Bahía Blanca | Domingo, 04 de diciembre

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Se incrementaron las consultas por pubertad precoz durante la pandemia

La PPC es la aparición prematura de caracteres sexuales secundarios en la infancia antes de la edad considerada mínima, a los 8 años en las niñas y a los 9 en los niños.

   Endocrinólogos pediátricos advirtieron que durante la pandemia aumentaron las consultas por Pubertad Precoz Central en la Argentina al igual que a nivel mundial y destacaron que existen “tratamientos eficaces” para tratar esta condición que puede afectar a niños y niñas.

   El Ministerio de Salud señaló que si bien la Argentina “no cuenta con datos” porque “no todas las enfermedades tienen un registro estadístico”, estudios recientes realizados en Europa encontraron mayor incidencia de nuevos casos de PPC y una tasa más rápida de progresión de la pubertad en pacientes con diagnóstico previo, durante y después del confinamiento por Covid-19, en comparación con años previos.

   En cuanto a las estadísticas disponibles sobre PPC, desde esa cartera agregaron que “si tomamos la prevalencia a nivel mundial prepandemia, se estimaba en el orden de 1 cada 5.000 a 10.000 personas, siendo más frecuente en mujeres, -ya que- se presenta en 20 mujeres por cada varón”.

   “Lo que pasó en la pandemia fue que aumentaron los casos (de PPC) y se adelantó en uno o dos años de la edad mínima del inicio de la pubertad normal, que es de 8 años en las niñas y de 9 años en los niños”, explicó la médica pediatra y endocrinóloga infantil del Hospital Tornú, Sol Rodríguez Azrak.

   En el mismo sentido, el jefe de la División de Endocrinología del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Ignacio Bergadá, aseguró que “las consultas han sido mucho más frecuentes” en el país y marcó que es importante diferenciar la pubertad precoz de la pubertad temprana.

   La PPC es la aparición prematura de caracteres sexuales secundarios en la infancia antes de la edad considerada mínima, es decir, el aumento del volumen de los testículos -que pasa a ser mayor de 4 mililitros- antes de los 9 en niños, y la aparición del botón mamario antes de los 8 en niñas, y debe ser diagnosticada por endocrinólogos.

   Otros indicios que evalúan en la atención médica durante la infancia son la aparición prematura del vello púbico, vello axilar, acné, grasitud del cabello, sudor con olor y el mayor crecimiento en altura, además de los cambios de ánimo o personalidad que pueden afectar a la infancia en su socialización.

   “Si bien el primer año de pandemia la consulta era en mayor medida por niñas, ahora comenzamos a recibir más consultas en varones con respecto a lo que era antes”, aseveró Rodriguez Aznak.

   Y explicó que “el problema es que seguramente en los varones fue menos llamativo porque las familias no lo percibían en sus casas y costó más que lleguen al consultorio”.

   La pubertad es la etapa de desarrollo humano en la que se producen una serie de cambios físicos acompañados de cambios emocionales y mentales que preparan la transición de un cuerpo infantil para adquirir todas las características del cuerpo de un adulto.

   La edad promedio del inicio de la pubertad normal en los cuerpos femeninos es cerca de los 11 años y en los cuerpos masculinos a los 11 y medio.

   En tanto, la pubertad temprana “está dentro de lo normal", pero "sucede antes de esas edades promedio, sin ser patológico”, es decir, entre los 8 y 10 años y medio en las niñas, y entre los 9 y 11 años y medio en los niños, según estadísticas.

Probables motivos

   1. Entre los motivos aparentes del aumento de casos de PPC en la pandemia, los médicos consideraron la prevalencia mayor de niños y niñas con sobrepeso. 

   2. Indicaron que durante el encierro por el coronavirus “hicieron menos ejercicio, comieron más y tal vez de peor calidad. Así la curva de peso se disparó”.

   3. Aunque advirtieron que el adelantamiento de la pubertad se dio también en niñas sin sobrepeso. “Existieron otras variables, pero ninguna comprobada”.

   4. Dentro de esas variables, mencionaron los “disruptores endocrinos” que pueden presentarse en los alimentos y en los productos de higiene como champú.