Un complejo ladrillero recuperado y puesto en uso
Los edificios industriales siguen siendo una oportunidad para reconvertirlos, sacando provecho de su espacialidad y su estructura histórica. Este ejemplo de Australia da cuenta de esa situación.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
En una ciudad como Bahía Blanca, que ha contado con un patrimonio industrial edilicio variado, valioso y maltratado, siempre resulta interesante conocer como inmuebles similares en otras partes del mundo son recuperados y adaptados a nuevos usos.
Es el caso de Younghusband, en Victoria, Australia, un modelo de la arquitectura industrial de principios del siglo XX, de ladrillo, con señalización original y un distintivo tejado dentado. Las losas del suelo, la pátina natural y los restos de maquinaria convierten al lugar en un espacio único para vivir, trabajar y socializar.
Desde 2016, los arquitectos han realizado consultas periódicas con la comunidad para garantizar su satisfacción durante la renovación del lugar y han reconvertido más de 17.000 metros cuadrados de paisaje industrial infrautilizado en un recinto de uso mixto.
Considerando el patrimonio como algo más que una fachada, el equipo incluyó estructuras que antes se pasaban por alto, para que los usuarios sepan la historia que allí se desarrolló.
La estrategia
Las incorporaciones realizadas se han diseñado para que resulten contemporáneas sin desmerecer el patrimonio. Estas incluyen ascensores de cristal y puentes externos que dinamizan el funcionamiento del complejo. Los adoquines originales se han retirado, cepillado y reinstalado.
Un elemento central del diseño fue la introducción de una plaza mayor en el corazón del recinto: un espacio para reunirse, compartir, socializar y conectar.
Se ha conservado la mayoría de los materiales existentes, con mejoras en el tejado, las ventanas y en el rendimiento térmico. Los materiales de desecho se han reutilizado en otras partes de la construcción.
El complejo está equipado con un sistema solar, baterías de almacenamiento y un tanque de recolección de agua de lluvia para el riego y la descarga de inodoros.
Al preservar y adaptar los edificios históricos se fortalece la identidad cultural del lugar, haciéndolos relevantes para las generaciones futuras. Younghusband demuestra cómo estos sitios pueden reutilizarse y satisfacer las necesidades contemporáneas sin comprometer su carácter.