A un año de las llamas en el edificio que supo ser el más perfecto del país

28/7/2019 | 07:00 |

Foto: Pablo Presti - La Nueva.

   Corría la madrugada del sábado 28 de julio de 2018 cuando a las 4:40 un sector del centro de Bahía Blanca se iluminó. Muchos dormían mientras otros se asomaban por la ventana y llamaban al 911: el Banco Nación estaba en llamas.

   Los bomberos y fuerzas de seguridad no tardaron en llegar a Estomba y Moreno para normalizar la situación que terminó destruyendo una parte importante del Patrimonio Arquitectónico y Urbano bahiense.

   Con peligro de derrumbe y el fuego reavivado, las primeras versiones indicaron que el incendio se había producido en el sector de las calderas tras una falla eléctrica que en consecuencia consumió con velocidad la parte del archivo.

   Tras el primer llamado, llegaron los Bomberos del Cuartel Central, los de White y los de Cerri, que trabajaron durante unas tres horas para controlar la situación: cortaron la luz y el tránsito, aunque no fue necesario evacuar a los vecinos.

   Pasadas las 8 llegó el fuego otra vez poniendo en riesgo toda la estructura. Para ese momento, ya se sabía que el último piso, los cristales interiores y el archivo estaban perdidos, sumándole las partes de techo que cayeron al interior comprometiendo la zona de atención al cliente.

   Llegaron las 10, las llamas estaban controladas y las esquinas se comenzaron a llenar de curiosos que querían corroborar aquello que habían visto en las noticias ni bien despertaron.

   Para el mediodía empezaron a sonar las primeras voces oficiales que intentaron responder las dudas de las personas.

   —Vamos a invertir lo que sea necesario para la reconstrucción —dijo el gerente zonal del Banco Nación, Ezequiel Ball.

   A su vez, llevó tranquilidad a los clientes al desmentir la versión que indicaba que el fuego había afectado documentos importantes y bienes dentro del Tesoro de la entidad

   Luego respondió otra pregunta: ¿Dónde van a atender ahora a las 700 personas que pasaban cada día por el banco? En principio las sucursales de Falucho al 100 y Don Bosco al 1.200 fueron las encargadas de esta tarea, luego todo se unificó en Brandsen 36.

   Respecto al incendio aseguró que fue accidental, pero eso no se confirmó hasta casi 5 meses después del hecho. 

   El día siguiente amaneció con una polémica: se difundió que cuando los bomberos llegaron al lugar notaron que las bocas de incendio ya no existían o estaban tapadas, por lo que tuvieron que proveerse del agua de las piletas del Club Olimpo, ubicada en Rodríguez 29; del Club Argentino, en Colón 67, y de las válvulas contra incendios de las estaciones de servicio de Estomba y Rodríguez y Colón y Vieytes.

   Pero eso no era todo. El último recuento conocido sobre las bocas se había registrado hacía más de una década. 

   ABSA aseguró que esto no era así y que en Zelarrayán e Yrigoyen, sobre la vereda de la plaza, y en Vicente López y Avenida Colón sobre la vereda del edificio histórico de Banco Hipotecario, había dos válvulas.

   Al mismo tiempo, llegó a Bahía el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, y recorrió las inmediaciones del edificio para conocer su estado.

   En consonancia con Ball, dijo que la entidad se ocuparía de inmediato de la recuperación del inmueble y de estudiar la situación.

   Por otro lado se encargó de llevar calma a los empleados del banco y dijo que todos iban a conservar su puesto de trabajo. En ese sentido, informó que parte de ese personal estaría en los móviles con cajeros automáticos que se instalaron en la plaza Rivadavia.

   Esa semana empezó con el caos que aún habitaba en una de las esquinas más céntricas de la ciudad. Luz y calles cortadas, cambios de recorrido de colectivos y clientes distribuidos por Villa Mitre, Ingeniero White, Punta Alta y barrio Moreno.

   Recién  el 21 de agosto las esquinas de Estomba y Rondeau y de Sarmiento y Zelarrayán se abrieron al tránsito y los colectivos tomaron sus recorridos habituales. Y la sucursal de la primera cuadra de Brandsen lo hizo a principios de noviembre.

   Con precauciones tomadas para preservar a los peatones, el 6 de agosto comenzó la recomposición del edificio, la cual necesitó de tareas preliminares para desarrollar el trabajo con seguridad.

   A un año del incendio, el Banco Nación está a la intemperie, a merced de las palomas y su mugre, de la lluvia y el viento, abandonado. La estructura de las cúpulas del Banco Nación pasó a ser parte de las postales diarias que todos los que transitan el centro bahiense ven. El hecho quedó en el inconsciente, se volvió algo cotidiano y ya pocos miran hacia arriba para ver lo que quedó del edificio que supo ser el más perfecto del país.

 

Producción y edición de la cobertura de La Nueva. a un año del incendio: Sofía Frugoni, Belén Uriarte, Brenda Ghiberti, Matías Mugione, Francisco Villafáñez, Mario Minervino, Pablo Presti y Damián Vallejos.

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