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Un mirador-espejo sobre las aguas

Ubicado en los Alpes austríacos, la obra permite tener una perspectiva distinta del paisaje al tiempo que refleja todo el entorno.

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida”.  Esto escribió el científico Carl Sagan cuándo vio a nuestro planeta como un punto azul pálido en una fotografía tomada en 1990 por la sonda espacial Voyager, a 6 mil millones de kilómetros de la Tierra, reducida en la imagen a “una pequeña mancha de polvo suspendida en un rayo de sol”.

Esa es la perspectiva que puede generar un mirador urbano, un punto de vista a la distancia: Tomar dimensión de otra escala, tener conciencia de un lugar, mejorar la perspectiva. De allí el destacado papel que puede jugar en las ciudades y en la naturaleza.

Un modelo de este tipo de estructura ha sido terminado en los Alpes austriacos, diseñado por el estudio noruego Snøhetta, invitando a vivir “un momento de pausa” mediante un camino de piedras que conducen a un estanque.

Situada en el pueblo de Lech, en Vorarlberg, la instalación consiste en una piscina poco profunda ubicada en el techo de la estación de un teleférico, sobre la cual los visitantes pueden caminar. Llamado Espejo de la Montaña, refleja simultáneamente las vistas de las montañas y de las nubes, jugando con las perspectivas.

El camino

"Lech Mountain transforma una instalación en un lugar para la experiencia sensorial", dijo Patrick Lüth, de Snøhetta. "Captura la magia de las montañas y permite admirar el mundo desde una perspectiva diferente."

El espejo consta de una serie de piedras rayadas que sirven de escalones en el agua, las cuales conducen a una roca que se eleva sobre esa superficie.

El paisaje cambia con el clima y con la hora, invitando a observarlo en constante transformación. "El clima es parte de la experiencia, alterando la percepción del entorno. En días soleados y despejados, se ve un reflejo nítido", dijo Snøhetta.

También el viento hace que el el reflejo se difumine mientras que las ondulaciones del agua generan una nueva experiencia natural.

Alrededor del mirador se dispone de una zona verde para sentarse, con equipamiento de madera de alerce y grandes rocas, un lugar para el disfrute y el edscanso.

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