El dueño fue condenado

“Amparada” tras un caso aberrante de maltrato animal

16/6/2019 | 08:00 |

El Centro de Recuperación Equina Nelquihué logró salvar a una yegua que le habían extirpado los ojos.

Fotos y video: Emmanuel Briane-LN.

Por Pablo Andrés Pascual/ppascual@lanueva.com

   A fines de 2017 salió a la luz un aberrante caso de maltrato animal ocurrido en la ciudad de Lincoln.

   Una yegua tordilla a la que le habían extirpado los ojos fue encontrada atada, sin alimento ni agua a su alcance.

   La denuncia pública a través de las redes sociales permitió que fuera rescatada y el inicio de una causa penal para investigar lo sucedido.

   Pero el principal interrogante pasaba por el futuro del animal, que necesitaba cuidados que allí no le podían proporcionar.

   Esta tarea fue asumida por el Centro de Recuperación Equina Nelquihué, fundado en 2014 por la abogada bahiense Alejandra González Laserna.

   Luego de una colecta para cubrir los costos del traslado, “Amparada” llegó a nuestra ciudad.

   Su nombre no es casualidad: la solidaria acción de los proteccionistas permitió darle el cuidado y el amor que otros “humanos” no le supieron dar.

   Casi 2 años después, está repuesta físicamente (se encontraba desnutrida) y adaptada a su nuevo hogar.

   “Un colega que había conocido en un encuentro de abogados animalistas en San Juan me llamó y me contó del caso. La yegua no tenía ojos, estaba atada con una soga y sin acceso a comida ni agua. Se encontraba extremadamente delgada”, recordó Alejandra.

   “Marqué todo lo que veía del estado del animal, se hizo la denuncia y el fiscal dio el secuestro”, agregó.

   La justicia citó a una mediación al dueño del equino, quien no se hizo cargo de la situación.

   “Dijo que la había comprado así, cosa que resulta difícil de creer. Mencionó que hacía poco que la tenía y no sabía lo que le había pasado. Poco después la fiscalía y el Juzgado de Garantías decidieron que sea trasladada a nuestro centro”, señaló la letrada.

   Describió que el hombre entregó voluntariamente a “Amparada”.

   El abogado linqueño Fernando Topa, quien contactó a González Laserna tras la aparición del animal, informó que el tenedor, de apellido Ríos, fue condenado a 1 año y 8 meses de prisión, ya que a la causa se acumularon otras dos.

   “Tengo entendido que hace poco recuperó la libertad”, señaló.

Salvaje tratamiento

   La abogada bahiense explicó que tomaron conocimiento de casos registrados en la localidad bonaerense de Quilmes, donde personas que tenían carros para recolectar cartones le sacaban los ojos a los caballos para que no teman a los vehículos.

   “Sabíamos de esos hechos, pero no de episodios en zona rural. El veterinario que la revisó nos dijo que la extracción no la había realizado un profesional y tampoco era producto de un accidente. Los caballos son torpes y suelen lastimarse con ramas o maderas, pero no tenía otras cicatrices como para avalar que pudiera haber sucedido algo así”.

   “Tampoco se pudo saber si actuaron con el animal dormido o lo hicieron en crudo”, siguió diciendo.

   Lo que sí se determinó es que “Ampi”, como la llaman, fue utilizada para tirar de un carro.

   “Tiene las cicatrices típicas del animal utilizado para esto. Puede haber sido usada para juntar cartones o en una huerta”.

   González Laserna afirmó que a la yegua “le costó mucho recuperar la confianza en las personas, ya que al principio era temerosa y se quedaba en el fondo del corral, dándote la parte trasera, como para poder patear si te acercabas”.

   “Después de unos meses la pasamos a un corral más grande para que se adapte y ahora escucha nuestras voces y se acerca”.

   Comentó que durante todo este tiempo "Amparada" estuvo habitando corrales de diferentes tamaños, con el objetivo final de que llegue a adaptarse a uno de media hectárea.

Tarea desinteresada

   En Nelquihué hay 80 animales que son cuidados por 19 voluntarios en los dos predios que alquila la entidad.

   Uno de ellos, en el que se brinda la asistencia inicial, ubicado en Rodríguez al 4.600, y el restante en un campo situado en cercanías de Tornquist.

   “Trabajamos en dos etapas, la primera dentro de este centro, ubicado en el ejido suburbano, donde llega el animal, se lo diagnostica y cuida. Una vez que está físicamente sano trabajamos con las lesiones del trauma”, indicó Alejandra.

La entidad realizará mañana, de 12 a 18, en el predio de Rodríguez al 4.600, una feria con entrada libre y gratuita. Habrá juegos, karaoke y premios 

   Agregó que “los caballos son seres particulares, extremadamente intuitivos y con una gran memoria. Nunca se olvidan de algo que les hacés. Trabajamos en poder cambiar esa situación y es una tarea que depende de cada animal”.

   “Los que se recuperan totalmente pasan en una segunda etapa al campo”, siguió diciendo.

   La entidad, que no cuenta con ayuda estatal, afronta costos que mensualmente rondan los 100 mil pesos.

   “Lo único que nos deja dinero para mantener el lugar, además de mi trabajo, es el restaurante que abrimos los domingos, las visitas que hacemos y una feria que hemos repetido en un par de ocasiones”.

   Sostuvo que “la idea es poder llegar en algún momento a tener tierras propias para realizar un santuario de grandes animales recuperados. En argentina hay solamente cinco y ninguno en el sur del país”.

   “Amparada” estaba a punto de morir cuando la rescataron. Los cuidados que le dieron en nuestra ciudad le permitieron salir adelante y dejar atrás una vida de maltratos y sometimientos.

   “No podremos hacer que vea nuevamente, pero prometemos que sentirá todo lo bueno. No podemos devolverle los ojos, pero sí la dignidad”, escribió Alejandra en la cuenta de Facebook de Nelquihué poco después de tomar conocimiento de la situación de “Ampi”.

   Vaya si lo hicieron...

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