Ocho décadas y ocho historias bahienses

29/5/2019 | 14:36 |

Mario Minervino /mminervino@lanueva.com

 

1909 El palacio de los vascos

En 1909 estaba terminada la nueva sede social de la comunidad vasca local, un verdadero palacio en la esquina de Brown y Villarino. Tan ambiciosa fue la obra y tantas las deudas contraídas con la entidad que apenas alcanzó a disfrutar de un par de partido de paleta en sus canchas y debió desprenderse del inmueble. Alquilado por la dirección de escuelas desde 1921 a 1973 alojó a la Escuela Normal, hasta la mudanza del establecimiento a las dependencias de 11 de Abril al 400. Pocos años después fue demolido.

1919 La Quilmes

En Chiclana y Montevideo se ubicaban las instalaciones de la Quilmes, dedicadas a embotellar la cerveza que llegaba en toneles desde Buenos Aires y a la elaboración de hielo, soda y gaseosas. Del lugar salían cada día decenas de chatas para el reparto de mercadería. Organizado alrededor de una majestuosa chimenea ladrillera, el complejo, a excepción de ese elemento, fue demolido a mediados de los 80.

1929 La Aeroposta

En noviembre de 1929 se abrió la historia de la aviación comercial de cabotaje en nuestro país con la inauguración de la línea entre Bahía Blanca y Comodoro Rivadavia. El trayecto entre nuestra ciudad y Buenos Aires se cubría en tren. La empresa a cargo era la Aeroposta Argentina, de capitales franceses, cuyo jefe de línea era Antoine de Saint Exupéry, piloto de 29 años de edad que publicaría, en 1943, El Principito, uno de los libros más leídos de la historia.

1939 Parchappe

Fue durante años "la calle de atrás de la estación", bautizada en 1911 con el nombre de Narciso Parchappe, el agrimensor que acompañó a Ramón Estomba en la expedición fundacional de nuestra ciudad. A fines de la década del 30 se hizo una forestación del bulevar, con árboles que pronto alcanzaron buen porte y copa. En los 80 fueron retirados y reemplazados por plátanos. Hoy es una de las calles más transitadas del sector de las villas.

1949 El Patagonia

A fines de la década del 40 se anunció la puesta en marcha del lavadero de lanas Patagonia, mega emprendimeinto privado en las afueras de la ciudad que dio su paso inicial con la construcción de un surgente que dotaría de agua a la fábrica. Los vaivenes económicos volvieron fallido el intento, pero aquella perforación alentó a la creación de un barrio de generosos terrenos, lugar de fin de semana. Se lo bautizó Patagonia y demandó tiempo consolidarlo.

1959 Agua caliente

La búsqueda de agua para mejorar el abastecimiento a la ciudad generó la realización de cerca de 70 surgentes en distintos puntos de la ciudad, sacando provecho de la capa de agua existente a 700 metros de profundidad. Apenas la perforación llega al líquido, éste surge y fluye con enormes caudales, a temperaturas medias de 55ºC. El agua se enfria y de allí pasa a la red de distribución. En los 70, con la habilitación del complejo de Paso de las Piedras, la mayoría de estos pozos cayó en desuso y abandono.

1969 La pesca 

Puerto Piojo era uno de los sitios a los cuales concurrían los bahienses a pescar en el puerto local. Eran tiempos de un puerto casi quieto, a veces sumido en el olvido. al cual las autoridades nacionales postergaban una y otra vez. También en verano disponía de espacios recreativos, donde funcionaban unas modestas playas a las cuales se llegaba con el ferrocarril Noroeste.

1979 Campeones

El que levanta los brazos, solitario en la foto pero bien acompañado en la cancha, es Jorge Martín, uno de los habituales titulares del seleccionado argentino de basquet que jugó el 28º torneo Sudamericano de mayores en nuestra ciudad. Luego de ganar cinco partidos, Argentina llegó a la final con el poderoso Brasil. Partido cerrado y ajustado, se impuso por 90 a 85, en el estadio Osvaldo Casanova del club Estudiantes. Un bahiense, Alberto Pedro, Cabrera, integró aquel plantel.

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