Cómo sigue la causa de abuso sexual tras la muerte de Galo Ochoa
El hombre de 50 años apareció sin vida ayer en su vivienda de Punta Alta cuando iba a ser detenido por la denuncia de un menor de 17.
Galo Jorge Luis Ochoa (50) apareció sin vida ayer a la tarde, en su vivienda de Punta Alta, cuando iba a ser detenido por la Policía en relación con una denuncia de abuso sexual presentada por un menor de 17 años.
Si bien los primeros indicios apuntan a que se quitó la vida (fue encontrado en el baño y la vivienda cerrada con llave desde adentro), la investigación la lleva adelante la UFIJ Nº 12, a cargo de la fiscal Leila Scavarda.
Mientras tanto, su colega Marcelo Romero Jardín (UFIJ Nº 14) sigue con la causa por el delito sexual denunciado el pasado fin de semana por el joven, junto a sus padres.
El abuso se habría registrado en la casa de Ochoa, ubicada en Diagonal Cabildo 878, de Punta Alta, y por parte de una persona calva, cuya descripción coincidía con la del fallecido.
En principio se hizo un allanamiento para secuestrar material probatorio (prendas de vestir, sábanas, un teléfono, medicamentos y jeringas) y luego la Justicia ordenó la detención, pero cuando fue personal de la SubDDI de Coronel Rosales, sobre las 17.40 de ayer, se encontró con el trágico cuadro.
Si bien en un primer momento el menor aludió a dos personas en el lugar del delito sexual, "solo describió como abusador al hombre con las características fisonómicas de Ochoa", explicó un investigador.
"La otra persona sí estuvo en un primer momento, pero luego se fue y quedó solo Ochoa", agregó.
De esta manera, la investigación por el abuso podría avanzar hacia el archivo (por el fallecimiento del imputado), aunque previamente se deben completar distintas pericias del material secuestrado y se analizarán otras pruebas para descartar la intervención de terceros, según se informó.
El nombre de Ochoa había adquirido notoriedad hace más de 10 años, cuando el 1 de enero de 2018, mientras conducía a toda velocidad y alcoholizado por la autovía Alfonsín, atropelló a Matías Streitemberger -un joven de 18 años que perdió la vida virtualmente en el acto- y se dio a la fuga.
Para la Justicia ese hecho fue un homicidio simple con dolo eventual y condenó al hombre a 12 años de prisión, pena que cumplió durante un tiempo prolongado en prisión.
El año pasado recibió la libertad condicional y fijó domicilio en Punta Alta, teniendo que cumplir distintas reglas de conducta, a disposición del Juzgado de Ejecución Penal Nº 2.