En el Alejandro Pérez

A 20 años del histórico ascenso de Liniers al Argentino A: "Éramos una gran familia"

2/7/2020 | 07:00 |

Un día como hoy el "Chivo" venció a Chacras de Coria (Mendoza) por 3 a 2 y subió al tercer escalón del fútbol nacional. Silvio Mosegui (autor de los 3 goles de aquel día) y Adrián Echeverría (capitán) recordaron el logro.

Del Cero, un fanático, Muñoz, André y "El Mate" Fernández celebran el ascenso de Liniers. Fotos: Archivo-La Nueva, Liniers 2000 estadísticas y Facebook

 

Por Mikel Iñurrategui / minurrategui@lanueva.com

   La tarde del 2 de julio del 2000 quedó grabada para siempre como una de las más gloriosas en la historia de Liniers, ya que consiguió por primera y única vez acceder a la tercera categoría del fútbol nacional.

   En nuestra ciudad, el "Chivo" venció a Chacras de Coria (Mendoza), por 3 a 2, y ascendió al Torneo Argentino A.

   Silvio Ceferino Mosegui, autor de los 3 goles en el partido decisivo, y Adrián Echeverría, capitán de aquel histórico grupo, repasaron el logro albinegro con La Nueva.

   "La gran virtud de ese equipo fue que éramos una familia", abrió el goleador.

   "Fue una experiencia hermosa, Liniers tenía una gran cantera. Un grupo de amigos nos habíamos transformado en jugadores por el cuerpo técnico que teníamos. Nuestra mentalidad era 'llegar' y lo demostramos; teníamos las cosas muy en claro".

   "Además -continuó-, se dio que también había una gran dirigencia. En ese momento las 4 patas estaban bien: el equipo, el cuerpo técnico, la dirigencia y nuestras familias. Siempre nos cargaron que llevábamos menos gente que una moto, pero era una moto que empujaba y mucho. Jugamos contra grandes equipos, con grandes firmas detrás. Nosotros éramos felices, con bajos recursos, pero teníamos una sola convicción que eso suplía todo", agregó el "Paisano".

El plantel completo en una producción en La Nueva. tras el ascenso.

 

   "Lo fundamental -se suma el Cabezón-, que éramos todos muy amigos, sabíamos los problemas de todos, lo que necesitaba el otro. Estábamos muy unidos. Quizás no se vuelva a dar nunca eso de tener un grupo de jugadores todos surgidos del club y que consigan un logro tan importante. Se dio en ese momento y lo disfrutamos mucho. Fue un logro muy bueno y quizás nosotros no nos dábamos cuenta de la calidad de jugadores que teníamos. O nos dimos cuenta tarde que podríamos haber jugado a otro nivel", señaló Adrián.

   El "Chivo" llegó al encuentro con los mendocinos sabiendo que un empate le daba el boleto a la próxima categoría y los 3 goles del pigüense encaminaron el triunfo.

   "Me acuerdo poco, ¿creo que hice los 3 goles, no?", rememora Mosegui.

   Sí, marcó a los 27, 47 y 77 minutos para poner en ventaja al albinegro (3 a 0).

Remate cruzado y gol para Mosegui, el héroe de la tarde.

 

   "Yo era una consecuencia, era la puntada final de un juego colectivo. Porque cuando nos replegábamos tenía mi función específica también, pero estaba tan bien equilibrado el equipo que era imposible que no nos fuera bien", reconoce el delantero.

El equipo que pasó a la historia albinegra.

 

   Pese a su hat-trick, 2 goles de la visita (a los 79 y 90 minutos), que llegó a Bahía sabiendo que era el ganador del cuadrangular final, pusieron un mínimo manto de duda sobre la holgada victoria de Liniers.

   "Sabíamos que no se nos escapaba pero nos la hicieron difícil, no regalaron nada y nos complicaron bastante. Arrancamos ganando 3 a 0 pero se nos pusieron 3 a 2 y se nos venían por todos lados, nosotros y la gente no veíamos la hora de que termine el partido", admitió Echeverría.

De la mano de Néstor y "El Profe"

Herrero dirige a los suyos en una tarde de mucho calor.

 

   Tanto Adrián como Silvio coinciden en 2 cosas puntuales a la hora de recordar aquel grupo glorioso, que era la base del elenco que en 1996 había cortado una racha de 48 años sin títulos en la avenida, al adjudicarse el certamen de la Liga del Sur.

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   Uno de los puntos que ambos remarcaron como clave fue el grupo humano y futbolístico y, el otro, es el gran trabajo del entrenador Néstor Herrero y el preparador físico Omar Correa.

   "Éramos un grupo muy competitivo. En ese momento, que Olimpo y Villa Mitre no estaban tan lejos de lo que jugábamos nosotros y parecía que estábamos muy cerca. Éramos eso: muy competitivos, con gente nuestra, genuina del club. La forma que tenía Néstor de entrenar, después con el tiempo se veía no sé en entrenamientos de Bielsa, por ejemplo", señaló el Cabezón.

   "Y eran cosas -agregó- que nosotros veníamos haciendo desde el 96, te llenaba la cancha de cintas, de cosas. Te hacía ocupar espacios, te enseñaba a darle un sentido a la pelota, a la tenencia, a muchas cosas que hasta ese momento, por lo menos yo, desconocía. Para mí hasta ese momento, el fútbol era atacar y defender y nada más. Pero a partir de ahí nos empezamos a dar cuenta del valor de la tenencia, a entender un poco más el fútbol, que no todo es correr atrás de la pelota. Sino que es un juego en equipo y un montón de cosas más. Néstor era un adelantado en ese momento", explicó Adrián.

Bajo las órdenes de Correa, Echeverría, André y Fibiger entrenan en el gimnasio ubicado en la tribuna de calle 12 de octubre.

 

    Con esa misma palabra define a aquel cuerpo técnico Mosegui.

   "Yo era de madera, el fútbol fue muy generoso conmigo, pero más allá de eso, Néstor supo explotar mis condiciones al máximo", destacó Silvio, quien en aquella campaña marcó ¡24! de los 65 goles de Liniers.

   "Física y tácticamente éramos un equipo adelantado a la época. Eso se lo debíamos a Néstor (Herrero, el DT) y Omar (Correa, el PF) que eran unos adelantados. Néstor tenía un virtud grandísima que era que conocía todos los rivales, nombre por nombre; yo a veces lo miraba y pensaba:¿De dónde saca todo esto? Pensá que era otra época, no había el Internet que hay ahora, donde encontrás todo. Un adelantado...", sintetizó Mosegui.

   El capitán y el goleador fueron dos puntales de aquel grupo de amigos que hace 20 años escribía una de las páginas más importantes en la historia de Liniers.


Uno que las vivió todas

Adrián y su hijo Nacho, en el "arco de su casa".

 

   Decir Liniers y decir Adrián Echeverría es más o menos lo mismo, ya que el histórico arquero defendió en 749 partidos la camiseta del "Chivo" jugando hasta los 46 años.

    -¿Dónde ponés este logro en tu carrera?

   -Es uno de los momentos más importantes, sino está primero estará segundo. Como el campeonato del 96 o el ascenso al Argentino B en Mar del Plata, pero todos son importantes no es que hay uno más importante que el otro, todos son únicos y son cosas muy lindas que pasamos. Yo lo disfruté muchísimo porque el grupo era buenísimo. En todos esos logros había un gran grupo, yo creo que cuando un grupo está convencido las cosas son mucho más fácil, tengas el entrenador que tengas. Por su puesto que tenes que tener buenos jugadores, eh. Pero la base de todo es el grupo.

Adrián, Suay, Carrio y Techera encabezan la fila en el entrenamiento.

 

   -Si bien las circunstancias son otras, ¿que el club no haya podido volver más a esa categoría después de 20 años dimensiona también lo importante que fue este logro, no?

   -Sí, seguro. Se llegaba de otra forma, era un poco más accesible en ese momento que ahora, pero el logro fue importantísmo. Tal es así que Liniers para jugar el Argentino A no se reforzó en la medida de lo que necesitaba y solo estuvimos un año. Lo ideal era reforzar lo que teníamos y al final reforzamos para cubrir los que se habían ido. Perdimos muchos jugadores y lo que vino fue para reemplazar, no los refuerzos que nosotros necesitábamos. Creo que cada competencia tiene sus jugadores, cuando vas avanzando necesitas jugadores de la calidad de esa división, nosotros capaz necesitábamos 6 o 7 refuerzos que vinieran y jugaran, que fueran de Argentino A. Pero el club no estaba en condiciones de hacer el gasto, se luchó hasta la última fecha y no nos dio el cuero para mantenernos. Fue un logro importante en su momento y ojalá que se pueda llegar dar de nuevo y el club esté en condiciones de mantenerse en esa división.


Uno "Chivo" más

Silvio y Marcos del Cero celebrando uno de los goles Mosegui aquella tarde.

 

   Silvio Mosegui llegó a Liniers a los 24 años mientras estudiaba Educación Física en nuestra ciudad y luego de una prueba casi casual en un amistoso contra Olimpo.

   Sus goles y logros en el club en el cual también trabajó como profe en categorías formativas, lo transformaron en uno más de la casa.

   "Liniers fue formador para mí y esa proyección me hizo trabajar, estudiar, formar mi familia... Y, además, teníamos un referente c0omo persona que era el Pato Bilbao (José María) que fue nuestro padre postizo. Nos adoptaba como hijos, más de una vez sacándole cosas o momentos a sus hijos por nosotros. Hoy gracias a Dios podemos abrazarnos con sus hijos y mantenemos un gran cariño", reconoció Silvio, padre de Nicolás, Agustina y Julia.

Adrián, Sergio Martínez, Pato Bilbao y Mosegui.


La síntesis de aquel día

La campaña

   Liniers jugó 30 partidos para llegar al Argentino A, de los cuales ganó 17, empató 5 y perdió 8. Marcó 65 goles y recibió 25.

   Como local triunfó en 11 juegos, empató en 3 y perdió en 1. Y fuera de casa logró 6 éxitos, 2 igualdades y 7 derrotas.

   El máximo goleador del equipo fue Silvio Mosegui con 24 goles y lo siguieron Marcel Suay (8), Fabricio André (7), Guillermo Puliafito (6), Mauricio del Cero (5), Javier Muñoz (4), Carlos Barrionuevo (3), Hernán Bilbao (2) y Juan Blanco, Walter Carrio, Marcos del Cero, Martín Juanes, Orteg (e/c) y Palacio (e/c) todos con uno.

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