Bahía Blanca | Miércoles, 28 de enero

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Datos contradictorios sobre el nivel de actividad en el cierre de 2025

Indicadores de diferentes consultoras muestran divergencias a partir de una situación general con marcados ganadores y perdedores

Foto N/A

En un entorno de debilidad del consumo interno y con la producción dependiente de solo un par de sectores, los datos de la actividad industrial muestran datos contradictorios sobre fines de 2025.

Para el Índice Líder de Actividad Analytica (ILA) –realizado por la consultora del mismo nombre–, la actividad aumentó 0,2% en diciembre, dejando un crecimiento de 0,1% para el último trimestre y de 4,3% para el año.

Sin embargo, el Índice General de Actividad (IGA-OJF) del estudio de Orlando Ferreres mostró para diciembre una contracción de 0,2% interanual. Así acumuló para 2025 una suba de 4,7%.

Por su parte, la medición desestacionalizada registró una caída de 0,6% respecto al mes precedente.

Las divergencias surgen de la conformación de cada indicador y de las ponderaciones que se le otorgue a cada rama industrial, pero de todas formas revelan que el desarrollo industrial no toma un rumbo definido.

Si a esto le sumamos los informes que resumen la actividad en las pymes, la tendencia se afianzaría en terreno negativo.

El ILA indicó que entre los factores expansivos, se destacó nuevamente el fuerte crecimiento de las ventas mayoristas de vehículos a concesionarios (+21,1%), junto con una recuperación de la actividad de la construcción, reflejada en la suba del Índice Construya (+8,0%) y en un leve aumento del consumo de cemento (+0,3%).

Añadió que la demanda de electricidad de los grandes usuarios mostró un incremento significativo (+7,2%), consistente con una mejora puntual en el nivel de actividad de sectores intensivos en energía. En el plano fiscal, la recaudación de IVA registró una suba moderada (+0,7%).

En contraste, continúan observándose debilidades en la industria y en los indicadores financieros.

La producción de autos volvió a caer con fuerza (-9,1%), acompañada por una baja en los patentamientos (-1,8%). A ello se suman la contracción de los préstamos (-0,5%), la caída de la confianza del consumidor UTDT (-1,1%) y un nuevo retroceso de la recaudación de la seguridad social (-1,1%), lo que sugiere que la mejora de la actividad aún no se traduce en una recuperación sostenida del empleo formal. Además, las importaciones de bienes continuaron en descenso (-2,4%), señalando una demanda agregada todavía contenida.

El IGA-OJF detectó una suba de 8,7% en diciembre en el agro y de 8,1% en el sector de minas y canteras (petróleo). A su vez, observó una baja de 1,4 en la industria.

“Pensando ya en el año que acaba de comenzar, el panorama parece más despejado, con mayor orden político y con la macroeconomía en una situación más estable”, consideró el trabajo de Ferreres.

Afirmó que “esto debería traducirse en mejor oferta de crédito productivo y en una mejora en los niveles de inversión. Entre las debilidades, debemos mencionar un mercado laboral estancado y precarizado e ingresos de las familias deprimidos, factores que influyen negativamente en la demanda interna”.