Proyecto escolar: De la yerba mate al rescate de la ría
Tres alumnas del último año de la Técnica N° 1 desarrollaron "M.A.R.", un sistema de barreras flotantes a partir de yerba usada para mitigar derrames de petróleo en el estuario local. Fueron elegidas entre 245 propuestas en la provincia.
Recibido en 1993, acumula 28 años de trayectoria en el periodismo local. Ex jefe de la sección Deportes y La Ciudad y actual secretario de Redacción de La Nueva. Ex profesor de los dos institutos de Periodismo de la ciudad. Especialista en temas deportivos, sociales y gremiales.
Lo que comenzó como el trabajo de tesis para recibirse en la E.E.S.T. N° 1 "Crucero A.R.A. General Belgrano" de Ingeniero White hoy representa uno de los desarrollos científicos y ambientales juveniles más destacados de la provincia de Buenos Aires.
Mia Freije, Valentina Pennesi y Valentina Ramos, estudiantes del último año de la Tecnicatura en Química, crearon el proyecto M.A.R. (Matrices Adsorbentes de Remediación), un innovador dispositivo que transforma un residuo cotidiano tan argentino como la yerba mate usada en un potente carbón activado capaz de contener e inmovilizar derrames de hidrocarburos en el agua.
El valor y la viabilidad del desarrollo no tardaron en cosechar reconocimientos a escala masiva.
Las jóvenes quedaron entre las finalistas del Premio a la Innovación Tecnológica Sustentable Bonaerense 2026 —organizado por UIPBA Jóvenes— tras competir contra 245 propuestas de toda la provincia.
Paralelamente, avanzaron al TOP 5 nacional en el certamen Industria Inspira 2026 de la Unión Industrial Argentina (UIA) y marcaron un hito académico sin precedentes al ser seleccionadas como expositoras en las Jornadas Nacionales e Internacionales de Enseñanza de la Química de la Asociación Química Argentina.
A nivel local, la trascendencia del proyecto tuvo su coronación en el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca, que le otorgó una distinción especial a las alumnas y declaró a M.A.R. de Interés Municipal.
Ciencia y economía
La génesis de M.A.R. combina el diagnóstico de una problemática industrial de las costas locales con la reutilización de residuos bajo el paradigma de la economía circular.
“La tesis se trata de crear barreras sólidas a partir del carbón activado que está hecho por yerba mate, que es reutilizada para la absorción de hidrocarburos. Primero surgió la idea de hacer algo con los residuos de aceite cuando se cambian del auto. Pero como era algo más complejo, elegimos usar yerba mate, que es el residuo más común que vemos acá en la escuela.
Paralelamente vimos muchos grandes hidrocarburos líquidos en la ría, así que decidimos hacer estas dos cosas a la vez”, explicaron las autoras del proyecto.
El proceso químico de laboratorio requirió un riguroso trabajo técnico de varios meses para perfeccionar las propiedades del material adsorbente:
“A partir de yerba, carbonizamos en la mufla, y lo hacemos con distintas activaciones físicas y químicas, donde le echamos, no sé, por ejemplo cloruro de zinc, hidróxido de sodio o cosas así, para hacer su activación, y de ahí se forma el carbón. Después continuamos con un lavado de ácido clorhídrico y después de agua bien destilada para abrir los poros”.
El profesor tutor del proyecto, Walter Acosta —docente de química y próximo a graduarse como magíster en Educación en Ciencias Experimentales y Tecnología—, destacó la solidez científica del trabajo y su profunda raíz territorial.
“El proyecto consiste en elaborar barreras flotantes para contener e inmovilizar derrames de hidrocarburos en el agua mediante un desarrollo que se basa plenamente en los principios de la economía circular. La clave técnica está en la adsorción química, un proceso donde los contaminantes se fijan e inmovilizan sobre las cavidades del material en lugar de absorberse como en una esponja, permitiendo que este carbón ecológico dentro de barreras limpie el cuerpo de agua afectado”.
Acosta remarcó además el carácter integral del dispositivo, diseñado a medida de la ría local y articulado con la comunidad.
“Lo que distingue a este trabajo es su profundo impacto social y territorial. No solo logran reemplazar productos sintéticos no biodegradables y costosos por una alternativa sustentable, sino que además proyectaron la confección textil de las mangas en articulación directa con cooperativas de trabajo e instituciones de Ingeniero White y Bahía Blanca. La aplicación en la zona es un sí rotundo porque el dispositivo fue pensado para la remediación del estuario local, y las alumnas ya validaron sus ensayos en laboratorio simulando derrames sobre agua de mar”.
Un camino de esfuerzo
El desarrollo demandó entre ocho y nueve meses de investigación continua a lo largo del ciclo lectivo 2026, abarcando desde las búsquedas bibliográficas y los cálculos estequiométricos hasta las pruebas térmicas y la simulación de los prototipos textiles.
A pesar de los logros alcanzados, el equipo enfrenta hoy el desafío económico de garantizar su presencia en las etapas presenciales decisivas.
“En estos momentos estoy un poco preocupado ya que tenemos un desafío crucial porque nos toca viajar a defender esta propuesta. Debemos costear el viaje y la estadía, es por ello que estamos organizando la venta de rifas y otras actividades a pulmón, ya que es fundamental que estas jóvenes futuras técnicas químicas defiendan personalmente su investigación. Su presencia en estas instancias le da una visibilidad indispensable al rol de las mujeres en la ciencia y en el desarrollo industrial de nuestra región”, enfatizó el profesor Acosta.
Por su parte, las estudiantes remarcan el valor del acompañamiento escolar y la emoción por representar a su localidad.
“Saber que desde nuestra ciudad reconocen el trabajo que venimos haciendo con nuestra tesis significa un montón para nosotras. Nos da muchísima energía para seguir dejando a la educación técnica de Bahía en lo más alto... El apoyo de los directivos y de los profes es enorme; siempre dándonos el pie para seguir adelante. Todavía no caímos, pero es una gran oportunidad poder ser parte de esto y llegar a la final”.
Con la defensa en la UIA el próximo martes y la gran final provincial del 26 de noviembre en San Fernando en el horizonte, Mia, Valentina y Valentina continúan demostrando que la formación técnica de la educación pública local tiene el potencial transformador para dar respuesta a los grandes desafíos ambientales e industriales del país.
Formación con futuro
Para el profesor Walter Acosta ver avanzar las propuestas de sus alumnas en certámenes provinciales y nacionales es la confirmación de una metodología pedagógica orientada a la excelencia y a la motivación constante.
"Todos los años busco incentivar a mis estudiantes, sabiendo que la respuesta positiva surge de algunos y a esos pocos trato de acompañarlos aún más. Fruto de ese trabajo conjunto, año tras año logramos llegar como finalistas a diferentes certámenes, y este ciclo me encontré con tres estudiantes que querían ir por más. Valentina Ramos, Mia Freije y Valentina Pennesi demuestran que la educación técnica va mucho más allá de las aulas", afirma el docente de la Técnica N° 1.
Un aspecto diferencial impulsado por Acosta es la inserción del trabajo en ámbitos de debate científico profesional. De hecho, M.A.R. fue seleccionado para las Jornadas Nacionales e Internacionales de Enseñanza de la Química de la Asociación Química Argentina, un logro sumamente poco frecuente para estudiantes del secundario:
"Fui precursor en impulsar esta iniciativa hace cinco años enviando chicos a estos eventos de tanto peso, convencido del valor que aporta a su futuro profesional. Su presencia no solo premia meses de esfuerzo en el laboratorio, sino que le da una visibilidad indispensable al rol de las mujeres en la ciencia y, sobre todo, en el desarrollo industrial de nuestra región".