre, director de la OMIC.
Los límites de la legislación vigente
Si bien el marco normativo actual contempla derechos que también se aplican a las relaciones de consumo digitales, la ley no regula de manera específica numerosas situaciones vinculadas con el uso de nuevas tecnologías.
Entre los aspectos que generan interrogantes se encuentran la obligación de informar cuándo una decisión comercial se toma mediante algoritmos, la posibilidad de obtener explicaciones comprensibles sobre esas decisiones y el uso de perfiles digitales para personalizar ofertas y precios.
También se plantean cuestiones relacionadas con posibles sesgos discriminatorios y con la distribución de responsabilidades entre las empresas que ofrecen productos o servicios y los proveedores tecnológicos que desarrollan o suministran los sistemas utilizados.
Estas dificultades pueden trasladarse a los mecanismos de reclamo. Un consumidor perjudicado por una decisión automatizada podría encontrar obstáculos para conocer qué información se utilizó, qué criterios se aplicaron y de qué manera se produjo el daño.
Desde la OMIC señalaron que estas situaciones no implican una ausencia total de protección jurídica. La Constitución Nacional, la Ley de Defensa del Consumidor, la normativa sobre protección de datos personales y las disposiciones del Código Civil y Comercial pueden ofrecer respuestas, según las características de cada caso.
El desafío, en ese sentido, consiste en determinar el alcance de esas herramientas legales y evaluar si resultan adecuadas para responder a los problemas que surgen con la incorporación de sistemas automatizados a las relaciones comerciales.
Transparencia y mecanismos de revisión
Daguerre remarcó la necesidad de anticiparse a los cambios tecnológicos y garantizar que su implementación no afecte los derechos de los usuarios.
"La Inteligencia Artificial está cambiando las relaciones de consumo y tenemos que prepararnos para esos cambios. No alcanza con que una tecnología sea eficiente; también tiene que respetar los derechos de las personas. El consumidor debe poder conocer, comprender y cuestionar las decisiones que afectan sus intereses", afirmó.
En esa línea, el director de la OMIC explicó que resulta necesario avanzar en el debate sobre una mayor transparencia de los sistemas automatizados, la implementación de mecanismos de revisión de decisiones que puedan perjudicar a los consumidores y el desarrollo de herramientas para detectar prácticas discriminatorias.
Asimismo, consideró importante establecer criterios claros de responsabilidad cuando la utilización de estas tecnologías ocasiona daños.
El planteo apunta a que los consumidores cuenten con información suficiente para comprender cómo intervienen estas herramientas en las operaciones comerciales y dispongan de vías para cuestionar aquellas decisiones que consideren perjudiciales.
Información y prevención para los usuarios
Otro de los aspectos destacados por el organismo es la necesidad de fortalecer la información y la prevención. Entre las recomendaciones generales se encuentra promover que los vecinos puedan reconocer riesgos, proteger sus datos personales, verificar ofertas y comunicaciones digitales e identificar los canales disponibles para realizar consultas y reclamos.
La OMIC sostuvo que la innovación tecnológica debe estar acompañada por mecanismos efectivos de protección de los derechos de los consumidores. El objetivo no es frenar el desarrollo de la inteligencia artificial, sino promover un uso responsable, transparente y respetuoso de las personas.