Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Bahía Blanca | Lunes, 22 de abril

Calle Beruti: casonas, zaguanes y art decó para un paisaje urbano que cautiva

Un recorrido por una calle céntrica, un lugar donde, a cada paso, se puede leer el paso del tiempo, disfrutar del arte público y entender un poco mejor la historia de la ciudad.

“A lo largo de una cuadra las diferentes edificios hablan distintos idiomas del tiempo, de épocas económicas, de modas, y permiten ver, como en sus estratos la tierra, los cataclismos que ha sufrido”. Ezequiel Martínez Estrada.

 

La calle Beruti tiene nombre, además de apellido. Rinde homenaje a Antonio Luis Berutti, con dos t, para algunos, con una para sus descendientes. La historia “Billiken” de este hombre es que, junto a Domingo French , repartió cintas-escarapelas a los patriotas que el 25 de mayo de 1810 se reunieron en la plaza de Mayo, en el considerado “primer grito de libertad” de nuestro país. Beruti uno de los líderes de los denominados “chisperos”, un agitador a favor de un independencia.

Caminar por la calle que lleva su nombre en nuestra cudad es, desde la mirada de la arquitectura, encontrar un caudal variado y rico de estilos, texturas, colores, curiosidades y sorpresas.

La huella de distintas épocas, el renacimiento italiano, la estética del barroco, ornamentos, casas chorizos, art decó. Es una de las características de la arquitectura: cada obra deja la huella de su época y sumar una variedad que marca el paso del tiempo. El resto es mirar. Hacia arriba un poco, hacia adentro, a cada detalle, a las vidrieras, las puertas.

Las fachadas tan queridas

“Cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone”. Italo Calvino, Las ciudades invisibles

Las viviendas de los años 20 y 30 se imponen en el paisaje, respondiendo a un eclecticismo que toma y combina estilos del pasado. No siempre es simple catalogarlas, porque tienen elementos del Renacimiento, detalles del Barroco, una ornamentación que hace de sus fachadas verdaderas obras de arte, en los detalles, en los remates, en las molduras.

En esta calle la presencia de esta estética es importante, son cuadras donde no se ha construido tanto en altura, con lo cual el huracán arrasador de los 60 y 70 no las alcanzó. Están ahí, precioso legado de una época, una imagen urbana que fue consolidando la ciudad que comenzó el siglo XX.

Las molduras curvas sobre el par de ventanas son un rasgo propio del barroco y, aunque resulta difícil interpretarlo, es derivada del frontis que remataba los templos griegos. El barroco los modificó , los curvó, los trató de manera plástica además de sumarle una profusa decoración.

Juegos de balaustradas. Se reparten el cielo y terminan la casa

Los remates utilizando barandas con balaustres es un legado de los romanos, retomado en el Renacimiento. Jorge Luis Borges las describió de manera maravillosa al mencionar su amor “por la calle mansa, con las balaustraditas repartiéndose el techo”. También habló de las casas de Buenos Aires, con una descripción de claramente se adapta a las nuestras, casas “tan únicas de puertas, tan petulantes de balaustradas y de umbralitos de mármol”.

Un toque art nouveau

Conventillo premiun

"La palabra conventillo deriva del convento como espacio religioso. Cuando estos lugares eran abandonados se convertían en el albergue de los más humildes, quienes los ocupaban como una vivienda"

Construida en 1928 por José Félix, vecino oriundo de Savines, en los Altos Pirineos de Francia, inversor en casas colectivas, el de calle Beruti fue uno de sus más costosos emprendimientos, “una construcción monumental que dará vida al barrio y contribuirá a la solución del problema de la vivienda económica”, se dijo entonces.

Tomás Tedesco fue el proyectista y Severo Ritacco el constructor. “Bahía Blanca ha de mirar con admiración esta nueva obra que figura entre las que se destaquen por su importancia arquitectural”, se dijo.

En un terreno que tiene 30 metros de frente y 60 de fondo, se planteó un “frente majestuoso” para un conjunto de 15 viviendas individuales. Hay una entrada general, un gran portalón artístico de 2,20 metros, que da paso a las diez casas interiores, alternando la habitación familiar económica con la de lujo y las de comodidades amplias para familias pudientes y consultorios.

La plata baja presenta tres casas al frente, cada una con garaje, y otras tres en planta alta, todas con entrada independiente.

Con su revestimiento símil piedra, alguna cartelería que quizá debiera adecuarse y el dañino accionar de las palomas, el frente se mantiene en muy buen estado, recargado de molduras, balcones, arcos ed medio punto y pesadas cornisas.

En la misma cuadra, ocupando la planta baja de un edificio en altura, se encuentra la óptica Proverbio, que lleva 115 años funcionando. Su creador, Ambrosio Proverbio, nativo de Milán, Italia, llegó a nuestro país en 1883. Durante veinte años trabajó en la empresa Lutz y Schultz, de Buenos Aires, hasta que 1909 abrió su negocio en nuestra ciudad.

Fue hombre de consulta permanente en cuestiones climáticas, ya que tenía su propia y moderna estación meteorológica. Sus mediciones eran tomadas como “oficiales” y publicadas cada día en los diarios de la época. Falleció en 1946. Su comercio nunca dejó de funcionar.

La modernidad en geometría art decó

Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra.  Italo Calvino

El art decó irrumpió en el mundo en las décadas del 20 de del 30. Geométrico y abstracto, prescindió de la decoración y sólo se planteó el uso de guardas, escalonamientos, volúmenes entrantes y salientes. Al ser el estilo adoptado para los vestuarios y escenografías de las películas de Hollywood, por los casinos y hoteles de Miami y por los rascacielos de Nueva York, se convirtió en sinónimo de modernidad.

Si bien es un estilo de diseño que fue ignorado por autores relevantes de la historia de la arquitectura, se impuso en todo el mundo y las viviendas urbanas tuvieron al alcance de la mano un estilo distinto, asociado a la velocidad, la energía, los automóviles y hasta los lujosos trasatlánticos. Bahía Blanca en general es un reservorio enorme de este lenguaje. Para ver y disfrutar en todas las calles. Y hasta para sorprenderse con algunas terminaciones, entre extrañas y diferentes.

Las casas náuticas, el sueño de partir

Es un derivado del art decó. Las viviendas náuticas, inspiradas en el diseño de los barcos, con sus paredes curvas, sus ventanas tipo ojo de buey, el uso de barandas de aluminio, sus aleros en voladizo con hormigón y poco espesor. Barcos de material anclados al suelo que simular levar anclas con destino desconocido.

Los buzones tan queridos, el falso y el verdadero

"En el ancho de la noche/Puso el filo de la ronda/Como un broche/Y aquel buzón carmín y aquel fondín...". Tinta Roja

Los más numerosos, que se reparten por cientos de esquinas bahienses, no son buzones. Ni cerca. Fueron construidos como transformadores de electricidad por los ingleses cuando, a principios del siglo XX, tomaron la concesión del servicio de alumbrado público y servicio domiciliario.

Los viejos transformadores de electricidad

Les falta, claro, la boca para introducir cartas, y tienen puertitas con llaves para acceder al transformador. En Beruti hay uno, pintado de varios colores, medio perdido entre yuyos y hasta un tanto petiso. Pero también en esta calle hay un buzón, uno de los tres que quedan en la ciudad.

El buzón auténtico, el que durante décadas se usaba para despachar correspondencia, algo que las nuevas generaciones desconocen. Curiosamente no están protegidos como bienes patrimoniales, aunque son piezas de muy alto valor cultural e histórico.

Cilíndricos, de hierro, color berbellón, tipo hongo, están desde siempre. Una crónica de este diario en 1903 los describía de manera precisa. “Para hacer el papel de zonzo, no hay como los buzones del correo y, en particular, los pilares rechonchos, parados todo el día en la esquina, abriendo la boca para recibir cuantas majaderías se le ocurra a uno confiar al secreto postal".

Un detalle no menor. Este modelos locales fueron diseñados por el Correo y fabricados por Talleres del Fénix,el  primer fabricante de esta estructura pilar. 1895 el Correo unificó los Buzones en todo el país. Tras crear el modelo, encargaron a Taller del Fenix 715 Buzones de Hierro, de los cuales 371 se distribuyeron en el interior.

Este buzón es, entonces, una joya. En La Plata, por tomar un ejemplo, quedan seis de este tipo, todos declarados "Bienes de Interés Histórico y Cultural incorporado al Patrimonio Cultural de la provincia".

Las casas chorizo

Otro legado fantástico. La casa de patios, de los gringos, la casa chorizo, con todas sus habitaciones recostadas contra una de las medianeras y el ingreso a la vivienda por una puerta que desemboca en una galería que las comunica. Al fondo la cocina y el baños, en el patio delantero el limonero o la parra, al fondo el gallinero y la huerta. Es simple identificarlas y además disfrutar de algunos componentes propios, como un muro sobre la línea municipal y el tratamiento de los vitrales de puertas y ventanas.

Las chicas de la Inmaculada

Con su típico aspecto severo, similar a los de Don Bosco, María Auxiliadora y La Piedad, se ubica el Colegio La Inmaculada, fundado en 1913 por las Hermanas de la Compañía de María. Ocupa este lugar desde 1918 y desde la década del 90 es un colegio mixto. Hoy es administrado por los Hermanos Lasallanos, de la Red de Educación LA SALLE.

El ingreso –con una entrada románica que maravilla- tiene en su parte superior la imagen de la Virgen, semiescondida por los árboles. El templo religioso tiene aires góticos, propios de la edad media, con sus arcos ojivales, su rosetón y todos los elementos que empujan a dirigir la mirada hacia lo alto, al cielo.

De todo un poco

"Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos". Italo Calvino

¿Cuánto más se puede descubrir caminando Berutti? Muchísimo. Tanto que excede este espacio y abre una invitación para hacerlo. Esa calle como tantas otras de la ciudad. De entre muchas curiosidades, detalles y cuestiones, elegimos algunas. No las mejores, que quedan para ser descubiertas.

Un local partidario del Kirchnerismo, con un marcado contraste blanco y negro, la esquina resuelta para un comercio, con su entrada y un par de vidrieras. “El amor vence al odio”, señala la leyenda de un cartel con Néstor y Cristina. Testimonio de una época.

Blanco y celeste el edificio de la comisaría primera. Simple, austero, una cornisa separa los dos pisos y varios vacíos con balaustradas forman parte de su remate. Fue licitado a principios de 1928, con un presupuesto de 70,5 millones de pesos y hubo dos pesos pesados como oferentes: Francisco Luisoni –constructor del teatro Municipal—y Justo José Querel, constructor de las biblioteca Rivadvia. Sobre uno de los acceso se ubica un escudo nacional, blanco y radiante y orlado de hojas de acanto.

La casa de los perros

Así lo indica el cartel con la dirección de esta vivienda que es paredón y puerta doble de hierro, atractiva y misteriosa. “No toque timbre”, advierte otro cartel. Alcanza pasar caminando por la vereda para que se genere el sobresalto por el ladrido de ¿diez? Perros. Parte del muro de frente está decorado con dibujos de perros de caras amigables.

El zaguán, ese lugar

El zaguán. Qué nombre tan particular para un espacio que era tradicional en las viviendas de principios del siglo XX. Un lugar de acceso, de espera, de transición, entre la calle y la vivienda, limitado por dos puertas. Al caminar por Beruti, aparece uno, la puerta semiabierta como en tiempos pasados, el piso de mosaicos hidráulicos artesanalmente decorados, el mármol revistiendo las paredes. “Grato es vivir en la amistad oscura de un zaguán, de una parra y de un aljibe”, escribió Jorge Luis Borges.

Final

La historia escrita en piedra. Es otra referencia al poder de comunicación de la arquitectura. Recorrer la ciudad es en gran medida ese ejercicio. Disfrutar del arte público que conforma el paisaje urbano y leer a cada paso una historia diferente.