Bahía Blanca | Martes, 09 de agosto

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En Bahía Blanca, más de 1.700 empleadas domésticas perdieron su trabajo este año

La actividad tiene niveles de informalidad alarmantes: en la ciudad, tan solo un 27% de las trabajadoras está correctamente registrada. 

Foto: Archivo La Nueva.

Francisco Rinaldi / frinaldi@lanueva.com

     El servicio doméstico fue una de las actividades más afectadas por el aislamiento preventivo que impuso la pandemia en Argentina. En Bahía Blanca, las cifras oficiales revelaron que en apenas un año más de 1.700 empleadas de casas particulares se quedaron sin su empleo.

    Según el INDEC, al segundo trimestre de este año, unas 6.922 personas se desempeñaban en esta actividad, exactamente 1.769 menos con respecto al mismo período de 2019 (8.691 personas).

    De acuerdo con la economista y docente de la UNS, Valentina Viego, la actividad ya venía en retroceso desde hace por lo menos cuatro años: comparando los segundos trimestres de 2016 al actual, se pasó de 9.885 trabajadoras que prestaban servicios en casas de familia de nuestra ciudad a 8.503 en 2017 y 7.281 en 2018.

    Un año más tarde, en 2019, hubo una recuperación de empleos (las cifras del INDEC informaron 8.691 personas que desarrollaban esta actividad), aunque sin volver al “pico” de empleos de 2016.

    Para Viego, tres son las explicaciones para este escenario. “El primero es el de la pandemia-cuarentena, el segundo la recesión y, por último, el error muestral”. Sobre este último, es importante advertir que el acotado tamaño de la muestra de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) en la ciudad invita a tomar las cifras con cautela.

    Pese a ello, la abrupta caída a nivel país --según estimaciones del sindicato que agrupa al personal de casas particulares, la UPACP, unas 50.000 empleadas perdieron sus trabajos durante la cuarentena considerando tanto a las formales como informales- confirman la tendencia declinante a nivel local.

    Viego explicó que el “efecto recesión” puede verse en el porcentaje de registro, históricamente muy bajo para esta actividad, que fue del 31,4% en el segundo trimestre de 2019 y que en 2020, con el desplome del 19% interanual en el nivel de producción agregado, cayó hasta el 27% del período abril-junio del corriente.

    “Lamentablemente, hubo importantes pérdidas de empleo en la actividad, las que tuvieron las más variadas causas, entre las que puedo mencionar las renuncias forzadas y acuerdos empleador-trabajadora, con abusos notorios en los casos de empleo no registrado. También se redujeron horas laborales”, explicó a este diario el asesor normativo de la Unión del Personal Auxiliar de Casas Particulares (UPACP), el doctor Carlos Brassesco.

    La destrucción de trabajos en el sector del servicio doméstico tiene alta incidencia en los crecientes niveles de pobreza a indigencia que se dieron tanto en Bahía como en todo el país, ya que es un empleo al que suelen acceder en forma mayoritaria los segmentos menos acomodados de la sociedad.

    “El agravante a esa situación es que en muchos hogares pobres la mujer que se desempeña en el servicio doméstico es la única fuente de ingresos estable, ya que la pareja suele acudir mayormente a changas”, advirtió Brassesco.

Anomia generalizada

    Más allá de la pérdida de empleos, los niveles de trabajo no registrado o informal (mal llamado “en negro”) son elevadísimos desde hace años, a pesar de las enormes facilidades para formalizar a las trabajadoras domésticas.

    De hecho, en nuestra ciudad, apenas el 27% recibió de su empleador, al segundo trimestre de este año, un recibo de sueldo membretado, clara prueba del adecuado registro de la relación laboral.

    Para Brassesco, la explicación para semejante niveles de anomia descansa en la imposibilidad de controles y en ciertos fallos judiciales que, a diferencia de lo que ocurre con otras actividades laborales, rara vez penalizan la informalidad.

    “En cualquier trabajo, si un empleador no tiene debidamente registrada la relación laboral le puede caber la duplicación de la indemnización por despido, pero en el caso del servicio doméstico, algunos Tribunales interpretan que, al tratarse de un régimen especial, no deberían aplicarse las mismas penalidades”, explicó el asesor.

    Acotó que otro ejemplo es la entrega de certificado laboral donde consten indicaciones sobre el tiempo de prestación de servicios, su naturaleza, la constancia de los sueldos percibidos y de los aportes y contribuciones efectuados con destino a los organismos de la seguridad social, que, por el artículo 80 de la Ley de Contrato de Trabajo, es obligatoria para el empleador bajo pena de apercibimiento en caso de negativa.

     “Pero esto no aplica para el servicio doméstico. Por eso, sería deseable revisar estos aspectos de la legislación laboral vigente”, advirtió Brassesco, para finalizar.