Acueducto de calle Brandsen: el inédito método para reconstruirlo
El nuevo sistema no exige el retiro de la cañería existente, sino que se materializa un nuevo conducto en su interior.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
Si bien la reconstrucción del llamado acueducto Brandsen, en el tramo comprendido entre la cisterna del parque Independencia y la esquina de calles Chile y Undiano se inició a mediados del año pasado, hasta ahora los trabajos se concentraron en el recambio de unas 30 válvulas, además de resolver cruces y cambiar llaves, tarea previa imprescindible antes de intervenir en la cañería propiamente dicha.
Esa es precisamente la tarea que comenzó la semana última y que se realizará por tramos mediante un sistema constructivo completamente inédito e innovador desde el punto de vista de su tecnología.
A 50 años de su puesta en operatividad, el acueducto está actualmente en uso pero desde hace algunos años dejó de cumplir con su función integral de servir para regular la distribución del agua debido a su mal estado general, el cual generaba roturas reiteradas e importantes pérdidas.
Esta afectación significó un fuerte impacto para la calidad de la prestación en gran parte de la ciudad así como el control de las presiones en distintos barrios.
La obra
El acueducto Brandsen fue construido a principios de la década del 70, utilizando cañería de hormigón que ha sufrido, a lo largo del tiempo, las consecuencias de un conjunto de variables propias del manejo del agua.
El conducto tiene un diámetro de 1,10 metros entre la cisterna del parque Independencia y la esquina de Brandsen y avenida Napostá y de 0,80 metros desde allí hasta Chile y Undiano.
La primera renovación se realizó entre calles Chile e Italia, labor que demandó un día de trabajo, que exigió el corte de los extremos del acueducto existente y una posterior prueba hidráulica antes de ponerlo en operación.
La rehabilitación se realizó mediante un sistema que no exige el retiro de la cañería existente sino que se materializa un nuevo conducto en su interior.
Esta solución evita la complejidad que significaría el retiro del acueducto, tanto por su diámetro como por la profundidad a la que se encuentra, tarea que obligaría a la rotura del pavimento, a montar estructuras para la contención de las zanjas y a deprimir la napa, sumado a la dificultad de trabajar en espacios de maniobras muy reducidos.
La metodología utilizada consiste en insertar una vaina dentro del actual acueducto, sistema conocido como CIPP por sus siglas en inglés, Cured in Place Pipe (tubería curada en el lugar).
Esa vaina es estructural, calculada para resistir las solicitaciones propias del uso y funciona de manera independiente de la cañería existente.
El procedimiento consiste en introducir una manga flexible de poliéster, la cual va recubriendo la superficie interior de la tubería de hormigón. Esa manga está impregnada de una resina que le otorga resistencia.
La misma es impulsada a lo largo de la tubería mediante una columna de agua o de aire, presionándola contra las paredes. Luego se aplica vapor o agua caliente para generar una reacción química que produce su polimerización, proceso mediante el cual las moléculas llamadas monómeros se unen, formando una estructura llamada polímero. Es el mismo proceso utilizado para la creación de plásticos y sintéticos.
El nuevo conducto tiene la misma capacidad de conducción que el original y un espesor adecuado para soportar el peso de la tierra y el empuje de la napa. Posee además un coeficiente de rozamiento que mejora la circulación del agua.
En cuanto al plazo de obra, desde la provincia se señaló que el acueducto entrará en operatividad completa a mediados de 2026.