La génesis de la marcha peronista

10/9/2019 | 18:00 |

Ignoran las 20 verdades, no leyeron “La comunidad organizada”, siguen haciendo la mímica y no conocen ni les importa la doctrina.

Por
Miguel Angel Asad

Muchas de las canciones que nuestro pueblo canta fueron recopiladas por don Andrés Chazarreta -anónimas en sus orígenes-, que él inscribió a su nombre. Hay santos de la Iglesia que fueron santificados por el pueblo antes que por la Jerarquía eclesiástica. Algo similar pasa con la “marcha peronista”. Sus acordes y letra ad usum pertenecieron al Club Barracas Juniors de la ex Capital Federal de Buenos Aires. Su música partió de la tribuna barrial y aterrizó en las gargantas de millones deargentinos desde hace mas de setenta años. La compuso “de oído” Don Juan Streiff para delicia de los hinchas y de las murgas bullangueras de carnaval. Al frente siempre estaba don Juan, con su bandoneón. Aprendió a tocar de “oído” . Trabajaba en el Correo Central desempeñándose como técnico electricista allí y en todo el país para reparar sistemas eléctricos o telegráficos.Se inclinó por el alcohol, perdió la voz por un cáncer que le diagnosticaron en el Hospital Escuela de Clínicas. Lo operaron y le dejaron dos agujeros
con un vendaje. Murió en 1956 cuando tenia 60 años, justo cuando el General Valle era fusilado en la penitenciaria de Las Heras, donde Hugo del Carril cumplía asistencia perfecta. Las murgas iban cantando una marcha, que tenía una letra que cantaban todos: "Vamos, muchachos unidos / Todos juntos cantaremos / Y al mismo tiempo diremos / un hurra de corazon. / Por esos bravos muchachos /que lucharon con fervor / por defender los colores / de esta gran Institución."
En 1955 el odio gorila llevó a dos oficiales de la Marina a la casa de Streiff y lo increparon duro sobre cuánto le había pagado Perón por esa marcha. Se encontraron con un hombre sencillo, enfermo, mudo, se daba a entender escribiendo en una pizarra, jubilado del correo. El periodista Hugo Gambini fue el único que le hizo justicia publicando en La Nación, en 1992, “La verdadera historia de la marcha peronista”. Tras 1955 estaba prohibido cantarla, pero en Barracas la cantaban con la música y letra de sus orígenes, ajenos por bruta inocencia a las imposiciones de la brutal “fusiladora”.
Se llevaron presos a todos los integrantes de la murga. Hoy las murgas casi han desaparecido de Barracas. Como desaparecieron los negros de nuestra historia y los angelitos negros de los altares. Al bandoneón de Streif la familia lo regaló a unos chicos del barrio. Pero queda una postal de suma actualidad y vigencia: cuando se la “estrenaron” al General Perón, los aduladores que lo rodeaban no sabían la letra. Movían los labios como mimos para aparecer como que la sabían ante el General.
Lo mismo que hacen hoy muchos candidatos que juntan votos del peronismo, usufructúan el poder del peronismo y en especial de los símbolos porque convocan más que ellos mismos. Ignoran las 20 verdades, nunca leyeron “La comunidad organizada” ni “La fuerza, el derecho de las bestias”, o sea que siguen haciendo la mímica y no saben ni les importa la letra de la doctrina. Mientras, líderes mundiales como Putin, Lopez Obrador, el Papa Francisco y jefes de mas de 140 paises no alineados admiran y ponen en practica, en pro de un mundo multipolar, la resistencia al nuevo orden mundial, basados en la doctrina de la tercera posición. Porque no es lo mismo el aserrín que el pan rallado.

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