El Sindicato de Trabajadores Municipales de Bahía Blanca cumplió 85 años de conquistas

Mundo Gremial

El Sindicato de Trabajadores Municipales de Bahía Blanca cumplió 85 años de conquistas

13/5/2019 | 07:00 |

Fue fundado el 8 de mayo de 1934. Miguel Agüero, actual secretario general, se refirió a la transformación que vivió con el tiempo.

Fotos: Pablo Presti-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   Desde los difíciles pasos iniciales en la década del '30 hasta este presente plagado de conquistas.

   El Sindicato de Trabajadores Municipales de Bahía Blanca cumplió el pasado miércoles 8 de mayo su 85 aniversario con muchos vaivenes, pero con un objetivo inalterable: trabajar por el bien de la familia municipal.

   “El 85 aniversario nos encuentra siendo fieles a nuestra historia, logrando conquistas para el trabajador municipal. Este es un sindicato que está muy bien visto a nivel local, provincial y nacional, debido a su crecimiento y evolución constante, marcando el rumbo en muchas cuestiones gremiales y sociales”, resumió Miguel Agüero, quien es secretario general desde 2012 pero que integra comisiones directivas desde 2005.

   Y agregó: “Para mí es un orgullo ser dirigente de este gremio. Más allá que es una responsabilidad enorme, he podido cristalizar casi todo lo que el trabajador nos ha pedido. Hemos cambiado paradigmas históricos, abriéndolo de par en par. A partir de 2012 se logró una transformación, recuperando derechos que se habían perdido con la Ley 11.757 y consiguiendo muchos otros, como paritarias que nunca perdieron con los procesos inflacionarios y cambios en el estatuto que le dieron mayor participación a las mujeres (con la paridad de género) y otro que también favorece a la renovación de las comisiones directivas”.

   En lo institucional también se hicieron muchísimas obras.

   “En estos momentos estamos embarcados en otras, como es un quincho nuevo en el predio y una cancha de fútbol con un trabajo especial para que tenga uno de los mejores pisos de la ciudad”.

   Agüero se sumó al gremio en 2005, al principio como secretario de Acción Social y posteriormente como secretario adjunto de Francisco Rech.

   “Fue uno de mis mentores, pese a que luego tuvimos que disputar la secretaría general. Una persona muy capacitada, que se preocupó por formarme. Y yo, en ese sentido, sigo su ejemplo. Para nosotros es muy importante darle lugar a las mujeres y a la juventud. En eso se justifican las últimas reformas del Estatuto. Hoy somos el único sindicato que tiene igualdad de género en la conformación de la comisión directiva y uno de los pocos que no permite la eternización en los cargos”.

   El STMBB tiene actualmente más de 4.000 afiliados. 

   “Atendemos alrededor de 150 personas por día que vienen a hacer trámites. Creo que necesitamos más infraestructura. Todos los espacios nos están quedando chicos, más allá que alquilamos una casa en la misma cuadra de la sede para descomprimir y separar la parte gremial de la social”. 

   “Lo social creció muchísimo. Desde el coseguro que se otorga en cuestiones médicas, hasta turismo y deportes. También le dimos espacio a los jubilados, conformando una secretaría. Ellos no tenían cabida y nosotros le dimos un espacio de encuentro. Es fundamental escuchar la palabra de la experiencia, porque nos orientan en muchos temas y nos dan una visión distinta de algunas cuestiones, teniendo una participación muy activa. Después de una presentación judicial que hicimos, tienen prácticamente los mismos beneficios que los activos. Además, el pensionado también tiene su lugar, con voz y voto. Hoy tienen la posibilidad de quedarse en caso de que así quieran”.

   “La obra social trabaja muy bien, y nosotros le agregamos el coseguro, que es una gran ayuda para el afiliado. Y más en éstos tiempos que corren, en el que los precios se dispararon”, señaló.

   Agüero aún no decidió si irá por la reelección (será la última que le permite  el reglamento) en 2020.

   “Si me llegara a presentar en 2020 sería mi último mandato, debido a la reforma del Estatuto. No comulgo con eso de los puestos eternos, yo creo que para que un sindicato crezca es necesaria la renovación. Después de los malos momentos que viví por razones de salud en el último tiempo, me gustaría pasar más tiempo con mi familia. Ser secretario general implica trabajar alrededor de 18 horas diarias para el sindicato. Sin sábados ni domingos y con vacaciones recortadas según la agenda. Es un trabajo muy estresante, con presiones contínuas. En lo personal, no me cuesta, porque me encanta el trabajo que hago, pero soy conciente que hay otras cosas en la vida”.

   Para Agüero, el grupo de trabajo que se formó es crucial.

   “El hecho de que se haya formado un muy buen equipo de trabajo hace que uno piense más tranquilo en el futuro. Además, siento el apoyo constante de los trabajadores, que saben que no cedemos ante los reclamos que nos parecen justos. No somos huelguistas por antojo, sino por necesidad. En ese sentido, no hicimos ningún paro que no haya sido por una lucha justa”.

   Ponerse en la piel del trabajador es una de las cosas que deben hacer los dirigentes gremiales.

   “Si no vivís la realidad del otro, jamás la vas a poder entender para tratar de mejorarla. A mi no me gusta que el trabajador municipal esté más preocupado en tratar de llegar a fin de mes que en tratar de mejorar su rendimiento en su puesto laboral. Por eso, en estas últimas negociaciones paritarias, intenté sacarle al trabajador esa preocupación, ya sabiendo que, al menos, su sueldo no va a perder contra el proceso inflacionario”.

   --¿Qué planeás en cuanto a obras para el futuro?

   --Mi sueño es hacer una nueva sede en el predio, para que estemos todos juntos y se pueda trabajar con mayor comodidad. Y la actual de Donado 441 dejarla como SUM o un sitio histórico, con una especie de museo de los municipales, porque no quiero que se pierda la mística y la historia que tiene ese lugar.

   --¿Y en lo gremial?

   --La idea es modificar el estatuto en lo referente a la honestidad de los dirigentes. Que todo aquel que aspire a integrar una comisión directiva tenga ficha blanca. Esto quiere decir que presente declaraciones juradas anuales y no tenga ninguna causa judicial abierta. Y si ello ocurriera en mandato, automáticamente debería renunciar. 

   “Es una de las maneras para demostrar que en este sindicato no hay nada sucio y todo es transparente”.

 

Los primeros pasos

    Para el 80 aniversario de la institución, José Marcilese escribió un libro contando la historia del STMBB.

   “El gremio se formó el 8 de mayo de 1934, bajo la intendencia de Agustín de Arrieta, que venía del movimiento obrero y por ello le dio la chance a los municipales de organizarse. Miguel Angel Cavallo fue su primer secretario general”, señaló Marcilese.

   “Hasta ese momento, y también sucedió algunas veces posteriormente, los gobiernos municipales manejaban la planta trabajadora de acuerdo a su color político. Era clientelismo en estado puro. El que ganaba echaba a todos los anteriores y tomaba a los que comulgaban con su partido. En épocas de poco trabajo, como fue la década del '30, esto era muy valioso y por eso los intendentes se oponían a la formación de un sindicato. Pero cuando Arrieta dejó el gobierno en 1936, la historia se repitió con una nueva purga de gente”.

   “El gremio se terminó desarmando, y se volvió a reorganizar en 1945, ya que el contexto cambió con la aparición de Perón. Y favoreció mucho el hecho de que en la provincia se formara la Federación de Sindicatos Municipales, que ordenó a los sindicatos de bases. En ese momento, en el de Bahía, estaba Agustín Miguel”.

   En sus orígenes, el sindicato funcionó en la propia municipalidad, hasta que en la década del '40 se mudó a Donado y ya no se movió más.

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