Mundo Gremial

Una buena enfermera es, ante todo, una excelente persona

27/11/2021 | 06:00 |

Por el Día de la Enfermería celebrado recientemente, ATSA Bahía Blanca hizo llegar un reconocimiento a su labor.

   Si bien a nivel internacional todos los 12 de mayo se celebra el Día Internacional de la Enfermería o Día Internacional del Enfermero, en la Argentina destacamos la labor de estos profesionales los 21 de noviembre.

   La enfermería es una profesión altamente vocacional, como demuestra el hecho de que gran parte de quienes deciden estudiar este grado universitario -en Bahía Blanca lo pueden hacer en la Universidad Isalud, de Gorriti 146- lo tienen muy claro desde mucho antes de matricularse.

   Más de 120 profesionales ya lo hicieron en Bahía y muchos de ellos son parte de este apasionante trabajo en los Hospitales, clínicas e instituciones de la salud de nuestra ciudad -y de la región-, con un perfil especial para desempeñarlo, cualidades imprescindibles.

   Tanto médicos como pacientes depositan su confianza en las enfermeras o enfermeros, quienes siempre demuestran altas dosis de responsabilidad.

   Un buen enfermero muestra empatía, tiene habilidad de comunicación -transmite con claridad y calma-, fortaleza emocional -capacidad de resolución- y concentración.

   La Universidad Isalud funciona desde el 15 de agosto de 2012 y es un logro que se concretó en forma conjunta gracias al esfuerzo de los Sindicatos de Sanidad, (ATSA, Salud Pública y FATSA), quienes obtuvieron un convenio con la Universidad Isalud, sede Central en Buenos Aires.

   Sus actividades están centradas en aspectos que contribuyen a la capacitación y orientación de Enfermeros Auxiliares como Profesionales de

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   Enfermería. Los títulos de Enfermeros Universitarios se entregaron a partir de 2015 .

Pionera y ejemplo

   El aporte de Cecilia Grierson a la profesionalización de la enfermería permitió que muchas mujeres pudieran incorporarse al mercado de trabajo a través de esta ocupación, confiriéndoles un lugar en el mundo hospitalario. 

   Algunas consecuencias del modelo profesional propuesto por ella permanecen hasta nuestros días. En primer lugar, la marcada feminización de la enfermería. Si bien durante las últimas décadas del siglo XIX y en varias provincias del país la ocupación era ejercida por varones y mujeres, el avance de la profesionalización desembocó en que sea asociada con una labor de mujeres.

   El 2 de julio de 1889, a sus 30 años, Grierson fue la primera mujer en graduarse de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA. Fundó la Escuela de Enfermeras del Círculo Médico Argentino, la  Asociación Médica Argentina, la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios y la Asociación Obstétrica Nacional de Parteras.

   Grierson pasó sus últimos años con una magra jubilación en una propiedad en Los Cocos (Córdoba), que en 1924 donaría al Consejo Nacional de Educación para que sea la escuela que lleva su nombre.

   Por otra parte, en la etapa del Estado Peronista (década de 1940), se promovió la creación de Escuelas de Enfermeras, generando un espacio de inserción a las mujeres en el campo sanitario. Durante varias décadas siguientes, la enfermería fue considerada como “auxiliar” de la medicina y, en consecuencia, subordinada a ella. Esta concepción cambió con la sanción de la Ley Nacional de Enfermería, impulsada por la Federación Argentina de Enfermeras.

   Esta etapa histórica está determinada además por la sanción, en 1991, de la Ley Nacional de Enfermería N° 24.004, y reglamentada en 1993. 
Fue promovida por la Federación Argentina de Enfermeras. Esta ley, además de regular el ejercicio profesional, reconoció a la Enfermería como una profesión autónoma y definió dos clases de ejercicio: el profesional y el auxiliar. Y se amplió el campo agregando la actividad docente, la investigación y la administración.

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