Bahía Blanca | Lunes, 08 de agosto

Bahía Blanca | Lunes, 08 de agosto

Bahía Blanca | Lunes, 08 de agosto

Sexo: cuando no tengo ganas

¿El deseo aparece y desparece? ¿Se extingue momentánea o definitivamente? ¿Las ganas varían de acuerdo con si es pareja estable o es alguien novedoso? ¿Qué pasa luego de la novedad?

   ¿Quién no ha ido a un cumpleaños, a una reunión, fiesta, velorio o acto de compromiso? La vida nos enfrenta a circunstancias donde pronunciar un “no” es imposible. Pero qué pasa cuando hay que poner el cuerpo , hacer el amor, tener relaciones, echar un polvo o como lo quieras denominar por compromiso.

   ¿El deseo aparece y desparece? ¿Se extingue momentánea o definitivamente? ¿Las ganas varían de acuerdo con si es pareja estable o es alguien novedoso? ¿Qué pasa luego de la novedad?

   Muchos interrogantes y si además cruzamos la variable amor el panorama se complejiza, ya que se asocia la falta de deseo con la frase archi conocida de “se terminó el amor”. Con lo cual tal vez querés, hay un sentimiento, pero no hay deseo, es como si la libido estuviera sepultada.

   Obviamente la novedad por su característica de novedosa suele ser llamativa, aporta una halo de magia que una vez revelado no todos y todas pueden sostener y mantener. También hay épocas de mayor ganas y otras de veda total, por lo tanto hay épocas para el sexo y también sexo de épocas.

   Y esta cuestión de las ganas y el deseo también aplica para la autogratificación, hay temporadas o días en los que la persona se toca, se explora a diario, a cada momento, y hay otros momentos en los que introducir una mano o un dedo es imposible, como se dice generalmente “cero ganas”.

   No hay una única causa. El gran atractivo del deseo es no saber precisamente  por dónde circula y cómo se va a manifestar, pero convengamos que la depresión, el estrés, medicamentos, sustancias, disfunciones, problemas económicos, la incertidumbre, son factores que impactan en el caudal del deseo.

   Infidelidad y baja autoestima también inciden en las ganas, pero si tenés una pareja estable y una vida más o menos acomodada la gran causa es lo repetitivo, lo poco creativo. La queja frecuente suele ser la falta de innovación.

   Seguramente querés alguna sugerencia, recetas trato de no dar. Pero veamos. Si es una pareja nueva mi recomendación es ver, registrar y evaluar durante no mucho tiempo, si no hay chispas, cambio y fuera.

   Si en los comienzos de una relación cuando generalmente todo es magia, fuego, querer ir por todo y el Kamasutra con todas sus posiciones te queda chico tenés que estar pidiendo cuando lo esperable que con solo mirarse ya venga la erección o la humedad, te aviso que sos candidato, candidata, candidate al “premio al remo”, así que salí de ahí.

   Si la relación lleva un tiempo es esperable que respecto de las ganas haya altas y bajas. Será cuestión de hablar, a veces se piensa en la oralidad y lo primero en ejercitar es la  palabra. Luego se pueden implementar juegos, juguetes, nuevas posturas, tomar la iniciativa, planear un viaje, es decir buscar objetos, lugares, imágenes, sensaciones y experiencias que impulsen el deseo.

   Las ganas oscilan, no es grave, lo problemático es cuando querés, deseás pero del otro lado la respuesta es negativa o inventa excusas. En ese caso habrá que canalizar la energía buscando nuevas experiencias.

   Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda