Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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Bahía Blanca: hay camas disponibles pero no hay droga para sedar pacientes COVID

Desde el sector de la salud aseguran que se debe a la escasez, el oportunismo y el aumento inusitado de precios en estos medicamentos.

Fotos: Archivo La Nueva.

   La escasez de drogas curarizantes y sedantes en los hospitales bahienses, sumada a la imposibilidad de algunos efectores de salud de comprarlas debido a los altos costos que tienen, llegó en las últimas horas al momento más difícil desde que comenzó la pandemia: en Bahía Blanca, algunos hospitales tienen camas UTI desocupadas, pero no tienen los medicamentos necesarios para intubar pacientes COVID.

   Hace unos meses, desde el sector privado ya se había advertido que la falta del medicamento impediría internar nuevos pacientes graves, pero el problema se solucionó antes: un acuerdo entre el gobierno y los laboratorios y distribuidores por los precios y la provisión de la droga permitió que el sistema siguiese funcionando, en los papeles.

   La realidad fue otra: hace varias semanas se viene reclamando que el problema subsistió, los medicamentos siguen faltando y los precios continúan subiendo más allá del convenio firmado con el ministerio de Salud. Ahora, se pide que las obras sociales empiecen a presionar también a los laboratorios, porque en muchos casos son sus propios afiliados los que no pueden acceder a una cama por no contar con el medicamento.

 

La ocupación de camas UTI COVID fue la más baja en mucho tiempo

 

   Desde el sector público de la salud, la respuesta de un funcionario de alto nivel fue muy clara: “la situación es gravísima y la venimos planteando hace más de un mes; es un riesgo real”.

   Los que están en condiciones de comprar estos medicamentos, se explica, son los efectos del sector público, no los privados: “o no los quieren comprar o se los venden a cualquier precio; no tienen capacidad de stockearese”. Cómo responda cada hospital a la faltante de droga depende de cada uno de ellos, lo mismo que con la capacidad (o no) de intubar pacientes graves. “Es un día a día”, señalan desde el municipio bahiense.

   “Tenemos camas UTI pero no hay anestésicos para sedar a los pacientes. Hoy, la gran mayoría de los pacientes está yendo al sector público”, se reconoció desde la Provincia.

 

Ayer, la Provincia había informado que la ocupación UTI COVID en Bahía Blanca era del 65%. Sin embargo, señalan que ese porcentaje se debe a la falta de droga para entubar pacientes.
 

 

   En ese sentido, el director de Atención Hospitalaria del Hospital Municipal de Bahía Blanca, Gustavo Piñero -quien en las últimas horas había denunciado la situación a través de las redes sociales-, reconoció que la falta de capacidad de los hospitales privados casi obligó a derivar pacientes a Pigüé durante el fin de semana.

   “Faltan las drogas sedantes y relajantes –dijo en Panorama, por LU2-. El Municipal tiene el 100% ocupada el área UTI, mientras que la terapia no COVID tiene 7 de 8 lugares ocupada. En clínica médica tenemos pacientes mutualizados, que a veces necesitan cuidados especiales pero no podemos dar respuesta porque no tenemos camas; y cuando preguntamos en los privados, ellos tienen las camas pero no pueden acceder a la medicación”.

   El directivo señaló que, en estos momentos, la situación “va más allá de lo que podamos hacer desde los hospitales”.
 


   “Hay camas disponibles, pero no se pueden incorporar pacientes porque no se pueden sedar. Entonces, la cama es inútil; es lo mismo que no tenerla”, dijo.

   Piñero señaló que tanto el sector político local como Región Sanitaria I deberían buscar una forma de ayudar a los hospitales privados ya que, al ser los que más complicados están para el acceso a este tipo de droga, “se termina resintiendo todo el sistema de salud”.

   “Necesitamos que se desarrollen políticas acordes para que las camas disponibles estén ciertamente disponibles. Acá, las obras sociales también deberían actuar

   Piñero aseguró que las drogas curarizantes sufrieron un aumento del 1.000 por ciento en los últimos 15 meses, debido a la falta de producto y al oportunismo de laboratorios y distribuidoras. 

   “Es cierto, el faltante se dio en muchísimos países, pero tenemos que intentar solucionar nuestra realidad local. Si bien bajan los casos en las terapias intensivas, son muchos los pacientes que reciben esta droga y la producción habitual no es la que tenían los laboratorios”, finalizó.