Venezuela: Alberto busca pararse en el medio...

7/1/2020 | 12:51 |

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Por
Eugenio Paillet

   Alberto Fernández buscará "pararse en el medio" en el marco de la crisis regional que tiene su origen en la Venezuela de Nicolás Maduro y que en las últimas horas provocó reacciones a ambos lados del arco ideológico como consecuencia de lo que algunos definieron como "golpe de Estado" del presidente venezolano contra la legítima Asamblea Nacional que encabeza Juan Guaidó.

   El presidente ya dio muestras de esa postura, que algunos de sus confidentes aseguran que marcará la política exterior del gobierno del Frente de Todos, con el comunicado de la Cancillería que firmó Felipe Solá y que consideró "inadmisible" para el funcionamiento democrático de las instituciones la toma de la Asamblea por parte de partidarios de Maduro y la expulsión de Guaidó, que de todos modos juró otra vez como titular del congreso venezolano aunque en la redacción del diario El Nacional.

   De ese modo, Fernández no se paró cerca del Grupo de Lima, que integran el resto de los países de la región, que condenó una vez más al de Maduro como un gobierno autoritario, pero tampoco acompañó la fuerte crítica de los Estados Unidos contra el chavismo. Aunque para algunos paladares Alberto ya no tendría excusas para considerar dictador a Maduro, ya que cuando lo defendió semanas atrás lo hizo bajo el concepto de que "las instituciones (en Venezuela) están funcionando", en alusión a la Asamblea Nacional, ahora tomada por los partidarios del mandatario caraqueño.

   "Vamos a una suerte de tercera vía, no nos pararemos en ningún extremo", ratificaban por la mañana en despachos del primer piso de la Casa Rosada, advertidos de que en las redes sociales algunos sectores vinculados al ultra cristinismo se mostraron en desacuerdo con el comunicado de la Cancillería.

   De hecho, el canciller Solá hará una expresa afirmación de esa posición equidistante de chavistas y antichavistas cuando se reúna mañana en México con el presidente Andrés Manuel López Obrador, en el marco de la cumbre de la CELAC. Allí quedará planteado con claridad que la Argentina tendrá una mirada más en consonancia con la de México y Uruguay, al menos en el caso del país vecino según la línea que marcó y marca el saliente gobierno del Frente Amplio, que se niega a considerar a Maduro como un dictador, pero a la vez reclama que las diferencias políticas en el país caribeño se diriman por vías democráticas.

   En la Casa Rosada aseguran que en ese escenario no les hizo "ningún ruido" la durísima crítica de Diosdado Cabello, para muchos el verdadero "poder en las sombras" detrás de Maduro, que calificó de una "guaidiotez" el comunicado de Solá, a la vez que le reclamó a Fernández que se defina si estará "del lado del pueblo o de los arrastrados del imperio" norteamericano.

   Aquellas fuentes de la Casa Rosada insisten en que el gobierno ejercerá con fuerza la idea de la no injerencia en los asuntos de otros Estados, un modo de validar aquella naciente "tercera vía" y a la vez reafirmar que ello no impedirá que se condenen actos antidemocráticos como el que acaba de ocurrir en Caracas.

   No es un secreto para nadie en el interior del gobierno y fuera de él que la posición "pro Maduro" de Cristina Fernández, y de sus seguidores, difiere de la finalmente adoptada por Alberto de condenar aquel golpe contra la legitimidad de Guaidó pero sin firmar a la vez el más duro comunicado del Grupo de Lima.

   Por ahora si hay diferencias internas entre cristinistas y albertistas sobre cómo pararse frente a los avances antidemocráticos de Maduro es algo que no se sabe, y nadie entrega pistas. Las fuentes niegan de plano que Solá "se haya mandado solo" en la redacción del comunicado de la Cancillería. Aseguran que todo se hizo "en interconsulta" con el presidente y con Cristina, que sigue en La Habana junto a su hija Florencia.

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