El cine: la preocupación de los padres

19/1/2020 | 14:25 |

La presencia ante la pantalla del cine, una preocupación de los padres de la década del 30

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Hace 90 años, en enero de 1930, muchos padres bahienses hicieron pública su preocupación por la cantidad de horas que sus hijos pasaban frente a la pantalla del cine.
   No siempre es simple entender situaciones sin el marco adecuado de tiempo y espacio.
   En la década del 30, por caso, no existían, para el niño común, la televisión, la radio, las computadoras, internet, Netflix. 
   Su mundo eran el patio, la calle, la "bici", la imaginación, algunos circos y, claro, el cine.
   Allí, en secciones matiné y ronda, encontraba, en las historias de Carlitos Chaplin, los dibujos animados y las inolvidables películas de cow boys, el gran centro del esparcimiento.
   Pero, como en todas partes (y tiempos) se cuecen habas, apareció en escena una comisión de padres de familia, planteando si el exceso de proyecciones de películas influía en la salud de los espectadores menores.  "La duración de las películas de los cines bahienses no puede ser aconsejable. 
   Son tres horas de tensión nerviosa, de emociones más o menos fuertes, sean de alegría, de inquietud o de pena, implican un extraordinario desgaste a las facultades mentales", señalaron. 
   Por eso pedían a la autoridad municipal, "responsable de fiscalizar la moralidad de estos espectáculos", que analizase la cuestión.
   "Hay cinematógrafos que confeccionan programas en casi cuatro horas de continua atención, de intensos sacudimientos para el espíritu de los niños, que se divierten, es cierto, pero todo debe tener su medida prudente", agregaban los papás.
   Con sus diferencias tecnológicas y culturales, ese tipo de inquietudes se mantiene en estos tiempos. 
   Hoy los celulares-computadoras concentran su atención durante horas y horas. Los padres, curiosamente, están atrapados por la misma práctica.

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