Bahía Blanca | Domingo, 26 de junio

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El Junquero: una experiencia educativa inédita en las sierras

Creada por padres y docentes de Sierra de la Ventana, Villa Ventana y Villa Arcadia, contempla la enseñanza integral de niñas y niños favoreciendo el pensamiento creativo en el desarrollo de capacidades y con una versión actualizada e interdisciplinaria. 

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Audionota: Gino Mondino

Anahí González Pau
agonzalez@lanueva.com


   El junquero es un ave pequeña, inquieta, como los niños y niñas. Son muchos los juncos que sostienen el nido y deben estar juntos, unidos, para poder hacerlo. Estos pajaritos hacen el nido a cierta distancia del agua para resistir las crecidas y ambos padres alimentan a los pichones, además de darse el lujo de poner huevos turquesas: unos artistas.

   Por todas estas analogías con la comunidad que querían construir, un grupo de padres, madres y docentes de Sierra de la Ventana, Villa Ventana y Villa Arcadia, llamaron El Junquero a la experiencia educativa novedosa, de nivel primario, que están llevando a cabo por tercer año consecutivo en Villa La Arcadia (Coronel Suárez) en un amplio entorno natural, cedido en préstamo por un hotel local.

     Ana Vidal, una de las madres que motoriza el proyecto, comentó que la iniciativa de estas familias fundadoras, que comenzó en 2020, se apoya en pedagogías que tienen como fin enseñar a mirar desde diferentes puntos de vista, ofreciendo un diseño original formado en tiempo presente y procurando dejar huellas duraderas.

   La autonomía, la investigación, el juego y el desarrollo de capacidades en los niños y niñas teniendo como punto de partida una mirada interdisciplinaria e integral, son algunos de sus ejes.

   “Compartimos la idea que propone la pedagoga Mariana Maggio cuando manifiesta la intención de crear lo que denominó una enseñanza poderosa, esa que podemos reconocer cuando el tiempo pasa, al recordar a aquellos docentes que cambiaron nuestras vidas”, compartió.

   Desde su nacimiento, esta escuela experimental de formación comunitaria viene construyendo, paso a paso, un camino de legitimidad hacia el aval institucional.

   “Queremos convertirnos en una escuela estatal comunitaria y de formato experimental, como existen varias en la provincia de Buenos Aires”, comentó.

  Hasta el momento, se solventa con el aporte voluntario de las familias, sin una cuota fija, y no hay proyección ni aspiración de convertirla en una escuela privada.

   Hoy participan 20 familias y necesitan recursos para sostener el funcionamiento de esta iniciativa.


 “Se trata de una pedagogía experimental, porque se centra en la experiencia de los chicos y chicas, pero siguiendo los lineamientos curriculares”, dijo Ana.

    “Buscamos dar visibilidad a este proyecto a nivel regional porque es una experiencia educativa novedosa y muy rica que cuenta con un gran apoyo de la comunidad”, dijo.

   A pocos días de comenzar, en marzo de 2020, la iniciativa debió ser repensada por las condiciones que impuso el aislamiento obligatorio.

   El equipo educativo acordó propuestas pedagógicas con áreas integradas y consignas  explícitas para los niños pero con orientaciones para las personas que acompañaban esas actividades. Se trabajó  con modelos didácticos que priorizan el aprendizaje de primera mano: es decir, como el enfoque de enseñanza por indagación a partir de preguntas investigables enmarcadas en actividades auténticas.  

   El ideario de El Junquero coincide con los cuatro pilares de la educación que promueve la UNESCO: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser.

   • Aprender a conocer, combinando una cultura general suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en un pequeño número de materias. Lo que supone, además: aprender a aprender para poder aprovechar las posibilidades que ofrece la educación a lo largo de la vida.

   • Aprender a hacer a fin de adquirir no sólo una calificación profesional sino, más generalmente, una competencia que capacite al individuo para hacer frente a gran número de situaciones y a trabajar en equipo. Pero, también, aprender a hacer en el marco de las distintas experiencias sociales o de trabajo que se ofrecen a los jóvenes y adolescentes, bien espontáneamente a causa del contexto social o nacional, bien formalmente gracias al desarrollo de la enseñanza por alternancia.

   • Aprender a vivir juntos desarrollando la comprensión del otro y la percepción de las formas de interdependencia, realizar proyectos comunes y prepararse para tratar los conflictos respetando los valores de pluralismo, comprensión mutua y paz.

   • Aprender a ser para que florezca mejor la propia personalidad y se esté en condiciones de obrar con creciente capacidad de autonomía, de juicio y de responsabilidad personal.

   Cielito Lindo: ejemplo de una práctica interdisciplinaria, integral y experimental

   Desde la mirada pedagógica de El Junquero, los niños y niñas, en contacto con su entorno, son los protagonistas en cada una de las propuestas que apuntan al desarrollo de capacidades específicas y de los cuatro pilares de la educación. 

   Para lograr este objetivo se diseñan actividades como la denominada “Cielito Lindo”. Esta práctica propone que los niños y niñas se conviertan en observadores del cielo, desde el patio de su casa. Deben mirarlo en distintas horas del día y llevar un registro personal de lo que va apareciendo: luna, sol, estrellas, nubes, cambios de colores, constelaciones.


Diseño de Josefina Richeri.

   A través de esta actividad, que en apariencia estaría enmarcada en el área de las Ciencias Naturales, se construyen al mismo tiempo otros aprendizajes vinculados a las prácticas del lenguaje (ya que el niño/ releva de forma escrita lo que explora) la capacidad de observación, autonomía, capacidades artísticas (dibuja el entorno) y hasta las TICs, ya que pueden sacar fotos, grabar sonidos y compartir sus producciones. También se programan salidas en bicicleta para realizar estas observaciones con docentes y familia, integrando de este modo la Educación Física y la ESI.


Fundamentos de El Junquero. “Una enseñanza poderosa da cuenta de un modo de entender el campo que es objeto de la enseñanza en una versión actualizada; favorece las condiciones para pensar en el modo específico de una disciplina y reconoce que el conocimiento es una construcción provisoria”.