Bahía Blanca | Viernes, 23 de febrero

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Rumbo a las elecciones

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El 24 de junio además del cumpleaños de Messi conocimos los nombres de candidatos y candidatas que finalmente se imprimirán en las boletas. Faltan menos de 40 días para las PASO y si bien el 9 de julio recién se habilitará la difusión de los spots publicitarios en los medios de comunicación audiovisuales, la campaña comenzó hace tiempo. 

Ya sabemos que estar en un lugar de privilegio, es decir en una ubicación con posibilidades de acceder a una banca es casi como sacarse el loto, el favorecido, favorecida o favorecide se olvida por cuatro años de cómo llegar a fin de mes y pronto cambia el vuelo de cabotaje por las vacaciones a destinos internacionales.

Lo cierto es que todos los que pujan por un espacio de poder ya empezaron con las publicaciones típicas: “me reuní con…”, “visité el barrio X, la empresa tal” y cuando jamás tomó un mate también es infaltable la foto de “tomé un mate con…”. Viene a mi mente una máxima de un viejo político que decía “no me cuentes tus reuniones, mostrame tus resultados”.

Ahora bien, se supone que quien desea “agarrar la manija” es porque ya recorrió, ya se reunió, ya se tomó todos los mates y tiene un manual de soluciones a nuestros problemas, pero como decimos en Psicología “nunca supongas”. 

La Psicología, que se basa en el estudio de la conducta humana, mucho tiene por aportar en esta cuestión de pensar una campaña y lograr llegar a la mente para poder captar votos, pues las emociones juegan un rol fundamental, a tal punto que son determinantes al momento de elegir.

Las emociones humanas básicas son siete: miedo, asco, desprecio, ira, tristeza, que son negativas, felicidad que es positiva y sorpresa que es neutra. Conocer del tema permite dilucidar cómo impactan en el voto, por ejemplo, la felicidad y la ira son las aliadas del cambio, mientras que el miedo y la tristeza están vinculadas a la resistencia al cambio. 

Ya se sabe que cuando la ciudadanía está enojada con quién votó o se siente defraudada, cambia el voto, en cambio cuando se siente feliz y optimista respalda nuevas alternativas.  Por eso cada vez se analiza con mayor dedicación el humor social y no es casual que, ante el descontento, el enojo y la decepción por los partidos tradicionales alguien haya advertido a tiempo y decodificado esos estados y los haya capitalizado en una propuesta que a estas alturas se perfila como tercera fuerza.

Adrián Lardiez, en su libro La seducción de la extrema derecha analiza “el comportamiento electoral y la psicología tras el voto populista” y afirma: “Cuando los individuos creen que han sido injustamente tratados, que se les ha privado de un objeto o que no reciben lo que merecen, pues entonces si les vendes esta idea tan bonita de la libertad pues pueden verse seducidos”.

Está claro que este trayecto hacia las PASO, más allá de las características de personalidad de los candidatos tendrá posiblemente más ataques que propuestas, fenómeno que se da cuando no hay un ganador seguro y todos “son segundos o terceros”. Además, cuando la sociedad está enojada el líder también se debe enojar y revelarse contra aquello que aqueja al votante.

Por último, infaltables serán los discursos sobre seguridad, educación y salud. A ponerse las pilas y ya vayan incorporando hackeo, ciberdelito, suplantación de identidad; luego ya está claro que la huelga es un derecho, pero estaría bueno que se hable de la cantidad de “pibes y pibas”- como les gusta decir ahora- que están hartos de tener horas libres… simple discursos nuevos y soluciones diferentes para problemas nuevos, por citar algunas pues  obviamente hay muchas más problemáticas…

Es simple, no minimicen al electorado, el voto es emocional.