Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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"El día del debut me quise hacer el que tenía todo bajo control"

El bahiense y su buen presente en Peñarol. Un análisis luego de 23 partidos. La búsqueda de un balance individual y colectivo. La lectura de las estadísticas. Su vivencia en la burbuja sanitaria. ¿Selección o equipo? Prioridades.

Fotos: La Liga Contenidos.

Por Ricardo Sbrana - rsbrana@lanueva.com

(Nota ampliada de la edición impresa)

   “Para mí es un desafío gigante”, le había dicho Franco Pennacchiotti a “La Nueva.” en agosto pasado, sobre su llegada a Peñarol para jugar la Liga Nacional 2020-21.

   Hoy, después de haber disputado 23 partidos con el equipo marplatense, el centro demostró que está a la altura. Logró unos números (promedia 13,1 puntos, 9,4 rebotes y 1,7 asistencias) que en las estadísticas del torneo llegó a superar a los internos convocados a disputar la última ventana FIBa. con la selección argentina.

   A la espera de la reanudación de la Liga (mañana para el milrrayitas) el bahiense analizó su presente, hizo un balance de la actuación de Peñarol y no esquivó el tema “Selección”.

   -¿Con qué sensaciones volviste a Mar del Plata, en lo personal, después de completar los primeros 23 partidos del torneo?

   -Contento. Me tomé la temporada como lo que es, muy particular en cuanto al rol que me toca siendo la poca experiencia que tengo. Me tengo que tener paciencia en la adaptación, en un montón de factores. Pero a la vez responder a las exigencias del equipo, de los entrenadores y del club. Tengo que ir equilibrando, entender que iré encontrándome de a poco en la categoría. Creo que por ahora voy muy bien en cuanto a las expectativas que había sobre mí, pero en lo personal sé que tengo muchas cosas para mejorar. Que tampoco es algo lejano, inalcanzable.

   -¿Fue clave un buen debut personal  (NdR: 20 puntos y 12 rebotes en el 96-90 ante Platense) para sostener en adelante un piso de rendimiento?

   -Sin dudas. Empezar bien te tranquiliza, saca la ansiedad... Aquel día estuve muy ansioso, más allá que me quise hacer el que tenía todo bajo control. Pero traté de usarlo como motivación y con el correr del partido se notó. Ese primer partido también fue especial para Gerbaudo, que venía de una suspensión dura. Fue muy especial para todos y salió muy bien.

   -¿Cómo están a nivel colectivo, luego de cambios de americanos y DT?

   -Tenemos un equipo muy joven, que en general no tenemos experiencia. El único con trayectoria en la categoría es Diego Gerbaudo, además de Tony Mitchell, con experiencia en ligas importantes de Europa. Después vengo yo y un grupo de chicos que transita una participación fuerte. Esa falta de experiencia debemos suplirla con energía, hambre... Nos tocó un comienzo muy bueno, pero después sufrimos coronavirus en casi el noventa por ciento del plantel. Y lo sentimos mucho. Tuvimos tres entrenamientos antes de volver. Al regresar tuvimos doble fecha en días consecutivos y contra los más fuertes del norte como Quimsa, Instituto, Comunicaciones. Lo sentimos en lo físico al principio y como en diciembre se nos acumularon unas seis derrotas también lo sentimos en lo anímico. Esos ocho partidos fueron duros porque no nos encontrábamos como equipo y veíamos cómo bajábamos en la tabla. Recién ahora en enero con el cambio de entrenador (NdR: Leandro Ramella por Carlos Romano) empezamos a hacer un cambio en la energía, en actitud y en volver a confiar en lo nuestro.

   -Llegaste a estar entre los jugadores más eficientes, goleador... Ahora entre los líderes en rebotes. Y seguís haciendo tu juego, a pesar de la filosofía que prevalece de evitar el tiro de media distancia y apostar al triple o al gol cerca del aro.

   -Me siento mucho más cómodo. Cumplo un rol raro porque tengo que ser un pivote dinámico. No es el rol del "cinco" convencional. La diferencia la estamos sacando con pick and roll rápido, conmigo viniendo desde abajo y dejando a mi defensor bastante atrás. Y con dos buenos bases que saben jugar pick. La corriente esa tiene mucha validez conceptual, pero es como toda filosofía: hay que ver si cuadra en el caso particular. El tiro (de media distancia) lo necesito como amenaza para mi juego individual. Lo hago porque es un sello desde hace mucho tiempo y lo tengo automatizado. La verdad es que en muchos partidos me sirvió para jugar después de frente y hacia la izquierda. Cuando mi defensor está preocupado por ese tiro, es mucho más sencillo. La verdad que no deja de ser un tiro en los papeles ineficiente del cual no tengo que abusar.

   -Con las buenas estadísticas a la vista y el protagonismo en Peñarol... ¿Te ilusiona que te vean los entrenadores del seleccionado?

   -Está buenísimo el protagonismo y estar entre los mejores internos estadísticamente. Es lindo. Pero no me gusta mirarlo ahora porque estamos en plena competencia y falta un montón. El momento en el que te tienen que ayudar las estadísticas es en los playoffs. Es para lo que terminás construyendo a lo largo del año.
"La verdad es que no pienso en la Selección, no es para lo que trabajé. Si en algún momento, por algún milagro de la humanidad pasa, lo disfrutaré al máximo. Pero no es para lo que trabajo. Trabajo para servirle al equipo y encontrar los momentos importantes en los que le puedo aportar. Después, la estadística o lo que tenga que venir llegará solo".

   -¿Cómo viviste toda la primera etapa de la burbuja sanitaria de la Liga Nacional, que dejó un saldo de varios contagios y tuvo que perfeccionarse?

   -En un primer momento se lo vendió como una burbuja. Mejor dicho se comparaba lo de acá con lo que hicieron en la NBA, pero en realidad acá fue una concentración. En esa primera burbuja de la Liga no se salía. No se podía salir. Lo que no había era un control estricto en la puerta. Se supone que somos gente grande y nos estamos cuidando entre todos. Si alguno salió, fue por su cuenta y más bien escondido. Yo no vi a nadie salir o entrar. Pero el virus entró igual y falló. Ahora cada club se hace cargo de cuidar a su plantel. Lo que no vieron venir era que se irían a necesitar tantos controles. Más allá que se lo criticó mucho a este sistema, como todo en esta pandemia depende de que los protagonistas entiendan lo que está en juego. A veces no es así porque hay personas que no tienen noción de lo que pasa. Criticar a los organizadores, a la dirigencia, que pueden tener o no la culpa, no es la forma de salir de esta situación. Creo que no suman las críticas. Es un momento de construir, que es lo que se terminó haciendo. Y por sobre todo, hay que tener tolerancia.