Bahía Blanca | Jueves, 08 de diciembre

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El semáforo de la discordia

Como toda intervención vial, exige el mayor de los cuidados y el mejor de los estudios.

   Los bloques opositores del Concejo Deliberante cerraron línea y pusieron freno a la propuesta del Departamento Ejecutivo de colocar un semáforo en la intersección de calles Tres Sargentos y la autopista Raúl Alfonsín.

   El expediente llegó al recinto no para ser evaluada la obra en sí sino por la circunstancia que la licitación de la obra hubo una única propuesta, con lo cual exige ser convalidada por el poder legislativo.

   El secretario de Gestión Urbana del Municipio, Tomás Marisco, criticó a la oposición por no aprobar la adjudicación de esos aparatos en un sitio donde se verifican frecuentes accidentes.

   El argumento de los ediles que negaron dar el visto bueno es que se hace necesario un estudio de impacto ambiental o tener al menos la opinión de Vialidad Provincial, bajo cuya órbita está la autopista, para tener la certeza de que semaforizar sea la solución más adecuada.

   La obra tiene un presupuesto de 5.158.200 pesos y un plazo de ejecución de tres meses, lo cual significa que se trata de una inversión importante que amerita ser debidamente analizada.

   Lo cierto es que, sin entrar en cuestiones políticas, la colocación de un semáforo en un cruce tan particular como es el que incluye a una autopista es algo que realmente amerita una discusión con especialistas en temas viales.

   Una luz roja en un camino donde se circula a elevada velocidad, donde cada día pasan cientos de camiones, no pareciera en principio ser una de las mejores respuestas, ya que generar detenciones en una autopista puede convertirse en un elemento de riesgo.

   Las rotondas han demostrado ser una alternativa viable, accesible y definitiva, con lo cual analizar su construcción aparece como una cuestión razonable y que daría certeza y confiabilidad a la obra a realizar.