Bahía Blanca | Martes, 28 de junio

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El Puerto y el Polo, un crecimiento exponencial en conjunto

La presencia del único puerto de aguas profundas en Bahía Blanca fue lo que inclinó la balanza para que en 1971 se decidiera la creación del Complejo Petroquímico Bahía Blanca (CPBB) en Ingeniero White.

Se apunta a que la terminal marítima de Bahía Blanca se convierta en el puerto de Vaca Muerta.

   Aunque sus inicios estuvieron ligados al agro, creció de la mano del Polo Petroquímico. Hoy se anticipa al desarrollo de Vaca Muerta.

   El Puerto de Bahía Blanca tuvo en sus inicios una finalidad agroexportadora, impulsado por la presencia de varias líneas ferroviarias que convergían en la estación marítima, y, desde 1908 con los elevadores en operación, comienza una etapa que por años lo tuvo como eje de la salida al mundo de los productos del agro.

   Pasarían muchos años hasta qué en la segunda mitad del siglo XX, con la conformación del nodo energético Bahía Blanca, fundamentalmente con gas proveniente de las cuencas patagónicas y neuquinas, comienza a perfilarse el Polo Petroquímico. Hoy realidad y convertido en el más grande de Argentina. 

   Hay una realidad adicional causa – efecto. La presencia del único puerto de aguas profundas en Bahía Blanca fue lo que inclinó la balanza para que en 1971 se decidiera la creación del Complejo Petroquímico Bahía Blanca (CPBB) en Ing. White. Época de gobierno militar con tendencias de época, desarrollistas, en que se pensaba en la entrada de divisas por exportaciones petroquímicas.

   Esta fue otro salto cualitativo del Puerto en donde los excedentes exportables producidos por esta industria tienen una salida al mundo. 

   Ahora, en el siglo XXI, con la puesta en explotación del yacimiento de shale gas y petróleo de Vaca Muerta, el puerto está ante su tercer salto.

   Y los resultados comienzan a verse. Por una parte ya hay proyectos a comenzar en el área de las plantas petroquímicas, y otros programados, como así también la traza de nuevos poliductos para que el producto de Vaca Muerta pueda agregar valor en nuestra ciudad y luego ser exportado a los mercados internacionales. 

   El consorcio del puerto de Bahía Blanca presentó en 2017 una proyección de trabajo y crecimiento con vistas al 2040. En ese momento Vaca Muerta se encontraba en una situación más prematura que ahora, pero de igual manera la formación no convencional ya formaba parte de su plan futuro. 

  Hoy pasó de ser una tímida apuesta en un proyecto ambicioso a una estrategia concreta donde el puerto pone en juego parte de su futuro a través de inversiones y movimientos anticipados.

   Los directivos del Consorcio de Gestión del Puerto, hoy liderados por su presidente Federico Susbielles, apuntan a que el puerto de Bahía Blanca se convierta en el puerto de Vaca Muerta, y es lo que está tratando de impulsar. 

   Lo cierto es que el puerto no solo cuenta con buenas intenciones por parte de la administración actual. A la estratégica ubicación geográfica, se suma su privilegiada conectividad náutica, un enorme potencial de ampliación del terreno con frente de muelle y una profundidad garantizada de 45 pies de calado que también puede expandirse.

   Además, Bahía Blanca es una ciudad cercana a varios gasoductos y oleoductos troncales que atraviesan en el país. Además, el nuevo gasoducto que licitará el gobierno el mes que viene, pasará por Salliqueló, otro punto clave para las redes de transporte nacionales que está a 4 horas de puerto.

   Otro de los objetivos de la administración del puerto es preparar el terreno para el futuro desembarco de puestos logísticos de diversas empresas vinculadas a la industria.

   1.800 hectáreas con frente de muelle es el terreno que se reservó para ampliaciones. 87 mil metros cuadrados de tierra transfirió el estado nacional al Puerto para la playa ferroviaria de cargas de Vaca Muerta, en Puerto Galván. 

   Ahora hay que lograr legislaciones, redes de transporte para evacuar la producción y, en el caso del gas, nuevas instalaciones que permitan licuefaccionarlo. 

   Los 27.000.000 de toneladas anuales mueve el puerto entre combustibles y productos petroquímicos, pueden multiplicarse.

   Todos los actores vinculados a Vaca Muerta coinciden que un punto bisagra para acelerar los desarrollos en la formación es lograr aceitar las vías de exportación de la producción petroquímica. 

   El tren que, como estrategia, es una de las iniciativas que quiere promover el gobierno nacional a través del ministerio de Transporte, es el tren de Vaca Muerta, que aún no se concreta pero sin duda es un elemento vital y será un proyecto a implementar en el corto plazo.