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El proyecto bahiense que convirtió la radioafición en un puente cultural americano

Con más de 50 museos activados por año, la propuesta creada en 2010 reafirma el valor estratégico de las comunicaciones tradicionales para resguardar la identidad local y formar a los nuevos operadores.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Hay historias que no comienzan cuando alcanzan notoriedad pública o convocatorias masivas, sino muchos años antes, cuando apenas son un trazo en un papel o una inquietud compartida entre pocas personas. 

La historia del Fin de Semana Internacional de los Museos pertenece a esa categoría: es el relato de un proyecto gestado en el sudoeste bonaerense que, con constancia, mística de trabajo y vocación de servicio, creció en silencio durante más de tres lustros hasta transformarse en un acontecimiento cultural e institucional de alcance continental.

El punto de origen de esta trama se sitúa en Bahía Blanca, en el año 2010. Por aquel entonces, el Radio Club Grupo DX Bahía Blanca (GDXBB) dio forma a un programa denominado “La Radioafición y la Cultura”, ideado por el recordado radioaficionado Carlos Almirón (sk). La propuesta buscaba romper con los moldes tradicionales de la actividad radial y tender un puente explícito entre la tecnología de las comunicaciones HF/VHF y el resguardo de la identidad local y nacional.

Aquel proyecto inicial obtuvo un espaldarazo clave el 21 de mayo de 2010, cuando la Secretaría de Cultura de la Nación otorgó el auspicio y la declaración de Interés Cultural mediante la Resolución 1533/10. 

Lejos de ser una distinción administrativa de ocasión, la resolución fue concebida para enmarcar un proyecto de carácter permanente, pensado para repetirse año a año en sintonía con la agenda cultural global. 

Fue así como, entre el 14 y el 16 de mayo de ese mismo año, se desarrolló --con una gran participación también de Carlos Soulier (LU4ETN)-- la primera edición de lo que con el tiempo se consolidaría como el Fin de Semana Internacional de los Museos.

Del ICOM a las antenas de radio

Para comprender la arquitectura del proyecto es necesario remitirse a la efeméride que le sirve de marco: el Día Internacional de los Museos, instaurado por el Consejo Internacional de Museos (ICOM). 

Si bien los orígenes del ICOM se remontan a 1946 y tuvieron un hito central en 1951 con la célebre reunión “La cruzada de los museos” —donde se debatió el rol educativo y la accesibilidad social de estas instituciones—, no fue sino hasta la Asamblea General de Moscú en 1977 cuando se fijó formalmente el 18 de mayo como la fecha de celebración global.

El ICOM estableció desde sus inicios que las actividades conmemorativas no debían quedar constreñidas a una sola jornada, habilitando la realización de eventos durante un fin de semana o una semana entera. 

La iniciativa nacida en Bahía Blanca tomó esa premisa y le insufló una dinámica particular: convertir las salas, patios e inmediaciones de los espacios patrimoniales en estaciones de transmisión radial temporales.

Durante el desarrollo de la actividad, radioaficionados, radio clubes y grupos operativos despliegan sus equipos, extienden dipolos y montan torres portátiles dentro del perímetro de los museos.

El resultado es un fenómeno de doble vía:

--Para el visitante presencial: El transeúnte que camina por un museo se topa con una estación de radio transmitiendo en tiempo real, presenciando el intercambio técnico y cultural que se genera frente a los micrófonos y manipuladores.

--Para el radioaficionado distante: Quien sintoniza la frecuencia desde cualquier punto del mapa entabla contacto con el operador y recibe, junto con la confirmación técnica del comunicado, los datos históricos, geográficos e institucionales del museo desde donde se emite la señal.

El reglamento de la actividad refuerza esta filosofía al establecer que la transmisión debe realizarse indefectiblemente dentro de los límites del recinto histórico (o a un máximo de 300 metros de tolerancia) y al tipificar la cita expresamente como un encuentro de integración y no como una competencia o concurso.

2021, año clave

Tras una década de desarrollo ininterrumpido en el ámbito nacional, el año 2021 marcó una bisagra en la historia de la iniciativa. Marcos Kraser (LU7DKO) y Emiliano Gutiérrez (LW6EGE) tomaron la posta en la continuidad y organización del proyecto. 

Marcos Kraser (LU7DKO)

Lejos de limitar su rol a la mera conservación del legado, los nuevos coordinadores diseñaron una estrategia de apertura y digitalización de procesos que proyectó la convocatoria hacia todo el continente americano.

“Hay algo muy nuestro detrás de todo esto: una iniciativa nacida en Bahía Blanca que fue creciendo de manera silenciosa hasta adquirir una dimensión internacional”, reflexiona Kraser, oriundo de Cabildo.

Esta nueva fase organizativa implicó la creación de un sistema unificado de asignación de referencias oficiales. Cada museo que aspira a participar por primera vez debe enviar a la coordinación imágenes, coordenadas geográficas y una reseña histórica de la institución. Kraser y Gutiérrez procesan dicha documentación y emiten una nomenclatura única que valida la transmisión y permite a los participantes certificar las activaciones ante la comunidad internacional.

Emiliano Gutiérrez (LW6EGE)

La expansión rindió frutos medibles en poco tiempo. Para la edición 2023, la convocatoria ya contaba con una participación heterogénea que incluía, por ejemplo, al Centro de Radioaficionados Ciudad de Buenos Aires activando el Museo Benito Quinquela Martín en La Boca, y al Radio Club Uruguayo transmitiendo desde el Museo Zoológico Dámaso Antonio Larrañaga en Montevideo.

En 2024, el crecimiento alcanzó cifras récord para el proyecto: 52 museos y sitios patrimoniales fueron activados en ocho países de América. Las transmisiones abarcaron desde instituciones continentales en Argentina, Brasil, Cuba, Chile, El Salvador, México, Puerto Rico y Uruguay, hasta bases operativas posicionadas en la Antártida Argentina.

Servicio pedagógico y de emergencia

La relevancia del Fin de Semana Internacional de los Museos no agota su sentido en la divulgación del patrimonio histórico; se enlaza directamente con el valor técnico y social del servicio de radioaficionados. 

Tanto Kraser como Gutiérrez ostentan la categoría Superior, el nivel técnico más alto otorgado por el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) en la República Argentina. Esta condición impone una responsabilidad pedagógica en un contexto donde las redes digitales suelen eclipsar el aprendizaje de las ciencias aplicadas.

La formación de un radioaficionado abarca conceptos de electrónica, teoría de antenas, física de la propagación ionosférica y normativa internacional, además de un estricto código de ética operativa. 

Mientras que en la vida cotidiana la transmisión de información parece resuelta por la infraestructura de telefonía e internet, la radioafición demuestra su caracter estratégico cuando esas redes colapsan ante catástrofes naturales, temporales o cortes del suministro eléctrico. En esos escenarios, las estaciones de HF y VHF operadas por radioaficionados se convierten en el único nexo de comunicación entre comunidades aisladas y los centros de logística o rescate.

En esa línea, las actividades de fin de semana vinculadas a la enseñanza y el dictado de cursos virtuales que encabezan los coordinadores del GDXBB buscan preparar a los nuevos operadores no solo para el pasatiempo técnico, sino para el servicio comunitario. La activación de un museo funciona, en la práctica, como un ejercicio operativo real de despliegue de campo en el que se ponen a prueba equipos portátiles, fuentes de alimentación autónomas y sistemas de antenas temporales.

Semillero y futuro institucional

Uno de los mayores desafíos que enfrentan las instituciones sin fines de lucro en la actualidad es el recambio generacional. En el Radio Club Grupo DX Bahía Blanca, la continuidad de la propuesta se sostiene a partir de la incorporación activa de jóvenes que dan sus primeros pasos en la disciplina.

“Si bien con Emiliano llevamos adelante la coordinación y organización, hay mucha gente detrás que después es la que hace posible que el proyecto cobre vida en cada museo”, explica Kraser al referirse al trabajo logístico. 

“Incluso hay un par de chicos que recién están comenzando en la radioafición y que ya se están animando a salir a activar museos”. 

Ellos son Matías Vilicich González (LW3DMV) y Damián Andrés Vitaquis (LW6DAV), ambos de categoría Novicio, que es la categoría inicial del escalafón. 

“Ya se están involucrando en las reuniones de comisión directiva como socios invitados; son parte del futuro institucional del Radio Club”.

La participación de operadores novicios en proyectos de escala internacional asegura la transmisión de saberes prácticos que no se obtienen únicamente en los libros de texto: el manejo del espectro radial, la disciplina operativa ante multiplicidad de llamadas simultáneas (pile-ups) y la representación institucional frente a las autoridades de cada museo.

El valor de la señal

En un presente caracterizado por la inmediatez e intangibilidad de las redes sociales, el Fin de Semana Internacional de los Museos propone un ejercicio singular: utilizar ondas electromagnéticas —una tecnología nacida a finales del siglo XIX— para difundir el patrimonio histórico del siglo XXI.

Cuando una estación de radio opera desde un museo de la Patagonia, un fortín histórico de la provincia de Buenos Aires o una base científica en el continente blanco, la memoria de ese lugar viaja sin requerir infraestructura de fibra óptica ni servidores intermediarios. La señal viaja por la atmósfera, rebotando en la ionosfera, hasta ser decodificada por otro operador situado a miles de kilómetros de distancia.

La iniciativa surgida en Bahía Blanca en 2010 de la mano de Carlos Almirón y Carlos Soulier, y reimpulsada a partir de 2021 por Marcos Kraser y Emiliano Gutiérrez, confirma que el patrimonio cultural no es un conjunto de objetos estáticos guardados tras un vitral, sino una narrativa viva capaz de viajar por el aire y unir a comunidades distantes en un mismo punto de encuentro.

Un merecido homenaje a Carlos Almirón 

En memoria de la trayectoria, el legado y la vocación integradora de Carlos Almirón (LU7DSY), el Radio Club Grupo DX Bahía Blanca (LU3DXG) se encuentra organizando un diploma internacional que ha generado un extraordinario entusiasmo en el colectivo radial global. La iniciativa trasciende fronteras para celebrar los lazos de fraternidad que Carlos construyó pacientemente a lo largo de los años con colegas de diversos países.

La propuesta ha despertado un inmediato y caluroso interés en decenas de instituciones y operadores de América y Europa. 

Como gesto distintivo de unión, cada estación participante gestiona ante las autoridades de telecomunicaciones de su respectivo país una Señal Distintiva Especial (SDE) que combine el prefijo nacional con el sufijo común DSY. 

De este modo, desde distintos rincones del planeta, las transmisiones compartirán una misma identidad radial como símbolo del homenaje y testimonio vivo de la huella imborrable que Almirón dejó en el éter.

La fecha del evento comenzará el 20 de octubre y se extenderá hasta el 3 de noviembre.

La contundente respuesta internacional se refleja en la celeridad con la que los organismos reguladores de diferentes naciones han comenzado a conceder las autorizaciones oficiales. Las autoridades competentes ya han otorgado las primeras Señales Distintivas Especiales que saldrán al aire para este tributo.

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