Bahía Blanca | Martes, 05 de marzo

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Violencia en la ciudad: análisis de una realidad difícil y que preocupa

Una golpiza a un joven a la salida de un boliche o el asesinato de un adolescente de un disparo, son cuestiones que encienden las alarmas y merecen atención. 

Fotos: Archivo LN.

Un video de una cámara de seguridad exhibiendo la paliza que recibió un joven en la zona de Fitz Roy al 400 o el asesinato a sangre fría de un adolescente de apenas 16 años, son situaciones que conmueven y movilizan.

Podrían ocurrir en otras latitudes, pero, sin embargo, suceden a nuestro alrededor y nos interpelan acerca de por qué se producen y cómo se pueden prevenir.

El licenciado en psicología y jefe del departamento de Salud Mental y Adicciones de la municipalidad de Bahía Blanca, Hugo Kern, describió que “hay fenómenos globales, otros locales y una tercera clase donde lo global se inserta dentro de lo local. Uno de los puntos centrales y que agudizó esta cuestión fue la pandemia, que agravó situaciones que ya venían pasando en un contexto violento”.

Indicó que este panorama muestra muchas veces a adolescentes o jóvenes como víctimas o victimarios de episodios violentos.

“Como víctima es la principal causa de muerte en la juventud. Este resultado trágico se da en accidentes, suicidios y homicidios. Los crímenes en proceso de riña o en la vía pública, han crecido y se demostró en un estudio que se hizo en Capital Federal sobre 150 casos de violencia referida a la gestión de la vida recreativa”.

Modelos y grupos

Kern señala tres cuestiones que se deben tener en cuenta al momento de analizar la situación.

“Una cuestión, que es la más abstracta de todas, tiene que ver con el estado general de la sociedad, con lo que propone como modelo. El principal conflicto que tiene un adolescente o lo que quiere, es independizarse o ser un adulto. La pregunta es qué significa ser un adulto en la sociedad actual. Hay un patrón de comportamiento que está determinado por el contexto social en el sentido más abstracto”.

Luego agregó que otra “influencia determinante son los grupos con los que vos te juntás”.

“Aquellas personas con las que compartís. Ahí claramente se ve que la organización de bandas están ligadas a modelos de relación o patrones donde la violencia está absolutamente naturalizada. Las situaciones que involucran a adolescentes en el 100% de los casos son acciones grupales, que realizan en general siguiendo un enfrentamiento entre distintos grupos. Allí las cuestiones se resuelven a matar o morir y esto se agrava con la existencia o el acceso a las armas”.

“Los chinos tienen un dicho que refiere: `el pez no se da cuenta que está en el agua´. El fenómeno de naturalización llega a un punto donde por ahí recién se toma conciencia a partir de alguna sanción”.

Refiriéndose a episodios como los ocurridos en nuestra ciudad, el profesional afirmó que “no cualquiera lleva adelante estas acciones”.

“En general hay una relación directa que es frustración, resentimiento y manifestación de la violencia. Una persona violenta ha pasado por profundas carencias que afectan su personalidad. Individuos que han vivido en contexto de mucha violencia, si no cuentan con elementos para elaborarlo, lo que hacen es reproducirlo”.

“Hay algunas personas que funcionan al revés, porque se dan cuenta que lo que han sufrido les sirve para su vida, pero eso pasa cuando el individuo puede reflexionar. Cuando no lo puede hacer perpetúa el circuito de la violencia, lo sostiene”.

En aumento

Kern admitió que los hechos violentos aumentaron y se agravaron.

“Estamos frente a la manifestación de un conjunto de frustraciones, de expectativas no cumplidas y de imposibilidad de realizar proyectos que tienen una consecuencia concreta en la población.

La frustración es una moneda cotidiana y se manifiesta con esta irritabilidad y violencia con la que vivimos cotidianamente, sobre todo cuando se manifiestan en los espacios públicos”.

También consideró que es un problema complejo creer que la violencia se soluciona con más violencia.

“Hay que tratar de encontrar cierta racionalidad y entender un poco cómo es la cosa. Esto no significa de ninguna manera diluir la responsabilidad individual en una culpa colectiva. Cada uno se tiene que hacer responsable de lo que le toca”.

Señaló también que “la autoría de un hecho implica la puesta en marcha de un mecanismo de justicia para establecer quién es el responsable y cuál es la pena que corresponde. Esto garantiza que no haya una búsqueda de venganza o la justicia por mano propia la única alternativa”.

Dura tarea

Sobre cómo reducir los índices de violencia, Kern destacó que se debe apuntar a procesos de “ciudadanización o reciudadanización”.

“Es decir, comprender que los conflictos no se arreglan a los tiros o que no podemos naturalizar eso. Tenemos que apuntar a procesos y cada uno tenemos un rol para trabajar en ese sentido. El primer punto, repito, es no naturalizarla (a la violencia)”.

Añadió que también se debe trabajar para terminar con lo que denomina como “el mecanismo del odio”.

“Es donde yo pongo en vos un montón de cosas negativas que forman parte de mí, para elminarte a vos como una forma de terminar con todo eso negativo”.

Consideró indispensable pensar “cómo estamos criando a los jóvenes, con qué patrones de comportamiento y qué esfuerzo hacemos como sociedad para generar las condiciones necesarias”.

Agregó que una forma de colaborar en esa tarea es mejorando las instituciones, con respuestas de la justicia, y con contención.

En este sentido, reiteró sobre el final que “hay una relación directa entre las expectativas frustradas de la población y las manifestación de la violencia”.

Sustancias que agravan el problema

Problema. Kern indicó que “en este contexto, el consumo de sustancias conforma la tormenta perfecta. Es un ingrediente más que asegura la pérdida de control. El uso de drogas en estos contextos violentos, lo que hacen es agravar y acelerar la manifestación de algo que ya está”.

Consecuencia. Agregó que “cuando una persona es usuaria de drogas se duplica las posibilidad de un suicidio. No se produce por eso, sino que tiene esa tendencia destructiva, pero cuando pierde el control o los frenos inhibitorios manifiesta esas acciones”.

Incidencia. También destacó que “la principal droga en la sociedad, con impacto en la salud y relacionada con los accidentes, es el alcohol”.