El chico de la carta: “En la universidad conseguí dignidad e identidad”

28/7/2019 | 07:00 |

Christian Amarilla, el joven egresado de la UNS que se hizo viral esta semana por una carta en la que habló de su historia de vida, abrió las puertas de su casa y contó sus deseos a futuro.

Fotos: Emmanuel Briane - La Nueva.

Federico Moreno / fmoreno@lanueva.com

(Versión más extensa que la publicada en papel)

Tiene 26 años, es whitense, el cuarto de seis hermanos y, luego de años gastando sillas en la sala de lectura de la UNS, hoy puede decir con alegría y satisfacción que Bahía Blanca tiene un nuevo licenciado en Química.

En el texto que redactó en su Facebook y esta semana se viralizó, Christian Amarilla cuenta, entre otras cosas, que de chico sufrió bullying, que jugó becado más de 10 años al básquet en el club de su barrio, que las porteras de la escuela le daban pan con mermelada para llevar a su casa y que el dolor de espalda crónico de su padre por años de trabajo duro y los malabares de su madre en la cocina para alimentar a seis hijos son también su dolor, su sacrificio y su recompensa.

En una semana sin descanso por los constantes llamados de medios locales, de la Capital Federal y de numerosas provincias, el joven whitense se hizo un hueco para recibir a “La Nueva.” en su casa y presentar a parte de su familia.

Cada uno con su historia

Cursó sus estudios en el jardín 905, luego en la primaria N° 13 y en la secundaria Técnica N°1 -–todos de White--, donde, según cuenta, siempre fue aplicado al estudio y le fue tomando el gusto a la química, a la ciencia y al pensamiento crítico, que “se va volviendo una forma de vida”.

Consultado por sus años de secundaria, en los que los mismos compañeros que despectivamente lo llamaban 'negro' y otras cosas a continuación, también trabajaron duro todo un año para pagarle el viaje de egresados, Christian contó que es duro “no ser Christian o Pachu, como me gusta que me llamen, algo que recién logré en la universidad, un nuevo entorno en el que llegué a ser consejero superior y vicepresidente del centro de estudiantes, algo que siento que me dio dignidad e identidad”

Además, contó que de su camada de la Técnica 1 él es recién el segundo que se recibe de una carrera universitaria, mientras que un tercero está por lograrlo. “Muchos intentaron pero la mayoría no llegó, pero eso no tiene que ver con mi historia de vida, cada uno con su historia”, comentó el flamante licenciado.

Lo difícil que puede resultar para un chico de bajos recursos de Ingeniero White estudiar una carrera universitaria, Amarilla lo sabe muy bien. “Más allá del enorme sacrificio de mis padres, lo pude hacer gracias a una beca que me acompañó toda la carrera, otorgada cada año por Compañía Mega y la Fundación Grierson a cinco chicos de White. Eso me permitió comer en el comedor universitario y tener para el colectivo siempre sin depender de mi padre”, agregó.

Su carta en Facebook.

Para entender la determinación por estudiar, por progresar, por “ser alguien”, que siempre lo caracterizó, su mamá Sandra lo resume muy bien con una simple anécdota: “Cuando era chico y llevaba la mochila llena de libros, una vez le dije que estaba muy pesada y que le iba a hacer mal a la espalda. Él se dio vuelta y me dijo que más pesada era la ignorancia. Esa frase me quedó marcada a fuego”.

Su hermana Vanesa, dos años menor que él, destaca por su parte la importancia del hito que logró su hermano y el punto de inflexión que significó en la familia. “Para mí es un referente, marcó la diferencia entre nosotros. Mientras que los tres primeros no fueron a la uni, él decía que se podía estudiar, que había que intentar conseguir las becas, porque nuestros padres obviamente no nos iban a poder sostener. Entonces que él lo haya logrado fue un impulso para darme cuenta de que yo también lo iba a poder lograr. Además cuando me veía en casa dando vueltas me decía '¿vos querés terminar la carrera? Dejá todo acá, andá a la sala de lectura, encerrate 12 horas y estudiá'”, dijo la joven que en 2020 se recibirá de farmacéutica, también en la UNS y también gracias a una beca.

Aprender de lo negativo

En un momento de la carrera, Christian vivió un feo episodio en un examen, cuando le descubrieron un machete. “Sentí una gran humillación, pero lo que más me dolía era que se me definiera por un error, por un desliz. A partir de ese momento y gracias al apoyo de mi exnovia, gran estudiante y que me mostró el camino, me sacrifiqué más que nunca y en dos años metí 16 finales con excelentes notas, los mismos que había logrado meter en mis primeros 6 años en la carrera”, reflexionó.

Ahora, y mientras desparrama su currículum en numerosas plataformas laborales online, el cuarto de los hermanos Amarilla aspira a una beca doctoral en investigación para continuar haciendo lo que más le gusta: aprender.

Teresa, Sandra, Christian, Cecilio y Vanesa.

Abriendo caminos

“No siempre fue tan duro en casa, hasta mis 8 años estábamos dentro de todo bien, pero en ese momento mi viejo sufrió un accidente laboral, perdió el trabajo y la posibilidad de desempeñarse en muchos otros. Quería hacer changas pero el cuerpo no se lo permitía. Hoy mejoró un poco, de hecho trabaja con una pala en una cooperativa de trabajo”.

“Mis hermanos mayores no fueron a la uni, mis primos tampoco. Siento que les pude allanar el camino a mis hermanas, de hecho Vanesa (24) está en Farmacia, es más capaz que yo y le falta poco”.

¿Bullying superado?

“Hoy me río de haber sufrido tanto, porque esas palabras feas que me decían, si me las hubiera tomado como chiste, tal vez habrían generado otro sentimiento en mí. Pero sí, el bullying me marcó, lo sufrí mucho internamente. Me gratifica haber podido cambiar eso en la universidad, pasar a ser Christian Amarilla, el vicepresidente o el consejero superior”.

Carrera a tiempo

Mientras que de acuerdo al plan de estudios, la Licenciatura en Química se hace en cinco años, Amarilla la hizo en 8 que, según cuenta, están por debajo del promedio histórico de la carrera. También estuvo, con su 7,53 como promedio final, por encima de la media histórica de la Licenciatura en Química. “Uno se queda tranquilo cuando ve que los que empezaron la carrera con uno van a la par, un poquito adelante o un poquito atrás. En todas las carreras de la UNS el promedio de años de recibida es alto”.

Sudor y lágrimas

“Ir y volver en largos viajes en colectivo fue una constante de los ocho años. El primer año en la universidad, que fue duro económicamente en casa, ni con la plata de la beca llegaba a cubrir el colectivo, entonces más de una vez tuve que ir hasta allá en bicicleta, algo que no era para nada de mi agrado porque llegás cansado, transpirado, y como no hay duchas, cursas transpirado. Era feo higiénicamente”.

El básquet, su hobbie

“Jugué siempre en el club Whitense, que me becaba hasta para algún viaje que tenía que hacer. Soporté haciendo las dos cosas uno o dos años de la carrera, porque el estudio te demanda mucho tiempo”.

Un hijo excepcional

“Para mí es un hijo excepcional, como los otros cinco, no hay un hijo mejor que otro. Él sí me dio el orgullo de tener una carrera como herramienta, algo que sus padres no pudimos tener y que te hace agachar la cabeza en un montón de cosas en la vida, decir que sí y ganar lo que te den. Espero que valoren lo que logró estudiando y confío en que con su capacidad se va a saber hacer valer”.

Volver a ganar

En diciembre resulté uno de los pocos ganadores de una beca doctoral, pero había que estar recibido y era condición obligatoria, así que la perdí. Ahora que sí estoy recibido, el plan de trabajo, mis notas y los directores de la beca son los mismos, espero resultar ganador nuevamente. Ya pude conocer lo que es la investigación y comprobé que es lo que me gusta.

Educación pública

“Para el chico de bajos recursos el sistema público es todo. Es el medio que te permite ser alguien el día de mañana, si es que ese chico tiene la determinación necesaria. Por más que la educación sea pública, no es gratuita, y no depende del chico, por más que quiera, depende de los recursos económicos que no cualquiera tiene. Duele cuando hay recortes en educación, ciencia o cuando los clubes no pueden pagar la luz y el gas, la educación y el deporte son una tremenda contención y los medios que necesita un chico que quiere salir del lugar en el que está”.

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