Bahía Blanca | Domingo, 04 de diciembre

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Unos y otros frente al efecto del huracán Cristina

La columna semanal de nuestro corresponsal en la capital de la provincia.

   El efecto del huracán Cristina marcó la agenda semanal que comenzó tranquila pero terminó a pura efervescencia política.  El oficialismo se olvidó por un momento de la agenda marcada por la suba de precios, la puja por los salarios y jubilaciones, las negociaciones con el campo y los exportadores para conseguir dólares genuinos y hasta de la “tormenta de Sana Rosa”,  para cerrar filas en defensa de la expresidenta. 

   Hubo declaraciones de todo tipo y para todos los gustos, bien al estilo del peronismo clásico que siempre juega al todo o nada, quizás recordando la frase de su líder originario, Juan Domingo Perón, quien decía que “a los tibios los escupe Dios”. 

   En la Provincia, el efecto Cristina le calzó como anillo al dedo a la estrategia de la no campaña que está llevando adelante Axel Kicillof, y que por estos días tenía como deber principal avanzar con la discusión paritaria con los estatales. 

   Está claro que la decisión política de avanzar en acciones de apoyo a la figura de la expresidenta pone en modo de espera los reclamos sindicales, cuyos dirigentes deberán compartir las trincheras con los mismos funcionarios a los cuales deberían estar reclamando, ante la demanda de suba salarial que piden los estatales, profesionales de la salud, judiciales y docentes. 

   Esto le deja el camino despejado al gobernador para avanzar con la idea de dar aumentos fijos, y no porcentajes -como lo pidieron los gremios-  sin tener mayores resistencias, en medio del comienzo de gestión económica de Sergio Massa. 

   También para Juntos la movida de Cristina funcionó como un catalizador de las internas que semanas atrás desató el otro huracán, llamado Elisa Carrió. Como lo viene haciendo durante todo este año, se reunió la Mesa Nacional de la coalición sin las presencias de Carrió ni Mauricio Macri, pero con Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, Gerardo Morales, Martín Lousteau y Miguel Pichetto, entre otros. También participó el bahiense Andrés De Leo, quien es uno de los secretarios ejecutivos de la Mesa. 

   Allí los socios dejaron por un momento las diferencias internas, y las rispideces que venían sosteniendo para dejar en claro el apoyo a la Justicia y al trabajo del fiscal en la causa por corrupción que están llevando adelante contra la expresidenta y Lázaro Báez, entre otros, durante “los años de corrupción kirchnerista”. 

   De esa reunió participó también la exgobernadora María Eugenia Vidal, quien además volvió a pisar las diagonales, para visitar la sede del radicalismo bonaerense, invitada por el titular del partido, Maximiliano Abad.  Juntos analizaron la actualidad nacional y de la provincia de Buenos Aires.  

   Claramente es muy difícil gambetear la coyuntura política y cruces políticos por la situación judicial de Cristina Kirchner. 

   La avanzada judicial a la que se plegó la oposición de Juntos por el Cambio contra la actual vicepresidenta despertó un sentido de unidad que, a casi tres años de gestión, no había podido lograr en términos gubernamentales ni legislativos el oficialismo del Frente de Todos.  

   En ese contexto y con la habitual mística peronista, Kicillof, le tomó juramento al sindicalista Walter Correa como nuevo ministro de Trabajo bonaerense, “después de una etapa en la que se perseguía y se les armaban causas judiciales a los representantes de los trabajadores”, recordó el gobernador como tiró por elevación al responsable de la cartera laboral durante el mandato de María Eugenia Vidal, Marcelo Villegas quién se encuentra involucrado en la causa judicial denominada la “Gestapo macrista”. 

   En la Provincia la vicepresidenta recobró centralidad política y la cúpula del peronismo K se sumó al grito militante que advierte: “Si la tocan a Cristina…” como declaración bélica.  

   El ministro del área social bonaerense del gobernador Axel Kicillof  y secretario general de “La Cámpora”, Andrés Larroque, había anticipado a través de un desafiante tuit que, “Sin Cristina no hay peronismo. Sin peronismo no hay país”, en defensa de la vicepresidenta. Después sumó un “Con Cristina no se jode”  para explicitar, aún más, su apoyo a la expresidenta. 

   También la Legislatura bonaerense volvió a sumar minutos de actividad con sesiones para “la estadística” con un temario sin proyectos de relevancia, pero con pirotecnia verbal cruzada por la situación judicial de Cristina. En la previa hubo negociaciones formales entre oficialismo y oposición para intentar acotar la pulseada política en los recintos de sesiones ante un clima de ardua convivencia parlamentaria. También el extitular de Comercio Interior, en tiempos de crisis económica, Roberto Feletti,  volvió a ser designado al frente de la siempre seductora “caja” de la secretaria administrativa del Senado bonaerense por la vicegobernadora Verónica Magario. 

   “Cristina demostró una vez más que se trata de un hecho de persecución política y que en lugar de un tribunal parcial, lo que hay es un pelotón de fusilamiento judicial y mediático para sacarla del juego”, se subrayó desde el FdT 

   Para la oposición legislativa de Juntos el descargo de la vicepresidenta “no fue un derecho de defensa, sino un monólogo de victimización que hace agua por todos lados”.