Estrenan una película sobre las casas rajadas y la memoria de Ingeniero White
La realizadora Paula Pellejero presentará su película el próximo sábado, a las 19, en Ferrowhite. La obra parte del derrumbe de la casa de su abuela para explorar las transformaciones del territorio portuario, las huellas de la industria y una memoria que enlaza las historias familiares con las de toda una comunidad.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Las grietas de una casa pueden contar mucho más que la historia de una construcción. También pueden revelar las transformaciones de un territorio, las marcas de la actividad industrial y las huellas que el paso del tiempo deja en una comunidad.
Desde esa mirada, la realizadora Paula Pellejero construyó “White. Notas del derrumbe”, una película de 46 minutos que se estrenará el sábado 24 de octubre, a las 19, en Ferrowhite, ubicado en Juan B. Justo 3885.
La obra propone un recorrido por las llamadas “casas rajadas” de Ingeniero White, a partir de una búsqueda que comenzó en 2018, cuando se derrumbó la vivienda de la abuela de la directora.
Aquel episodio personal se convirtió en el punto de partida de un proceso artístico y documental que fue ampliando sus preguntas hasta vincular la memoria familiar con las transformaciones de la localidad portuaria.
“Ese acontecimiento fue el punto de partida para volver sobre un lugar que creía conocer y descubrir que sus grietas no eran solo materiales”, explica Pellejero al describir el origen del proyecto.
En ese camino, la película se acerca a una historia atravesada por los cambios del paisaje, la relación de la comunidad con el mar y las marcas de la industria.
“En ellas también se inscriben las transformaciones de una comunidad portuaria que ha sido separada del mar, las marcas de la industria sobre el paisaje y una historia familiar atravesada por silencios”, señala la realizadora.
El territorio deja sus huellas
Filmada en Super 8 mm y 16 mm, y presentada en formato digital HD, la obra incorpora una búsqueda visual en la que los materiales del propio territorio intervienen sobre las imágenes.
Barro, óxido, plantas, plumas, tintas y hongos se incorporan a la emulsión cinematográfica, de modo que el paisaje no solo aparece registrado por la cámara, sino que también deja una marca física en el soporte.
“Desde el comienzo supe que esta película debía filmarla en Super 8. Necesitaba un soporte físico que pudiera ser manipulado, intervenido y afectado por el mismo territorio que estaba filmando”, cuenta Pellejero.
Esa decisión estética dialoga con el tema central de la película: la fragilidad de las construcciones, las transformaciones del paisaje y aquello que se pierde con el paso del tiempo.
“La fragilidad del soporte dialoga con la fragilidad del territorio y con la imposibilidad de reconstruir por completo aquello que se ha perdido”, sostiene.
La música original es de Mariana Pellejero, mientras que Enrique Bernacchini estuvo a cargo de los sonidos ópticos.
Una historia familiar
A medida que avanzó el proceso de realización, la investigación dejó de concentrarse exclusivamente en la casa de su abuela. La directora comenzó a indagar en las historias de las viviendas afectadas y en los testimonios, documentos e informes vinculados con la problemática de las casas rajadas de Ingeniero White.
Esa búsqueda también dio lugar a una publicación de acceso libre que reúne materiales documentales, testimonios y notas de prensa sobre el tema.
“Comprendí que mi búsqueda ya no era únicamente sobre la casa de mi abuela. La película se transformó en un intento por acercarme a una memoria compartida, donde lo personal y lo colectivo se contaminan constantemente”, explica.
En ese sentido, “White. Notas del derrumbe” propone mirar las ruinas no solamente como rastros de algo que desapareció, sino también como señales que permiten interrogar el presente y reconstruir vínculos con el lugar habitado.
La propia realizadora sintetiza esa intención como una invitación a “habitar esas ruinas y esos silencios”, entendiendo la memoria como un territorio que continúa transformándose.
Entre el cine y las artes visuales
Paula Pellejero nació en Luján en 1975 y creció en Bahía Blanca. Actualmente vive y trabaja en Buenos Aires. Se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y desarrolla su producción entre el cine experimental y las artes visuales, con especial atención a las relaciones entre documental, memoria y territorio.
Sus películas participaron en festivales como FIDBA, Asterisco, MIX de México, Punto y Raya de Lisboa, Doc Buenos Aires, Mientras tanto cine de Uruguay e Infinito Super 8. También fueron proyectadas en espacios como Cineteca Matadero, en Madrid; el Museo Gulbenkian, en Lisboa; y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires.
Con este nuevo trabajo, la realizadora vuelve sobre el lugar donde creció para explorar una historia en la que las marcas materiales del derrumbe se entrelazan con las preguntas por la identidad, la memoria y las transformaciones de Ingeniero White.