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Mendoza: "La situación es crítica. Ya entregamos 256 bolsones a los jubilados"

A los productos secos, están sumando otros alimentos frescos y ahora realizan una campaña para armar la mesa de Navidad. "Hay quienes se mudaron a una pensión porque no pueden pagar el alquiler de una casa", dijo la titular del Centro.

Foto: ATE

Por Natalia Miguel

El Centro de Jubilados y Pensionados de la ATE mantiene con una dinámica muy amplia a partir de las necesidades actuales de los adultos mayores, muchos de los cuales no tienen acceso a las necesidades básicas, según dijo la titular, Ana Mendoza.

En tal caso, sostuvo que, por ejemplo, no cuentan con ciertos medicamentos, pañales y alimentos, no llegan a pagar los servicios e incluso hay quienes debieron mudarse a una pensión porque se encuentran económicamente imposibilitados de pagar un alquiler.

“Hay personas que cobran 400 mil pesos de jubilación y eso mismo pagan de alquiler. Si no tienen un familiar que los ayude, no pueden seguir viviendo en una casa y deben mudarse a un lugar más reducido”, expresó Mendoza, haciendo mención a la realidad de algunos de los adultos que concurren al salón de la ATE, en Urquiza 375, una vez al mes, en búsqueda del bolsón de alimentos y otras ayudas “que nos brinda la comunidad y nosotros trasladamos a ellos”. 

Otro aspecto a tener en cuenta, expuso la gremialista, es que el gobierno nacional “no permite descontar, por ahora, el 1,1% a los nuevos jubilados. Se pueden afiliar pero no se les puede hacer el descuento hasta la firma del nuevo convenio. Eso lo hace Nación con la intención de ahogarnos como sindicato para no poder ayudar”.

“Pero, por el contrario, nosotros, con el apoyo de la comisión directiva de la Asociación, tomamos la decisión de formar un grupo y nos propusimos resistir ante esta situación y hacer todo lo que podamos. Es muy difícil porque todos la están pasando mal, están con muchos problemas. No obstante, no bajamos los brazos y seguimos adelante con nuestro propósito”, mencionó.

En este sentido, comentó que se trabaja a lo largo de cada mes para darle a los jubilados y pensionados “todo lo que podamos reunir para ellos”.

“Desde hace tres meses, salimos a pedir maples de huevos, para distribuir media docena a cada uno de los jubilados. Por fortuna nos encontramos con gente con empatía, lo cual es muy importante. El último mes, por ejemplo, pudimos reunir 52 maples para darle media docena a cada uno”, expuso.

Los días de entrega -continuó-, si está fresco, los beneficiarios ingresan al salón porque antes esperaban desde muy temprano afuera. “Se traian una sillita y hasta una frazada. Cada vez venían más temprano, por lo que decidimos abrir el salón y que esperen en ese espacio, bien resguardados”.

“Al mismo tiempo, les servimos mate cocido o café con leche y salimos a pedir a la panadería el pan y las facturas del día anterior, a las cuales les dimos un golpe de horno y les convidamos algo calentito. Y lo que queda se lo entregamos para que se lo lleven a sus hogares”.

Reconoció que es un trabajo en el que hay que tomar mucha conciencia y saber que la gente tiene que resistir el día a día porque no comen carne, muchos alquilan y cobran la mínima. “No les alcanza para la luz y el gas y si pagan un alquiler no pueden comprarse los medicamentos. Es muy crítico y tenemos que llevar un control de todo lo que se entrega, porque las necesidades son muchas”.

Este mes, señaló Mendoza, se entregaron 256 bolsones y nos faltaron 32. “Cada uno contiene entre15 y 16 productos: yerba, azúcar, arroz, harina, fideos tallarines, guiseros y soperos, polenta, arvejas, lentejas, té, mate cocido, papel higiénico, jabón blanco, aceite y puré de tomate”.

Sobre los medicamentos, dijo que es un tema muy sensible. “Algunos conseguimos con el asesoramiento de los médicos de los policonsultorios, pero la salud pública está devastada”.

Ahora -continuó- “vamos hacia las verdulerias. Todo lo que no se venda, viene bien,
y estamos en una campaña de recolección de pollos para armarles la mesa de Navidad que se merecen nuestros jubilados como cualquier otra persona. La Cooperativa Obrera nos donó un cajón de pollos. Lo propio hicieron los Veteranos de Malvinas, Aníbal Svachca y el Corralón González. Pero son casi 260 pollos que tenemos que juntar para Navidad”.
 

Vida tranquila

Finalmente Mendoza indicó que buscan acompañar y sostener a quienes tanto trabajaron a lo largo de su vida.

“Hoy necesitamos seguir unidos, codo a codo, ayudando a nuestros jubilados. Este es  un mensaje para todos aquellos que puedan colaborar porque en el último tiempo que les queda en este mundo se merecen estar bien. No tienen forma de hacerlo si no cuentan con un hijo que los ayude. Hay gente que se fue a vivir a una pensión porque no tiene para pagar un alquiler. Todos, alguna vez, soñamos con llegar a ser jubilados y tener una vida tranquila. Los jubilados no son quienes fundieron al país”, dijo la titular del Centro.

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