Bahía Blanca | Jueves, 01 de diciembre

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¿Qué debe hacer la Argentina para participar de la transformación de los sistemas alimentarios?

“Una de las metas es la reducción progresiva del peso de la producción primaria en el marco de un sistema crecientemente complejo de actores”, dijo Manuel Otero, director de IICA, en el congreso de CREA.

El debate por los alimentos recién empieza. / Fotos: Prensa CREA y Archivo La Nueva.

Guillermo D. Rueda / grueda@lanueva.com

   Se trata de algo más que un desafío.

  “La Argentina, y el continente americano, están llamados a tener un rol preponderante en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad”.

   Para Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), es una oportunidad que no debemos desaprovechar.

   Lo dijo en una de las exposiciones realizadas durante el congreso de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA), desarrollado la última semana en el predio de La Rural de Palermo, en Buenos Aires.

   Para el desglose, Otero explicó que existen cuatro grandes tendencias que atraviesa el sector agropecuario de las naciones americanas.

  “La primera implica una reducción progresiva del peso de la producción primaria en el marco de un sistema crecientemente complejo de actores”, aseguró, en alusión al almacenamiento, transporte, transformación, distribución, financiamiento y demás cuestiones afines.

Manuel Otero, director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

  Como segundo aspecto relevante consideró a la consolidación del concepto de bioeconomía.

   Se trata del reconocimiento del ámbito rural como espacio de creación de riqueza económica y social a través de la innovación y de la tecnología.

   “La biomasa viaja mal. Tenemos que transformarla y eso plantea una oportunidad para la dinamización de los territorios que tenemos que aprovechar”, indicó Otero.

   El tercer tema clave, de acuerdo con el planteo del directivo, es posicionar al sector agropecuario como parte de la solución al problema del cambio climático.

   Tal propuesta prevé llevar su organismo a la Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 27), a desarrollarse en Egipto en el próximo mes de noviembre.

   En ese evento, en el que se definirá el futuro de las acciones colectivas de mitigación de emisión de gases de efecto invernadero, el IICA mostrará cómo los avances en siembra directa, cultivos de servicio, pasturas y sistemas silvopastoriles son recursos esenciales para amortiguar el impacto del cambio climático por medio del secuestro de carbono.

   “En la próxima COP 27, que ya se conoce como la COP de la agricultura, no tenemos que permitir que la negociación esté en manos de los negociadores ambientales; debe tener nuestro sello”, sostuvo.

   Otero adelantó que, en la citada reunión, el IICA implementará un pabellón de la agricultura sustentable.

   “Se trata de un hecho novedoso y sin precedentes en un evento internacional de esas características. Sucede que el IICA se toma muy en serio estos temas”, aseguró.

“Hay que posicionar al sector agropecuario como parte de la solución al problema del cambio climático”, dijo Otero.

   “El último factor es cómo la convergencia tecnológica define una nueva frontera a partir de las innovaciones generadas por la interacción de diferentes disciplinas relacionadas, fundamentalmente, con la agronomía, la biología y la informática”, afirmó.

   “Ese proceso se potencia gracias a la expansión de la digitalización de procesos y la creciente cobertura de conectividad, lo que permite una más eficiente y rápida retroalimentación de datos que generan información valiosa para producir conocimiento útil”, explicó.

   Otero insistió en que el futuro trae un mundo más complejo, pero con grandes oportunidades.

   “En ese sentido, la Argentina cumple un rol clave en el mundo como proveedora confiable de productos agroindustriales y servicios ecosistémicos”, dijo.

   “Se vienen tiempos desafiantes donde, estoy seguro, a través de la transformación de los sistemas alimentarios la Argentina va a poder cumplir un rol protagónico”, aseveró.

   El Instituto Interamericano de Cooperación para la agricultura (IICA) es el organismo especializado del sistema interamericano que apoya los esfuerzos de los 34 Estados miembros para lograr el desarrollo agrícola y el bienestar rural.

La captura de carbono

   Otro de los desafíos relacionados con el campo —también debatido en el congreso CREA— está relacionado con la captura de carbono para mitigar el cambio climático.

   Para Miguel Taboada, profesor titular de Edafología en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), el sector agropecuario debe ser un actor central en las denominadas soluciones, basadas en la naturaleza, que sirven para mitigar el cambio climático por medio del secuestro de carbono.

   El experto dijo que la temperatura media del planeta aumentó alrededor de 1,2° C desde el año 1850 y que debería evitarse que el calentamiento exceda un aumento adicional de 1,5° C o 2° C, como máximo, a fin de impedir la ocurrencia de cambios sin retorno en ecosistemas terrestres y acuáticos.

   Taboada sostuvo que ya no alcanza con emitir menor cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) y explicó su concepto de recurrir a soluciones basadas en la naturaleza.

   “Son las que brindan la oportunidad de acercarnos a la neutralidad de carbono por medio del manejo restaurativo de los ecosistemas; la gestión sostenible de los planteos agropecuarios y la recuperación de la biodiversidad y heterogeneidad del paisaje rural”, comentó.

Miguel Taboada, profesor titular Edafología en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA).

   “En ese sentido, toda tecnología que contribuya a almacenar carbono orgánico en los suelos es deseable, como puede ser el caso de la siembra directa; rotaciones agrícolas; ambientaciones; cultivos de cobertura o servicio y un manejo adecuado de los pastizales, entre otras”, aseguró.

   Taboada también dijo que hay que realizar un manejo con sistemas más biodiversos y de mayor heterogeneidad en los paisajes.

   “Esto tiene que llevar un compromiso de largo plazo”, acentuó.

   “El agro ya está haciendo mucho de esto; en los últimos 15 años viene adoptando soluciones basadas en el conocimiento con agricultura por ambiente; Agtech; cultivos de cobertura y maíces diversos”, dijo.

   “Esos procesos virtuosos habría que extenderlos y fortalecerlos para lograr una mayor captura de carbono”, agregó.

“Toda tecnología que contribuya a almacenar carbono orgánico en los suelos es deseable”, sostuvo Taboada.

   Taboada recomendó, para una segunda etapa, instrumentar un monitoreo y trazabilidad de los productos agropecuarios por medio de huellas ambientales y ecológicas certificadas, además de comunicar tales logros a los consumidores.

   “Estas cuestiones deberían formar parte de una marca país”, comentó.

   Además de dar clases en la FAUBA, Taboada es director de la consultora Carbon Group Agroclimatic Solutions SRL y revisor experto de Naciones Unidas, ámbito en el cual se dedica al análisis de comunicaciones nacionales de cambio climático de países que envían sus informes bianuales a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés). También es miembro de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria (ANAV).

Negri: “No lo estamos logrando”

   “Los esfuerzos realizados por CREA, entre otras muchas instituciones que trabajan para mejorar el entorno, no han sido suficientes. No lo estamos logrando; no está siendo cada vez mejor nuestro país. Una pequeña referencia de por qué digo que no es suficiente: cuando yo nací, la pobreza era del 4 % y hoy se acerca ¡al 40 %! No es suficiente”.

   Lo dijo Santiago Negri, presidente de CREA, al tiempo que propuso pensar una agenda de largo plazo para la Argentina. Fue durante la apertura del Congreso CREA 2022 denominado Amplía el campo de tu mirada, la última semana en CABA.

   “¿Qué nos está pasando? El problema es vivir con la mirada sólo en la coyuntura. Estar continuamente en el cortoplacismo, no levantar la mirada, no levantar la discusión más allá del hoy, descuidando, y hasta ignorando, el largo plazo. Estar pensando en cómo se reparte la torta, más que en agrandarla”, resaltó.

   “Para sortear el cortoplacismo, como país tenemos que trabajar en una agenda. Poner el rumbo hacia esa Argentina que soñamos. Necesitamos un sueño común; una épica que nos marque el rumbo. Un norte y que, cuando se hagan cosas que van en otro sentido, todos digamos por ahí no”, sostuvo.

Santiago Negri, presidente de CREA.

   Negri indicó que la Argentina, como integrante del mundo, es parte de la agenda global comprendida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que cuenta con 17 objetivos y metas cuantificables para 2030.

   “Nuestra agenda debe estar alineada a esa meta; nuestro sueño debe ser parte del sueño del mundo. La construcción con otros implica no sólo diálogos intra-país, sino más allá de las fronteras con el mundo entero”, amplió.

   El directivo recordó que, en el Congreso CREA 2004, se habló de la Argentina posible, pero que ahora es el momento de la Argentina necesaria y urgente que no admite postergación.

   En ese sentido, solicitó aceptar la invitación realizada por Pablo Hary, fundador del Movimiento CREA, quien proponía tener la mirada puesta en el cielo, pero no en la luna; con los pies en la tierra, pero no en el barro.

“Cada uno de nosotros debe salir a poner lo mejor, como en la cancha, para construir ese sueño y hacer ese país que nos demandará la siguiente generación”, concluyó Negri.

   El de 2022 fue el primer congreso CREA carbono neutral, lo que implicó compensar las emisiones de gases de efecto invernadero que se generaron.

   Además, el evento contribuyó a facilitar donaciones al Banco de Alimentos. Por tal motivo, en la Expo Rural de Palermo se habilitó un estand específico destinado a esa organización.